28° Marcha del Orgullo

Nuevamente orgulloses, otra vez en las calles

La primera Marcha del Orgullo en 1992 tuvo 300 asistentes, pero en el 2018 fueron 200 mil quienes se acercaron a Plaza de Mayo para apoyar la diversidad. Este sábado, en su edición número 28, se esperan miles de personas para llenar de glitter y colores la Avenida Rivadavia.

En el año 1992 trescientas personas se congregaron frente a la Catedral de Buenos Aires bajo la consigna de “Libertad, igualdad diversidad” formando lo que sería la primera de una larga historia de marchas del orgullo. La convocatoria fue organizada por Carlos Jauregui y César Cigliutti, referentes de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y participaron organizaciones como Transexuales por el derecho a la vida, Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina, Investigación en Sexualidad e Interacción Social, Cuadernos de Existencia Lesbiana, y Gays por los Derechos Civiles. A la manifestación muches activistes debieron llevar caretas de cartón para taparse las caras por miedo a perder sus empleos.

Fotos: Catalina Distefano

27 años después, la Marcha del Orgullo 2018 convocó 200 mil personas en el centro porteño y en la 28° edición se espera una multitud aún mayor llenando de glitter, plumas y banderas de colores el trayecto entre Plaza de Mayo y Congreso.

Este año la C.O.M.O (Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo) estuvo formada por 60 agrupaciones que se manejaron por consenso. Así, luego de cuatro meses de reuniones semanales, se decidieron las consignas de la movilización.

“Por un país sin violencia institucional ni religiosa. Basta de crímenes de odio” será la consigna principal de la marcha seguida de reivindicaciones como: con la ESI no se metan; aborto legal, seguro y gratuito; el ajuste a la salud mata: basta de faltantes en medicamentos y hormonas; y respeto, visibilización de las identidades no binaries y asexuales. Además se exigirá absolución para Marian Gomez, quien aún está imputada por resistencia a la autoridad luego de ser interceptada por besar a su esposa en la estación Constitución.

Fotos: Catalina Distefano

Ezequiel Rabines es abogado, militante de La Cámpora e integrante de la C.O.M.O. “Pedir por un país sin violencia institucional tiene que ver con cómo se desconoce hasta el día de hoy a ciertas colectivos como el travesti-trans, les no binaries y otras identidades diversas que no tienen acceso al Estado ya sea en lo educativo, en la salud o en cuanto a los registros, es decir los datos que tienen o no de nosotres”, explica. “Lo de no religiosa es porque luego del debate por la ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito vimos cómo las iglesias, tanto la católica como la evangelista, generaron sus movimientos políticos para frenarla”.

Soledad Linale es activista de la FALGTB (Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales) y La Fulana y por décima vez formó parte de la comisión organizadora. Sobre la importancia de marchar en un contexto de crisis -que repercute más fuerte en mujeres y disidencias-, dice: «La marcha siempre es importante. Aún en los momentos donde se pudieron conquistar derechos las calles nunca se dejan. ¿Por qué? Porque puede pasar como pasó en estos últimos años que pasamos de un gobierno que empezaba a reconocer nuestros derechos y necesidades a uno que avala el discurso de odio hacia nuestra comunidad. Los casos de violencia crecieron muchísimo. No sólo física, sino también casos donde algunos (y no es casual la o) se sienten con el derecho de decirnos putos tortas o travas de mierda. Mientras nuestras libertades y derechos se vean vulnerados, la marcha tiene que estar más que nunca. Porque el orgullo es eso. Es que nunca más vamos a escondemos por más que quieran».

Si bien hasta 1996 la marcha en Argentina se realizó el 28 de junio, en el día de la revuelta de Stonewall, desde 1997 se pasó al 1 de noviembre en conmemoración del 30º aniversario de la fundación de «Nuestro Mundo», el primer grupo homosexual de Argentina y de toda Latinoamérica. Además en el año 2005 el escenario montado en Plaza de Mayo pasó a llamarse “Nadia Echazú” en honor a la activista travesti.

Este sábado la feria y las bandas comienzan desde las 11 de la mañana, pero la marcha está citada para comenzar a las 16 en Plaza de Mayo con el acto de cierre a las 18 en Congreso. El show musical de cierre será protagonizado por La Queen, cantante dragqueen de Fuerte Apache, Marilina Bertoldi, lesbiana y ganadora del premio Carlos Gardel de este año, y Mala Fama, la emblemática banda de cumbia villera.

Fotos: Catalina Distefano

Si bien la Marcha del Orgullo es una reivindicación política que parte de lesbianas, gays, bisexuales trans, travestis, queers, no binaries y demás identidades disidentes, este evento es abierto a la comunidad. Es fundamental su masividad, ya que en ella radica su potencia para generar conciencia a la población sobre el odio y la discriminación que siguen sufriendo muchas personas únicamente por su sexualidad o identidad de género.

“Es una marcha que convocamos y llevamos a cabo desde el colectivo diverso y disidente, pero nosotres invitamos a toda la sociedad en su conjunto porque entendemos que es toda la sociedad la que nos tiene que permitir vivir en libertad. Nuestra perspectiva es transversal. Queremos profundizar en las políticas LGBTQ+, pero tenemos una gran apuesta a la apertura porque entendemos que la igualdad la tenemos que construir entre todes”, explica Rabines.

«Es fundamental que sea para todes porque actúa como un espacio de sensibilización, de concientización, pero también porque es invitarles a nuestro mundo. Nosotres todos los días vivimos en el mundo hetero, en novelas, el libros, en la calle. ¡Por suerte va cambiando claro! Pero si elles deciden venir es porque algo bien estamos haciendo. Les invitamos a sumarse para que vean que nuestros derechos son iguales a los suyos», agrega Soledad.

Fotos: Catalina Distefano

Les dos activistas destacan la importancia de trabajar en unidad, a pesar de las diferencias políticas y sociales. “En momentos neoliberales y de mucha tensión política nosotres pudimos reunirnos por cuatro meses una vez a la semana para poder llevar adelante la marcha. El trabajo de unidad y el no fraccionarse sigue haciendo de éste el hecho político más importante del orgullo”, dice el militante de La Cámpora.

«Participar de la C.O.M.O es aprender a trabajar en unidad más allá de las diferencias que pueda haber. Lo interesante es que trabajamos por consensos cada decisión. Es decir que el debate y los tiempos son muy amplios porque consensuamos con argumentos. No lo hacemos con caprichos. No lo hacemos con vacío. Y con eso logramos espacios interesantes. Trabajar en unidad implica que podamos mostrar nuestros reclamos con mucha más fuerza y ese es otro momento de orgullo. No muches pueden, no muches se animan.  Por suerte en estos 10 años se ven muchas organizaciones nuevas. Muches pibes jóvenes que tienen ganas de hacer algo y eso lo dice todo», finaliza Soledad.

Fotos: Catalina Distefano