Las marchas y los cortes en las inmediaciones del Congreso, donde desde las 14 horas habrá sesión extraordinaria para tratar el ajuste previsional, comenzaron desde temprano. Marchan la CGT, las dos CTA, organizaciones sociales y agrupaciones de jubilados. El Congreso amaneció vallado tras la represión de ayer. Gobierno y oposición siguen con el poroteo frenético.

En apenas un par de horas, mientras promediaba la tarde de ayer, la situación política se tensó de forma abrupta en el país. Casi en simultáneo, gendarmes y efectivos de la Federal repartían palos contra manifestantes de las organizaciones sociales y diputados nacionales por igual frente a la Plaza de los dos Congresos, la CGT convocaba a un paro nacional y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunciaba que el oficialismo buscaría sancionar “cueste lo que cueste” el ajuste jubilatorio en la sesión extraordinaria convocada para hoy en Diputados desde las dos de la tarde. Un diciembre caliente, que le dicen.

El bloque de organizaciones populares que nuclea a la CTEP, Barrios de Pie y la CCC desplegó una numerosa columna de casi cien mil personas sobre 9 de Julio, que se nutrió de micros que fueron llegando del Conurbano desde el mediodía. Anoticiados de la incorporación al temario de hoy de Diputados del tratamiento del proyecto de ajuste previsional impulsado por Cambiemos, decidieron llegar hasta el Congreso para montar un acampe en forma de vigilia para expresar su rechazo a la iniciativa oficial. Un despliegue monumental de camiones hidrantes, cuerpos de infantería, vallas y cordones policiales se los impidió. A los palos, que ligaron además los diputados nacionales Leonardo Grosso, del Movimiento Evita, y de Libres del Sur, Victoria Donda, ambos opositores a la norma.

Mientras las imágenes de la represión circulaban, y jugando como líbero tiempista, el triunvirato de la CGT, el mismo que firmó el acuerdo por la reforma laboral, convocó sorpresivamente a un paro nacional el viernes y adhirió y convocó a la marcha que ya tenía planeada las CTA de Hugo Yasky y Pablo Michelli para hoy. La decisión sumó tensión a los diputados peronistas agrupados en el bloque Peronismo Federal que conduce el salteño Pablo Kosiner, muchos de los cuales acompañan al Gobierno. O acompañaban.

El panorama desató dudas en la Rosada, que vio cómo muchos de los diputados que hasta hace días acompañaban el ajuste jubilatorio, calladitos se le daban vuelta. El poroteo se desató, y los cálculos de uno y otro dan un resultado diferente: mientras que el oficialismo afirma que tiene los votos, el bloque opositor mayoritario, el FpV-PJ bajo la conducción del kirchnerista Agustín Rossi lo pone en duda. Hay unos diez diputados, todos ellos peronistas, que definirán hoy si el Gobierno logra imponer la reforma o sufre un revés de proporciones difíciles de predecir.

Con el antecedente de la represión de ayer -y de las múltiples represiones macristas, con muertos a cuestas- las organizaciones reforzaron los pedidos de cautela a los manifestantes y sus medidas de seguridad. Se descuenta que hoy se repita la represión de ayer, con mayor o menor intensidad. La multitud que en las calles demostró capacidad de oposición -a la cumbre de la OMC, a la negativa del bono de fin de año, a los despidos en el Estado Nacional, a las reformas laboral y previsional- demostrará hoy si puede convertirse en oposición institucional. El antecedente de hace dos semanas, cuando el Senado aprobó esa misma ley con 50 mil personas en la calle, ofrece un panorama optimista para el macrismo.

Así, los escenarios posibles para hoy son dos:
– Se aprueba la reforma previsional, con el apoyo de un sector del peronismo. Se desata la tensión frente al Congreso, adonde harán vigilia, custodiados por un enorme operativo, la CGT, los movimientos sociales, las organizaciones políticas opositoras. El clima se tensa y puede haber represión. El Gobierno anuncia mañana su triunfo, con las calles y las oficinas vacías por el paro nacional.
– El peronismo que responde a los gobernadores decide no acompañar al Gobierno. La reforma se cae. Y se caen el pacto fiscal con las provincias, el fondo del Conurbano que le otorgará 45 mil millones de pesos a María Eugenia Vidal para 2019 entra en crisis. Se retoman las rondas de negociación entre un Macri debilitado y apurado por el cierre de año y los Gobernadores, fortalecidos.

En cualquiera de los casos, se abre una nueva etapa política en el país.