A 5 años de la represión en el Hospital “José Tiburcio Borda”, El Grito del Sur dialogó con distintas activistas y talleristas para conversar sobre el tema y analizar el estado actual del sistema de salud mental.

Pasan los años y las heridas siguen intactas. La feroz represión en el Borda ordenada por el Gobierno de la Ciudad el 26 de abril de 2013 marcó para siempre a los y las profesionales, talleristas y -en especial- a los usuarios del sistema de salud. Cinco años más tarde, con todos los responsables políticos absueltos y con médicos y enfermeros aún imputados, El Grito del Sur mantuvo una comunicación con tres protagonistas del día a día dentro del hospital en la que analizan la represión y sus consecuencias, el estado actual del sistema de salud y las políticas del gobierno nacional sobre la materia.

La lucha es todos los días y en todos los frentes
A 5 años de la represión en el Hospital “José Tiburcio Borda”, El Grito del Sur dialogó con distintas activistas y talleristas para conversar sobre el tema y analizar el estado actual del sistema de salud mental.

Pan del Borda

Cecilia Peretti es estudiante de Psicología – UBA y tallerista en el Pan del Borda, un taller de panadería que funciona de lunes a viernes por la mañana en el ex-servicio 14-22. A través de una lógica de trabajo colectivo se trabaja la subjetividad de las y los internos, abordando así la reinserción laboral que generalmente no es trabajada dentro de los hospitales monovalentes. El taller cuenta con la participación de una buena cantidad de compañeros y compañeras y lleva funcionando en el hospital 17 años.

Florencia Grillo es parte del Colectivo Cooperanza, desde el que realizan distintos talleres relacionados con las artes plásticas, la música y la escritura, donde se proponen trabajar desde una perspectiva colectiva y ubicando constantemente a los compañeros y las compañeras en un rol activo para fomentar el dinamismo y la creatividad.

A 5 años de la represión en el Hospital “José Tiburcio Borda”, El Grito del Sur dialogó con distintas activistas y talleristas para conversar sobre el tema y analizar el estado actual del sistema de salud mental.Sara del Valle, Presidenta del Centro de Estudiantes de Psicología – UBA, es parte del Taller del Tomate, un dispositivo desde el que se labura la subjetividad de los sujetos a través del arte, la expresión corporal y actividades lúdicas. Por otra parte, cuenta que en la facultad se realizaron actividades durante toda la semana para discutir sobre la fecha y sostener la lucha en defensa de la salud mental. “Hace 5 años se intentó avasallar otro modo de entender la salud pero nosotros seguimos de pie y la mejor forma de seguir defendiéndolo es trabajando diariamente en ese sentido”, enfatizó.

Huellas de una política represiva contra los más débiles
A 5 años de la represión en el Hospital “José Tiburcio Borda”, El Grito del Sur dialogó con distintas activistas y talleristas para conversar sobre el tema y analizar el estado actual del sistema de salud mental.

Ilustración: Carla Álvarez

Como todos los años, al cumplirse un nuevo aniversario de la represión realizan un festival y una jornada de reflexión dentro del hospital para recordar lo sucedido. El año pasado hubo una exposición de fotos que debió sacarse por el fuerte impacto emocional que generó en las y los internos. El día de la represión fueron muchos los profesionales de la salud, los talleristas y los internos que intervinieron -palazos y balas de goma mediante- para evitar la demolición del taller protegido N° 19 ya que, en particular para estos últimos, “es como su casa”. “¿Qué harías vos si estuviesen tiroteando el patio de tu casa?” cuenta Del Valle que le preguntó uno de ellos. Todas las entrevistadas coincidieron en que el 26 de abril del 2013 “fue un hecho traumático” que marcó sin lugar a dudas la historia del hospital y fue la más clara expresión de la “avanzada de Macri sobre la salud para hacer sus negociados”.

Sin embargo, el saldo no fue completamente negativo. El hecho sirvió para fortalecer el vínculo entre los distintos actores que conviven diariamente dentro del hospital y consolidar un bloque en defensa del espacio. Aunque actualmente en menor medida, el lazo entre los diversos colectivos se mantiene firme y dispuesto a defender al Borda de los ataques del gobierno.

La salud como variable de ajuste

“No fue casual la demolición del taller protegido N° 19. Era un espacio en el que se trabajaba con una perspectiva desmanicomializante”, explica la presidenta del centro estudiantil de Psicología, y cuenta que la represión fue solo una parte de la política de ajuste y recorte hacia la salud mental por parte del gobierno de Mauricio Macri. El cierre y desabastecimiento de las casas de medio camino y los hospitales de día, las altas masivas, la falta de suministros y el constante desfinanciamiento son solo una parte de la batería de medidas que viene aplicando el ejecutivo.

Por su parte, Peretti destaca el constante desprecio y tergiversación de la Ley Nacional de Salud Mental que, entiende, es “progresiva” pero se encuentra en “un terreno en disputa, que en un gobierno como el de Mauricio Macri puede ser leída de otro modo y responder a distintos intereses”. El ejemplo más claro de esto es la designación de Andrés Blake, ferviente opositor a la ley 26.657, al frente de la Dirección Nacional de Salud Mental. Según explica la tallerista, la ley plantea un marco disruptivo respecto del modelo médico hegemónico, entendiendo al usuario del sistema de salud como un sujeto de derechos que debe ocupar necesariamente un rol activo durante su tratamiento. Al mismo tiempo, corre del centro de la escena al psiquiatra y propone un trabajo interdisciplinario que nutra, fortalezca y aporte al positivo desarrollo del proceso.

A 5 años de la represión en el Hospital “José Tiburcio Borda”, El Grito del Sur dialogó con distintas activistas y talleristas para conversar sobre el tema y analizar el estado actual del sistema de salud mental.

Taller del Tomate

“Poner a un psiquiatra y a un psicólogo en un mismo espacio no es interdisciplina”, dice y explica que en realidad se trata de entrelazar los equipos de trabajo que responden a distintas áreas para pensar de conjunto un lógica de trabajo y la forma de combinar las diversas herramientas. Por último, advierte que “si continúa el modelo biomédico no hay lugar para la interdisciplinariedad”.

A fines del año pasado, el gobierno intentó modificar parte central de la ley a través de la aplicación inconsulta y arbitraria de un anexo que fue rápidamente repudiado por distintos colectivos y personalidades del campo de la salud. La misma reacción ocurrió cuando, tiempo atrás, se quiso construir un Polo de Neurociencias en el predio del hospital con el que se planeaba empezar a trabajar experimentando con seres humanos, es decir, utilizando a los internos del instituto monovalente como conejillos de indias.

Sobre esto último hay un fuerte debate. Si bien el oficialismo tiene hace ya bastante tiempo declarada abiertamente su aprobación sobre dicha disciplina, influenciada por el estrecho vínculo con Facundo Manes, principal defensor de la materia y director de la carrera de Psicología en la Fundación Favaloro, los distintos colectivos del ámbito de la salud aún continúan intercambiando posiciones. “El debate no es neurociencias sí o no, sino al servicio de qué y quiénes”, sentenció Sara del Valle.

A 5 años de la represión en el Hospital “José Tiburcio Borda”, El Grito del Sur dialogó con distintas activistas y talleristas para conversar sobre el tema y analizar el estado actual del sistema de salud mental.

Mural en el hospital contra el intento de construir el centro cívico.

“En un contexto de avanzada neoliberal con un gobierno conservador como el que tenemos, se utilizan las neurociencias para desarrollar negociados con las grandes empresas farmacéuticas”, alerta la integrante del Pan del Borda. En la misma línea, Grillo asegura que lo que se busca es “medicarlos en lugar de trabajar desde su subjetividad” para “volver a a un modelo neurocientífico”.

Con la salud en deuda

Uno de los principales reclamos tiene que ver con la judicialización y la pena de los responsables de la represión. Todos los funcionarios imputados del entonces Gobierno de la Ciudad, que actualmente se encuentran en la esfera nacional, fueron absueltos por la justicia en 2015. El Presidente Mauricio Macri, quien estaba de vacaciones durante de la represión; la gobernadora María Eugenia Vidal, quien fuera la vocera oficialista encargada de respaldar el operativo policial que avanzó contra enfermeros, internos y médicos alegando “obstrucción” y “desacatado a la autoridad”; la entonces Ministra de Salud porteña Graciela Reybaud; el entonces Ministro de Seguridad y Justicia Guillermo Montenegro; y el propio Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta fueron denunciados por el avasallamiento hacia uno de los principales íconos de la salud en la Ciudad. Sin embargo, “todavía hay compañeros enfermeros imputados” por haber defendido nada más y nada menos que su espacio de trabajo.

Hay un claro punto de acuerdo entre las entrevistadas y es que sin presupuesto y sin voluntad política, aún la ley más progresiva quedaría trunca. Es necesaria una política sanitaria con perspectiva de derechos y una suma presupuestaria que acompañe la implementación de las distintas iniciativas. “Queremos una salud para todos y no para pocos”, concluyeron.