Supercemento SA, Cunumí SA, Bricons SA y Sudamericana SA son algunas de las constructoras vinculadas a la familia del presidente Mauricio Macri y al jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta que ganaron licitaciones millonarias para las obras de urbanización de la Villa 31. Serán financiadas por un crédito del BID y otro de la CAF que, en buena parte, pagarán los vecinos del barrio.

En abril de 2017 llegó el anuncio: desde el playón de la Villa 31, posaron para la foto el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, el entonces ministro de Finanzas de la Nación, Luis Caputo (hoy al frente del Banco Central) y el secretario de Integración Social y Urbana de la Ciudad, Diego Fernández. El BID daba el visto bueno para el financiamiento, por más de 300 millones de dólares, de las obras de “integración” de la Villa 31. Faltó brindar con champán, pero a la salud del clan de constructoras ligadas al clan Macri y al PRO, que a posteriori se hicieron con las licitaciones de al menos tres de las principales obras de la urbanización: los complejos de vivienda en barrio YPF, “Contaneiras” del sector Cristo Obrero y, la más jugosa, la nueva traza de la Autopista Illia. A esta última se le sumaría un crédito de la Corporación Andina de Fomento (CAF) que supera los diez dígitos.

Se trata de las constructoras Supercemento SA, Bricons SA, Cunumí SA y Sudamericana SA. La primera ganó la licitación de la nueva traza de la Illia, que según el propio Rodríguez Larreta le costará a las arcas porteñas 1700 millones de pesos. La obra, prevista para octubre de este año, fue postergada porque, según el Ejecutivo porteño, la prioridad en cuanto a grandes obras viales en la Ciudad la tiene el Paseo del Bajo. De todas formas, todo el proyecto de urbanización de la 31 está atado a la modificación de la traza. De esa obra dependen desde la oficina/puente que albergará las oficinas del BID para América Latina hasta la reubicación de cient0s de familias que hoy viven debajo de la autopista.

Supercemento fue fundada por Tonino Macri, el tío del Presidente. Tonino es el Padre de Jorge Macri, actual intendente de Vicente López. Según reveló Luis Barrionuevo, fue uno de los principales aportantes de la campaña presidencial de 1989 de Carlos Menem. Hoy, Supercemento es la segunda constructora con mayores contratos con el Estado, por un total de 6.051 millones de pesos. Un 25 por ciento de ese total se lo lleva con la modificación de la Autopista Illia. Los principales directivos de la empresa están bajo la mira del juez Sebastián Casanello dentro de la causa Odebrecht por supuesto tráfico de influencias para la licitación de las obras en AYSA durante la gestión de Cristina Kirchner.

Sudamericana SA, por su parte, ganó la licitación por 1177 millones de pesos para construir un complejo de 812 viviendas sociales dentro de la villa, sobre las tierras que pertenecían a YPF. Hacia allí serán relocalizadas, si al GCBA le sale todo bien, las familias que hoy viven bajo la autopista. Sudamericana es propiedad del empresario chileno Rudi Boggiano, quien tiene contratos firmados con Rodríguez Larreta a través del Foro de Desarrollo Urbano de la Ciudad. Sudamericana ya había logrado hacerse con las obras para la Villa Olímpica que albergará a miles de jóvenes para los JJOO de la juventud que organiza la Ciudad, por un monto total de 194 mil millones de pesos.

De la erradicación a la urbanización PRO

Otro posible escándalo en puerta puede darse en el sector Cristo Obrero. En esa zona del barrio se están construyendo viviendas “container” -de ahí su peculiar nombre, “Contaneira”- de muy bajo presupuesto y muy criticadas por los vecinos. Un informe del Observatorio por el Derecho a la Ciudad afirma que están construidas bajo la modalidad “steel framing”. “Los solados son todos de cemento alisado, inclusive los balcones, y éstos últimos escurren libremente por medio de un sistema de canaleta longitudinal que corre paralelo al borde exterior. En síntesis, es una construcción rápida, en seco, sin revestimientos, y que reduce gastos en terminaciones e instalaciones”, describe el informe.

La licitación para esa obra, por 136 millones de pesos, la ganó la constructora Cunumí SA. Por su trayectoria -viene de ganar un acumulado de licitaciones de casi 180 millones de pesos en tres años sólo en el partido de Vicente López- parece una descendiente de Supercemento. Según reveló el diario Perfil, el encargado de la contabilidad de la empresa es Angel Guidoccio, ligado a Daniel Angelici. Guidoccio es “secretario de presupuesto” del club Boca Juniors y “Revisor de cuentas” de la Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos, que Angelici integra.

Otra de las empresas que hará trabajos en Cristo Obrero es Bricons SA. Su titular es Mario Ángel Raspagliesi, y con él viene una curiosidad no menor en medio de las denuncias de aportantes truchos a la campaña de Cambiemos. Raspagliesi donó medio millón de pesos (en regla) a la campaña de 2015.  Según las últimas declaraciones públicas de la ONG La Alameda, que trabaja en la investigación de los aportantes truchos, buena parte de la plata en negro que Cambiemos habría lavado durante las últimas dos campañas a través de aportantes a quienes robó la identidad, podrían provenir de empresas contratistas de la Ciudad de Buenos Aires.

En el medio, están los vecinos. A principios de año, un grupo decidió cortar las vías del tren en denuncia por lo que consideran una “relocalización compulsiva” en viviendas con fallas en el sistema eléctrico, grietas que se abren en los techos y las paredes a poco de estrenarse, e inundaciones.