Mientras en el Congreso continúa el debate por la ley de interrupción legal del embarazo es necesario pensar otras aristas y panoramas del tema. El embarazo adolescente y el acceso a educación sexual integral es una herramienta fundamental para evitar tanto embarazos como abortos no deseados. Cómo es estar embarazada en la era del Instagram.

Candela tiene 14 años y su mamá Angélica 34, ambas son alumnas del mismo secundario, en plena Capital Federal. Cande está cursando primer año por segunda vez y Angélica está a sólo dos meses de recibirse. No son del barrio, alquilan una pieza en Constitución donde conviven junto con Oscar, un hombre de 40 años cuyo único aporte a la economía familiar es el maquillaje color rosita claro que le da a Angéla para que pueda cubrirse los ojos morados después de cada paliza.
El martes pasado faltaron a la escuela, Angélica tenía que hacerse una ecografía y le daba miedo ir sola. Después de muchas idas y vueltas, Cande arrastró su mochila rosa hasta el Hospital Álvarez, sin soltar jamás la mano de su mamá. Una vez dentro, la médica empezó a explicar los síntomas de un embarazo, y Candela se puso pálida. Comenzó a acariciar su panza mientras lágrimas le caían por las mejillas. Salieron del hospital a las once menos veinte de la mañana, cada una con un ecografía en la mano, ambas de once semanas.

Mientras en el congreso continúa el debate por la ley de interrupción legal del embarazo es necesario pensar otras aristas y panoramas del tema. El embarazo adolescente y el acceso a educaciòn sexual integral es una herramienta fundamental para evitar tanto embarazos como abortos no deseados. Como es estar embarazada en la era del instagram.
Si hablamos de cifras, en la Argentina 112 mil chicas de entre 15 y 19 años quedan embarazadas por año, eso significa una cada diez minutos. De esas 112 mil pibas, 49 mil ingresaron a distintos hospitales públicos por complicaciones. Aún con estas cifras escalofriantes, el Estado niega de forma sistemática el acceso a la Educación Sexual y a los anticonceptivos. Es así que de esas 112 mil pibas embarazadas, la mitad no lo había planificado. Candela y Angélica forman parte de esas cifras, de esas estadísticas.
A penas se sienta en su banco al día siguiente, Cande saca el celular y googlea “como dejar de estar embarazada”. Las respuestas son infinitas, una más peligrosa que la otra. Se asusta y cierra todo, su cabeza está demasiado llena de cosas para pensar en matemática pero decide intentarlo. Toca el timbre del recreo y ahí es cuando por primera vez empieza a prestar atención a esos, antes insignificantes, pañuelos verdes en las mochilas de sus compañeras.
Así fue como Candela y su mamá fueron privilegiadas, lograron acceder al Misoprostol y a una médica de acompañante. Una suerte que no tuvo Malena, compañera de la misma escuela que el año anterior falleció debido a un aborto clandestino. En el colegio de eso no se habló, aunque no faltaron los rumores. “Se murió por boluda” decían algunos por lo bajo. Ahora Cande ya no se ríe.

Mientras en el congreso continúa el debate por la ley de interrupción legal del embarazo es necesario pensar otras aristas y panoramas del tema. El embarazo adolescente y el acceso a educaciòn sexual integral es una herramienta fundamental para evitar tanto embarazos como abortos no deseados. Como es estar embarazada en la era del instagram.
Yesica, Amalia y Sofía son tres amigas madres. Tres pibas que a los quince años eligieron seguir adelante con sus embarazos, y que hoy en día suben fotos a Instagram con su hashtag característico, #Materniamigas. Fueron parte del ojo de la tormenta cuando hace tan solo unos meses posaron con sus hijes y sus pañuelos del aborto en la muñeca. “Yo empecé a entender cuando se murió Male”, afirma una de ellas, seguida por frases de apoyo de todas las demás. A ellas les cuesta conseguir trabajo, mantener a sus familias, intentar terminar los estudios, y criar a sus hijes. Afirman que no lo cambiarían, pero que les resultaría una tortura si no lo hubieran elegido, “¿Cómo se puede forzar a alguien a ser madre?”, exclama Yesi.

Las millenials aborteras son las hijas, las sobrinas, las peques. Las de los brillos en las marchas y las que no se pierden un solo pañuelazo. Las que exigen Educación Sexual Integral en las escuelas, Anticonceptivos en todos lados, y Abortos seguros en cualquier hospital. Las que llevan cajitas de misoprostol al colegio, para ayudar a cada compañera que lo necesite. Las que escuchan y cuentan historias en tono de protagonistas, porque están hartas de estar siempre mirando todo desde el asiento de atrás. Las millenials aborteras son las pibas que están acá para hacer historia.