Un amague de incendio en una escuela de La Boca volvió a encender este mediodía todas las alarmas en la escuela pública. Según un informe del gremio docente Ademys publicado hoy, son 37 en total los establecimientos con problemas graves que afectan las clases. "Estamos siempre al borde de una tragedia como la de Moreno", dijo su secretario general, Jorge Adaro. El GCBA recortó un 15 por ciento el presupuesto de infraestructura.

El fantasma de la muerte evitable de una docente y un auxiliar en Moreno recorre las escuelas porteñas. Un denso humo negro que bajó desde la terraza, originado en la falla de una de las calderas, invadió este mediodía la planta baja de la primaria Integral Interdisciplinaria número 4 de La Boca. Cuando la directora llamó al 911 y tomó la decisión de evacuar, había unos 30 chicos esperando para almorzar. “La Caldera ya venía arrastrando problemas, y había dejado sin calefacción a las aulas la primera semana después de las vacaciones de invierno. Se volvió a prender y ese fue el origen del humo. Lo primero que hicimos fue evacuar rápido a los chicos y tranquilizar a los padres y a las madres que esperaban en la puerta el cambio de turno”, describió una de las docentes. No es la primera vez que pasa: esta mañana, el gremio Ademys dio a conocer un informe que da cuenta de la crisis de infraestructura que afecta a por lo menos 37 establecimientos educativos porteños, muchos de los cuales vivieron evacuaciones y situaciones similares en el último mes.

“No sería sorpresivo para nosotros que en la Ciudad suceda lo mismo que en Moreno”, se preocupa Jorge Adaro, secretario general de Ademys, en diálogo con El Grito del Sur. “Sólo por una serie de circunstancias fortuitas no nos ha pasado lo mismo”, dice y recuerda el caso de sucedido en diciembre de 2016, cuando se cayó literalmente el techo de una de las aulas de la escuela Casto Munita, en el barrio de Belgrano. “Fue un día feriado y no había chicos ni docentes. Esto se arrastra de varias administraciones, pero lo que estamos viviendo desde que el macrismo gobierna la Ciudad es un desfinanciamiento preocupante de los fondos para infraestructura y un sistema de tercerización de las obras de mantenimiento, que además han convertido en un negocio. Todo eso es un combo que puede terminar en desgracia”, denuncia.

De las 37 escuelas con problemas de infraestructura relevadas por Ademys, 23 registran algún inconveniente relacionado con la instalación de gas y dificultades en la calefacción en general, que llevaron en varios casos a la suspensión provisoria de las clases. Las 14 restantes se reparten entre problemas edilicios varios: paredes electrificadas, inundaciones, agujeros en los techos y hasta superpoblación de ratas. Aquí, un repaso por algunos de los casos:

-La puerta de la escuela 17 “Francisco de Vitoria” de Parque Centenario amaneció el lunes 6 de agosto con carteles que advertían “peligro por escape de gas”. Las clases no se suspendieron.

-La dirección de la escuela “Eustaquio Cárdenas”, a pocos metros de Canal 13, debió  suspender las clases el 10 de agosto, por precaución ante un escape de gas en la calle.

-El mismo día debió ser evacuada la escuela primaria número 28, de Parque Patricios, también por un escape de gas. La 28 es una escuela pequeña, para 400 alumnos, inaugurada en 2014, visita incluida del entonces jefe de gobierno Mauricio Macri.

-En la escuela numero 8 “Carlos Della Penna”, dice el informe, “hay goteras en todos los techos y baños clausurados del gimnasio. Suele haber cortes de agua, estufas que se apagan solas, ventanales que no se pueden correr con facilidad o se corren y quedan a la deriva. Los matafuegos de los patios están a la altura donde juegan los chicos”. Y agrega que “en algunos salones las reparaciones de los techos quedaron inconclusas”.

-En la rebautizada escuela media número 2 “Ernesto Che Guevara” de Parque Avellaneda, “hay goteras y se caen los techos. Se inunda el espacio donde está la bomba y no cargan los tanques. Además, hay varios problemas eléctricos”.

– Y en la escuela numero 4 Rafael Ruiz De Los Llanos, “hay techos y baños en reparación desde febrero. La luz se corta permanentemente. Metrogas clausuró estufas pegándoles un sticker”.

Lejos de tener a mano presupuesto para evitar catástrofes, el Gobierno recortó los fondos para infraestructura escolar –destinado a las obras de mayor envergadura– en un 15 por ciento respecto del año pasado, según un informe de UTE-CTERA. El mismo informe señala que, mientras se aplicó un recorte en infraestructura, creció nada menos que un 111 por ciento el presupuesto para el área de mantenimiento escolar, que se destina en su totalidad a empresas tercerizadas que se lleva a cabo a través del Plan Sigma. El Sigma fue presentado en 2010 por el entonces ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, uno de los senadores de mayor militancia antiderechos durante el debate por la legalización del aborto. Entre los beneficiarios del aumento sideral del presupuesto de mantenimiento, aparecen empresas vinculadas a Nicolas Caputo, el “hermano de la vida” de Mauricio Macri, según un informe de la comunera Julieta Costa Díaz que fue publicado por el portal Nueva Ciudad.

Analisis de UTE-CTERA del presupuesto 2018 de infraestructura escolar

“Lo que hicieron fue aumentar el presupuesto de las obras de maquillaje, por ejemplo la pintura de la fachada, que llevan adelante sus empresas amigas. Pero en infraestructura, que es lo que resolvería el problema de fondo, es lo de siempre: recorte y subejecución”, apunta por su parte la secretaria de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo de UTE, Alejandra Bonato, aunque reconoce que “desde la tragedia evitable de Moreno, los funcionarios de infraestructura están preocupados”. “Empezaron a hacer los relevamientos de la situación ellos mismos, algo que les pedimos durante años. Pero como siguen ahí las empresas de sus amigos que ya contrataron y cuyo único interés es la ganancia y no la salud de los chicos y los docentes, el problema que tienen es enorme”, ironiza.

UTE difundió hoy en un comunicado que la sede de la Dirección General de Escuela Abierta, donde funcionan más de 10 programas del área socioeducativa, “se encuentra en condiciones deplorables para la salud de más de 100 trabajadorxs que desempeñan sus tareas en dicho edificio”, que se encuentra “sin agua” y con “un solo baño en funcionamiento”.

Bonato recuerda las 12 recomendaciones mínimas en materia de riesgos de trabajo -incluida la infraestructura- que CTERA firmó en la paritaria nacional de 2011, con la pluma del médico sanitarista Jorge Cohen, “que tienen fuerza de ley y el Gobierno no cumple”.  “Cuando hacen una obra, las empresas amigas que hacen contratos con el Gobierno -concluye- trabajan en horario escolar, con los alumnos y los educadores presentes, que se bancan el polvo y el ruido porque no quieren pagarles horas extra. Mientras siga la lógica del negocio, esto no va a cambiar. El ajuste mata”.