Las organizaciones de la economía popular convocaron a un masivo acto de rechazo al G20 en la cancha de Atlanta, en el que cargaron contra el FMI y la política económica del gobierno de Macri.

Ni un incidente, ni una piedra, ni un hecho de violencia. Los movimientos populares demostraron una capacidad organizativa superior a la del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en un evento de grandísimas proporciones. Esta tarde, más de 45 mil personas colmaron el estadio de Atlanta y otras 20 mil quedaron en las inmediaciones del acto “No al G20”, organizado por los movimientos populares en rechazo al evento que reunirá a los principales líderes del mundo en Buenos Aires.

Bajo una llovizna que amenazó con convertirse en tormenta durante toda la tarde, el Movimiento Evita, Barrios de Pie, la CCC – Partido del Trabajo y el Pueblo (PTP)- y otra docena de organizaciones congregaron a miles de personas en repudio al G20 y a la política económica del gobierno macrista. El primero en hablar fue Gastón Harispe, del Movimiento Octubres, quien cargó contra las medidas de Cambiemos y recordó a los compañeros asesinados por las fuerzas de seguridad en los últimos días. “El G20 es hambre y neocolonialismo”, sentenció el dirigente peronista que recordó a Milagro Sala y Fernando Esteche, presos políticos del gobierno de Macri.

“Para que se suba una mujer se tiene que bajar un varón, y para la unidad pasa lo mismo: que se bajen los egos. La patria se construye uniendo a los distintos”, expresó desafiante Marina Cardelli, dirigente nacional de Seamos Libres. A continuación subieron los dirigentes Deolinda Carrizo y Roberto Solano, representantes del MoCaSE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) y la Federación Campesina respectivamente. Carrizo señaló que el pueblo argentino es “un pueblo de colores, un pueblo diverso” y calificó a la gestión de Cambiemos como un “gobierno de saqueo para las transnacionales”.

En el palco se nuclearon figuras de la talla del exgobernador Felipe Solá, el diputado Daniel Arroyo, el secretario general de ATE Nacional, Hugo “Cachorro” Godoy, el dirigente sindical Juan Carlos Schmidt, la diputada nacional Lucila de Ponti y su par Leonardo Grosso, y el secretario de organización del Movimiento Evita, Gildo Onorato.

La siguiente en subir al escenario fue la legisladora porteña por Nuevo Encuentro Andrea Conde, una “outsider” de este espacio político, lo cual significa un gesto relevante en el rompecabezas de la unidad que armaron los movimientos sociales. Luego fue el turno de Felipe Solá, tal vez el emergente presidenciable de este amplio espectro militante. “Pensemos más en el futuro que en el dolor de hoy. Que no nos separen las cuestiones menores porque la Patria está en juego”, expresó Solá, afectado en su voz por efecto de la gripe. Más tarde finalizó con un mimo al sector: “Para incorporar a todos hay que fortalecer a la economía popular desde el gobierno”.

Sobre el final tomó la palabra el dirigente de Unidad Popular Claudio Lozano, quien cargó con cifras y datos contra el G20. “El dinero gastado equivale a pagar 1 millón 600 mil AUH y 530 mil salarios de la economía popular. El G20 es una formidable oportunidad para Macri de fortalecer el aparato represivo”, advirtió. Por su parte, el coordinador nacional de Desocupados de la CCC, Juan Carlos Alderete, llamó a manifestarse durante toda la semana contra el evento internacional. “Somos pacientes, somos prudentes, pero no somos mansos”, sostuvo.

La antesala del cierre estuvo a cargo del tandem Daniel Menéndez – Victoria Donda, en representación de Barrios de Pie y del partido de reciente creación Somos. El “Chuky” citó al Papa Francisco: “No hay salida si no se deja de lado la adoración del Dios dinero”. Por su parte, la diputada nacional recordó el femicidio de Lucía Pérez y la impunidad que garantizaron los jueces del caso, por lo que concluyó de manera tajante: “Si el futuro no es feminista, no hay futuro”.

Uno de los principales arquitectos de esta unidad, Emilio Pérsico, secretario general del Movimiento Evita y uno de los cuadros fundadores de la CTEP y el Triunvirato Piquetero, fue una de las figuras más importantes que dieron cierre al acto. Pérsico señaló que en el mundo “hay una nueva explotación y hay que combatirla. Por cada 12 dólares que gana el capitalismo, solo uno viene de la plusvalía y 11 del sector financiero”, para agregar que “a los pobres nos robaron la política como herramienta de transformación”. El dirigente social señaló que “la unidad es con la militancia adentro, con la construcción de un nuevo programa” y concluyó con un mensaje claro: “Vamos a poner candidatos en todos lados. Vinimos a echar a los corruptos y poner a los militantes”.

Los movimientos sociales hablaron contra el FMI y el G20. Quien quiera oír que oiga.