En el tercer piso de la Avenida San Juan 1266 viven seis familias. Son 16 personas que se mudaron allí en agosto de 2015, luego de atravesar diferentes experiencias de desalojos en la zona Sur de la Capital.  Organizadas por el derecho a la vivienda decidieron formarse como cooperativa y alquilar un piso de conjunto, con espacio compartido, terraza, agua caliente y espacio para que jueguen los chicos. No es poca cosa si se tiene en cuenta que todas estas familias venían de vivir en situación de hacinamiento en hoteles, pensiones y conventillos de la zona.

En Constitcuión la vivienda es un problema central. Sumado a la problemática de le gente en situación de calle (según encuestas de la Red de Organizaciones de Constitución, en el barrio vive una persona por cuadra en situación de calle), los hoteles son la otra cara de la precarización habitacional. Es por ello que los vecinos decidieron encontrar una salida colectiva, se organizaron en asamblea, consiguieron una garantía de conjunto y actualmente se dividen los gastos y responsabilidades de la casa en la que viven.

Mirta Gonzalez es la presidenta de la Cooperativa. Comenta que la experiencia del alquiler social “surgió en 2009 a partir de una serie de desalojos. Yo fui desalojada y comenzamos a organizarnos y a acompañar a distintas casas de la zona. Mucha gente desalojada se tuvo que ir a provincia, pero nosotros comenzamos a conocernos, a hacer reuniones los días sábados. A muchas familias se les dificultaba alquilar por los requisitos que ponen las inmobiliarias, pero por eso decidimos unirnos para pensar una salida entre todas las familias.”


Corina Rojas también vive en el alquiler social. Explica que el momento más lindo que le tocó vivir fue cuando se enfermó y no estuvo sola ya que los vecinos la acompañaron hasta el hospital y le dieron una mano con la recuperación. Comenta que la iniciativa ya está por cumplir un año pero que “lamentablemente el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) lo desconoce como espacio de vivienda transitoria, una figura legal que se encuentra contemplada en la Ley 341”. Corina agrega que “la importancia de organizarse reside en que pudimos quedarnos cerca del trabajo, de la escuela de los chicos y estar juntos. Nuestro horizonte es el acceso a la vivienda definitiva, a través de los programas del IVC, y en tanto nos mantengamos organizados vamos a poder ir alcanzando estos objetivos.”


Henry Beltrán vive en el alquiler colectivo con su mujer Janette Pacaya. Dice que no es un hombre de muchas palabras y prefiere no dar testimonio para la nota. Sin embargo habla de Mariátegui, de Haya de la Torre y de la situación política de su Perú natal. Antes de irse, se arrepiente y comenta que está contento en el alquiler y que “los hechos hablan por las personas”.