Victoria Tesoriero es católica y feminista. Es socióloga, da talleres sobre sexualidad y milita por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Forma parte de Católicas por el Derecho a Decidir, “un movimiento autónomo de personas católicas que estamos en contra de la posición de la jerarquía de la iglesia en temas como la sexual reproductiva y los derechos de mujeres", le contó a El Grito del Sur.

Aunque Elisa Carrió quiere que se cancele el debate por el aborto porque no respeta “las creencias”, se puede ser católica y militar por ese derecho. Para el mundo no católico,  a la Iglesia parece una institución monolítica y homogénea, cuando en realidad es un espacio que abarca muchos actores, muchas voces y además, voces disidentes. Como la de la socióloga de la UBA Victoria Tesoriero, que de chica iba todos los días a Luján con su papá y hoy se reivindica católica, y también feminista, y por consiguiente, a favor del aborto. Porque para ella, religión y derechos son dos cosas muy distintas, aunque en el imaginario social parezcan incompatibles.

Victoria forma parte de Católicas por el Derecho a Decidir, una organización que existe desde 1993 y que se identifica como “un movimiento autónomo de personas católicas, comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres, especialmente los que se refieren a la sexualidad y a la reproducción humana, y a una vida libre de violencia y discriminación”.

“Yo milito en el feminismo hace muchos años, en organizaciones de distintos perfiles, y mi pregunta siempre fue: cómo llevar el feminismo a más mujeres, cómo sumar al movimiento a sectores donde el discurso feminista no llega. Cuando conocí a Católicas, me invitaron dar talleres en Salta, donde también explicaban los argumentos de la teología feminista a las mujeres de los barrios, que muchas veces, son católicas. Me encantó, porque sentí una gran sensación de alivio”,  dice como reproduciendo esa sensación de bienestar de quien encuentra eso que le “cierra”. “El Opus Dei y el fundamentalismo instaló la culpa en las mujeres que abortan, de que son asesinas, y Católicas contribuye a difundir una perspectiva feminista desde otro lugar. Llegamos a lugares que otras organizaciones no”, agrega.

¿Por ejemplo, qué otros espacios?

-Antes no era lo mismo presentarse en la Cámara de Diputados como la Campaña por Derecho al Aborto que como Católicas por Derecho a Decidir. No sé qué operará en la mente de algunos diputados, pero nos reciben y es más fácil acceder a ellos.

Una voz disidente

-Quienes integramos Católicas por el Derecho a Decidir venimos de familias católicas, y estamos en contra de la posición de la jerarquía de la iglesia en temas como la sexual reproductiva y los derechos de mujeres. El discurso conservador ha instalado planteos retrógrados que no representan a la comunidad y que no se sustentan en argumentos teológicos, sino en posturas políticas. El Estado tiene que ser laico y la iglesia no debe intervenir.

-Entonces, ¿sí se puede ser católica y estar a favor del aborto? ¿No es una contradicción?

-No. No hay argumentos para sostener un encono tan grande de la jerarquía con el progreso de los derechos de las mujeres. Tenemos avances de la teología feminista y en la revisión de documentos oficiales para sostener nuestra postura. De hecho, el código canónico es mas amplio que el código penal argentino en el tema del aborto.

¿Entonces la Biblia no condena el aborto?

-No. Por eso, hemos tenido muchas situaciones de mujeres que se han acercado pidiendo argumentos, materiales, porque entran en contradicción. Son dos cuestiones separadas: derechos y salud pública, y creencias. Ante la situación de embarazo, es la mujer quien tiene que decidir, y el catolicismo no condena esa decisión. Hay muchos argumentos de la teología feminista que dicen que el aborto no es un pecado. No es una creencia religiosa, es una posición política.

-Además, el Papa tuvo un cambio en su discurso con respecto a ese tema.

-Sí, hace un par de años cambió la postura sobre el aborto otorgando el “perdón” a las mujeres que lo hacen. Si bien no es una postura de máxima, creemos que para el Vaticano sí es lo máximo a lo que podemos esperar en torno a este tema. Hoy el vaticano esta más abocado a denunciar los retrocesos en la agenda social, que militar contra los derechos de las mujeres.

-Si el catolicismo no condena el aborto, entonces ¿por qué pensás que es una de las banderas de la iglesia católica luchar contra este derecho?

-La iglesia de la jerarquía fue siempre un sector muy patriarcal, pero da un giro tras la caída del muro de Berlín. Antes, el enemigo principal era el comunismo. Luego de eso, pasó a ser la mujer y el avance de sus derechos. Eso tiene que ver con un poder real que tenemos las mujeres: nosotras parimos a la sociedad. Y ese poder lo quieren controlar instalando un modelo de familia hegemónico, con la imposición de una sexualidad heteronormanda y tradicional que no se condice con nuestra sociedad, ni con el avance del feminismo. Estos sectores, hoy, están en retroceso.

-Sin embargo, si uno ve los debates, siempre parece que las posiciones están en un 50-50. ¿Qué tan representativa es entonces la posición jerárquica de la iglesia?

-Hay un desacato masivo a lo que dice la jerarquía de la iglesia con respecto al aborto. Según las encuestas, el 82% de la población argentina se declara católica, y casi el 70% dan de acuerdo con el aborto legal.

¿Cuáles son sus mayores desafíos, dentro de la organización?

-Nosotras tratamos de trabajar lo mas posible en todos los frentes para difundir nuestra posición, sobre todo en el sector de la salud. Los fundamentalistas y el Opus Dei tienen una estrategia para obstaculizar, hacen lobby en el congreso para impedir que salga la ley del aborto, meten profesionales de ellos en hospitales y comités de bioética para respaldar su discurso. Además, tienen incidencia en toda la parte judicial, como en el caso de Belén Tejerina.

-Además, entiendo que también influyen en la educación, impidiendo la implementación de la ESI. En muchos colegios no se les informa a los alumnos sobre el tema del aborto, por más de que la ley estipula que deben tener acceso a información segura.

-Eso es porque en el medio hay posiciones retrógradas que atrasan y que no están en la religión, sino en posiciones personales conservadoras. Esos sectores se opusieron a la creación de esta ley, y que no se aplique se debe en parte al poder que tienen. Hay situaciones muy graves, como en Tucumán y en Salta, donde en varios sectores prevalece la educaron del Opus Dei y los cuadernillos de la ESI fueron guardados en armarios y nunca más se volvieron a tocar. Pero eso está empezando a cambiar, el movimiento de mujeres hizo un esfuerzo enorme para disminuir las posiciones fundamentalistas, que hoy tiene como resultado el debate en torno al aborto.

¿Cómo ves que este debate llegue a los medios, y que ahora se hable en televisión abierta de temas como el feminismo?

-Yo creo que todo lo que está pasando es producto de un movimiento que hace muchos años viene desplegando estrategias, que es el movimiento por el Derecho al Aborto, que además, es el más grande de la región y ha logrado todo este clima que estamos viviendo; y que, siguiendo esa línea, permitió que se haga un salto cualitativo y cuantitativo en cuanto a la instalación del debate.

-Siento que traba el debate la insistencia de los grupos cristianos con que la vida empieza en el momento de la concepción.

-Con respecto a eso no hay acuerdo en ningún sector. Eso es un discurso que han instalado los fundamentalistas. Hay que salir de esas argumentaciones y verlo como una cuestión de derecho: las mujeres también somos una vida, ¿por qué eso no vale? Los conservadores no hablan de mortalidad materna, hay que dar un giro en ese discurso.

¿Y por qué pensás que se está debatiendo justo ahora?

-Yo creo que se manejan varias hipótesis. Puede ser una cuestión de oportunismo político, pero sostener eso es quitarle la importancia a un movimiento de gran envergadura que hace mucho despliega estrategias y que se organiza a nivel federal, y que tiene el apoyo de más de 500 organizaciones en todo el país. Diría que es un poco de las dos cosas, hay que considerar que el tema tiene mucha adhesión en la sociedad y en la opinión pública: ya en el 2012 las encuestas nacionales daban un 58%  a favor. Ahora, deberíamos estar en un 70%.

-Si la mayoría está a favor, ¿por qué se ve como un costo político legalizar el aborto?

-Porque hay un divorcio entre la clase del congreso y lo que piensa la sociedad. Hay mucho desconocimiento, que han instalado los sectores fundamentalistas, y la verdad es que se tiene que terminar el doble discurso: según el ministerio de salud, las mujeres abortamos en promedio dos veces a lo largo de nuestra vida. Así que debería ser una política pública y de justicia social, para que las mujeres sin recursos no lo hagan poniendo en riesgo su vida.

El futuro es feminista

Católicas por el Derecho a Decidir es un voz disidente dentro de la iglesia, y varias veces las amenazaron, tanto personalmente a las integrantes como al colectivo entero. Sin embargo, el futuro es feminista, y eso Victoria lo comprobó en el Pañuelazo del 19 de Febrero: “Históricamente, los secundarios era el sector más difícil para llegar, porque estaba muy instalado el discurso conservador, pero ahora hay un cambio rotundo, una renovación generacional muy grande. ¿Vos fuiste el otro día al pañuelazo?”, me pregunta, “¡eran todas pibas! De veinte, o menos. ¡Qué emoción enorme!”, me cuenta por teléfono, y me doy cuenta que sonríe.