Hoy comienza en el Tribunal Oral Criminal N°4 de Mar del Plata el juicio contra Ricardo Panadero, el cuarto policía implicado en el caso de Natalia Melmann. La joven de 15 años fue violada y asesinada en Miramar en el año 2001. Se encontraron cinco ADN distintos en su cuerpo pero recién a 17 años del juicio se juzgará al cuarto sospechoso. Una nueva instancia en la búsqueda por justicia por Natalia.

Esto fue antes. Antes de que las mujeres tomáramos las calles. Antes de que el pañuelo verde sea más usado que la escarapela. Antes que sea tendencia el  #metoo y las bandas de rock debieran afrontar denuncias de sus seguidoras. Esto fue antes, cuando los 3 de junio aún no dolían y los 8 de marzo no se paraba el mundo. Antes de que muchas nos hagamos cargo de la red de sororidad que debíamos sostener para sobrevivir.   El femicidio de Natalia Melmann fue antes de que se acuñara este término. Cuando el milenio recién despuntaba y la cíclica película que resultaría la historia argentina aún se estaba escribiendo.
El 8 de febrero del 2001 el cadáver de Natalia Melmann apareció semienterrado entre la maleza del Vivero Municipal de Miramar. Llevaba cuatro días allí. Las hojas y ramas acariciaban su cuerpo; alrededor de su cuello el cordón de su propia zapatilla, asfixiándola. Un doble nudo con moño, como el que enseñan a los niños que pasan de jardín a primaria. Doble nudo con moño.Dos días antes de que su cuerpo fuera encontrado en el vivero Florentino Ameghino, la zona  había sido rastrillada por la policía. Natalia mostraba moretones, golpes, quemaduras de cigarrillos, el tabique nasal roto y rastros de haber sido violada por varios hombres.

Natalia tenía 15 años y había salido con sus amigas a bailar a la discoteca “Amadeus” de Miramar. A las siete de la mañana abandonó el boliche. En ese momento el “Gallo” Fernández se fue tras ella.  “El Gallo” contaba con varios antecedente penales y se sospecha que para ese momento robaba para la policía. Fernández fue el único de los 5 implicados en el crimen que no pertenecía a las fuerzas policiales; la Justicia consideró que fue él la persona que la entregó a los policías. Si bien la familia se enteró de esto por testigos, ni bien la policía inició su búsqueda, algunos miembros de esta misma fuerza se encargaron de ocultarlo. Una semana después, como resultado de la repercusión mediática del caso, lo”encontraron” en una quinta.

Fernández dio los nombres de tres policías implicados y confesó que Natalia había sido llevaba por ellos con total impunidad en el mismo patrullero donde debían cumplir sus funciones a una casa del barrio de Copacabana donde los agentes solían llevar chicas para drogarlas y abusar de ellas. A pesar de estas declaraciones, al principio Fernández fue el único juzgado por el crimen de Natalia Melmann. Esto despertó una tremenda ola de indignación: fueron el repudio popular, la movilización de los vecinos y vecinas y la constante lucha de la familia lo que dejó a la Justicia entre la espada y la pared. En los peritajes se encontraron rastros de 5 ADN distintos en el cuerpo de Natalia  y se descubrió que el patrullero utilizado para el secuestro de la joven había sido prolijamente pintado y escondido en un taller de la Policía.

Los agentes implicados -Ricardo Suárez, Oscar Echenique y Ricardo Anselmini- fueron condenados a prisión perpetua en el 2002; el Gallo Fernández, a 25 años de prisión por ser partícipe del secuestro pero no de la violación.

Ricardo Suárez, Oscar Echenique y Ricardo Anselmini durante el Juicio.

Ricardo Panadero era sargento de la Policía Bonaerense al momento del hecho. Por falta de pruebas fue absuelto en primera instancia. Sin embargo, la Corte Suprema revocó aquel sobreseimiento y ordenó que se continúe con el juzgamiento. Tiempo después, los forenses que realizaron la autopsia de Natalia hallaron un vello púbico en la región inguinal que enviaron a la Asesoría Pericial de la Suprema Corte de Justicia donde se comprobó que coincidía con el ADN de Panadero. Actualmente Panadero está imputado por el delito de homicidio calificado y abuso sexual. Diecisiete años después del crimen que terminó con la vida de Natalia, el 28 de mayo, comenzará el juicio contra Ricardo Panadero. El mismo se extenderá por una semana, finalizando el mismo día en que se realizará la cuarta marcha de “Ni una menos”.

“De Panadero se encontró un vello púbico en el cuerpo de Natalia pero el pelo no tiene un bulbo y por lo tanto no está la carga de ADN al cien por ciento” Contó la Multisectorial de Mujeres de General Alvarado a El Grito del Sur.

La larga espera de justicia viene acompañada con el incumplimiento de las penas de los tres policías restantes. El en 2007 La Sala III consideró que no había sido “privación ilegítima de la libertad” sino “rapto” por lo cual le bajó la condena al “Gallo” Fernández a 10 años, quien pronto obtuvo la libertad.

En el 2017 los culpables del asesinato de Natalia Melmann fueron beneficiados con salidas transitorias por buena conducta. Actualmente Anselmini, Echenique y Suárez se encuentran en un pabellón especial para policías en el penal de Batán con un régimen semiabierto, ya que los jueces Mendoza y Viñas evaluaron que las salidas transitorias son un instrumento para la resocialización e integración, a pesar de que los informes psicológicos fueron negativos . De manera que cada quince días los culpables de la violación y muerte de Natalia Melmann caminan libres y sin ningún tipo de seguimiento por las calles de Miramar, incluso cerca de la casa de la familia de la joven.

“En teoría estos tres policías, inclusive el cuarto, quedaron desafectados de las fuerzas policiales y no tendrían que tener ningún ingreso económico pero, ellos están pagando a la abogada Pereyó unas sumas altísimas”

El caso de Natalia no es el único que conmueve a la región. Laura Iglesias era trabajadora social y  fue violada y asesinada en Miramar en el año 2013. Laura fue asfixiada de la misma manera que Natalia, ahorcada con el cordón de su zapatilla.

La familia de Natalia espera ansiosa que se haga justicia a pesar de la distancia temporal. Piden colaboración difundiendo el caso o asistiendo al juzgado ya que entienden  que el acompañamiento popular y la búsqueda de justicia son una manera de mantener a Natalia presente. Saben que se lo deben y por eso sus carteles rezan ‘Nati, nunca te olvidaremos y a los que te hicieron esto, tampoco’.

Laura Calampuca, madre de la víctima

También te puede interesar:

Justicia por Natalia Melmann