Transversalidad, PJ y "contrato social" en menos de una semana

La llave maestra de Cristina para abrir otra vez la Casa Rosada

Con dos movimientos en apenas unos días, la ex presidenta volvió a ocupar el centro de la escena. El regreso al PJ, en clave "coalición amplia" y en respuesta al triunfazo de Schiaretti. En La Rural, apeló a los momentos históricos en que el peronismo reconstruyó el país de las cenizas de la crisis. Una Cristina persuasiva, militante y estratégica.

En menos de una semana, Cristina Kirchner ocupó el centro de la agenda opositora. El jueves pasado, en la presentación de Sinceramente, y ayer en la reunión del Consejo Nacional del PJ. Hacía años que no participaba de la vida orgánica del partido, pero esta Cristina “moderada” tiene mucho por demostrar aún. Además, no dejó pasar ni 48 horas de la victoria arrolladora de Juan Schiaretti en Córdoba y salió a interpelar a dirigentes y cuadros intermedios del PJ.

En La Rural, nombró al ministro de Economía del Perón “reconciliador”, José Ber Gelbard, y al ministro de Economía de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna, y propuso la conformación de un nuevo “contrato social”.  Frente a un auditorio completo del salón Jorge Luis Borges en el marco de la 45° Feria del Libro, Cristina rompió el silencio. Su exposición estuvo plagada de alusiones a los éxitos del primer gobierno kirchnerista (2003-2007) y a las situaciones críticas a las que se enfrentó el tercer Perón junto a su ministro de Economía entre 1973 y 1974 y aquel recordado “último mensaje al pueblo” del 12 de junio. Sin embargo, su núcleo discursivo estuvo enfocado en el futuro próximo de la Argentina. Dejando de lado el llano de la literalidad, Cristina se mostró en un lugar protagónico de cara al próximo cierre de listas.

La referencia a dos de los principales funcionarios de Nestor Kirchner, Alberto Fernandez y Roberto Lavagna, permiten entrever un interés por resignificar ese “pasado” en la actual coyuntura e inscribir la relevancia del peronismo como el único actor posible de evitar una crisis social. Recuperar la transversalidad y la hegemonía dentro y fuera del peronismo, implica para Cristina construir un contrato social de “ciudadanía responsable” que involucre a todos: desde el empresariado nacional, la dirigencia sindical, intelectual, política, los cooperativistas y los movimientos sociales. Exactamente la misma idea que mantuvo ayer en la cumbre del PJ cuando reivindicó la necesidad de construir una “coalición amplia” que rompa determinados límites electorales y esté preparada para gobernar. La necesidad de hilar núcleos políticos disidentes nos propone una Cristina persuasiva, militante y estratégica.

No vuelven más

La referencia a un gobierno nacional “con la gente adentro”, como suelen sostener dirigentes y militantes de Unidad Ciudadana que esperan que Cristina se lance como candidata, es tal vez un tipo de racionalidad ausente en la estrategia de CAMBIEMOS. Un desentendimiento casi total de la economía. Un “como si” la memoria reciente de la crisis del 2001 no les preocupara, y pensaran que las expectativas electorales se pueden sostener gracias a la reciente aparición pública de la senadora nacional y el apoyo del FMI. Tanto en el salón Jorge Luis Borges como en la cumbre del PJ, Cristina resaltó que no se puede generar crecimiento económico sin un “mercado interno fuerte”, enfatizó en la deuda y en el aniquilamiento del poder adquisitivo. Un nuevo intento por acercar posiciones y arrepentidos a sus filas.

El fugaz acuerdo de gobernabilidad de “10 puntos” que difundió el oficialismo no tuvo incidencia en el discurso de la ex Presidenta, más que con una mención menor. “Nadie puede estar en desacuerdo con los postulados”, sostuvo, y dejó entrever al igual que Sergio Massa y que Roberto Lavagna que el oficialismo tiene una preocupación electoral más que una preocupación política. Así también, su propuesta de un nuevo “contrato social” vino a confrontar con especulaciones y a construir otro piso de discusión en la agenda de la oposición. Ya no cómo llegan hasta diciembre, sino la unidad de cara al 22 de junio.

Lavagna y Massa mantienen una intención de voto de entre 9 y 10%, expectantes a la decisión que tome Cristina. Luego de la esperada y rotunda victoria de Juan Schiaretti en Córdoba, éste sostuvo que es necesario “terminar con la grieta”, el juego que une a Macri con Cristina. La llave al próximo gobierno nacional parece tenerla este tercer “tercio” como determinante. Sin embargo, el acercamiento de alguno de éstos, permitiría expresar una  ampliación tanto en Macri como en Cristina, y por ende un fortalecimiento de sus respectivos frentes electorales. Justamente ayer, Alberto Fernandez, quien fue tan aludido por Cristina Kirchner en la Feria del Libro y ya suena como jefe de campaña, sostuvo: “Hay muchos gobernadores nuestros que hace falta que estén aquí” y agregó: “es necesario que esté Sergio Massa que tiene muchos votos”.

Y es ahí donde radica lo misterioso del escenario político y de la estrategia de la senadora nacional. Como si ese llamado a convocar “un contrato social de todos los argentinos y todas las argentinas” no tuviera que ver sólo con una definición electoral, con su lugar específico o el discurso de la oposición, sino con una disputa abierta por el lugar que ocupe el PJ en las próximas elecciones. ¿Una reinscripción de los cuadros de Unidad Ciudadana en el PJ?

A grandes rasgos, Cristina pretende sacar a la Argentina de la crisis económica y social ampliando su frente político y electoral, reconciliándose con un conjunto de actores políticos y sindicales hoy disidentes. Muchos de ellos presentes en la cumbre del PJ, ninguno en la presentación de Sinceramente. Su propuesta de un “contrato social” que al mejor estilo rusoniano, encuentre a cada ciudadano como parte indivisible del todo, bajo la suprema dirección de la voluntad general, parece una proposición un tanto utópica. Sin embargo, si su disputa es por la fragmentación de Alternativa Federal, la disputa política estará abierta hasta el #22J. De esta forma, la consolidación de Alternativa federal no sólo depende de la estrella cordobesa, sino de que Roberto Lavagna y Sergio Massa no muevan los pies del plato, y permanezcan junto a Urtubey y a Pichetto.