Referente y cofundadora de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Nina Brugo milita desde hace 50 años en diversos movimientos sociales. Fue parte de la redacción del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que llegó hasta el Senado y ha participado de los 32 Encuentros de Mujeres que se han realizado en Argentina.

Que el edificio de la calle Piedras al 100 esté sin luz no impide que Nina Brugo nos reciba en su oficina. En el ambiente del tercer piso, un ventanal filtra suficiente luz natural y el contrafrente aísla el ruido del Microcentro porteño. Mientras nos saluda, dice que hasta hace minutos estaba trabajando en su computadora, porque a sus 74 años Nina continúa ejerciendo como abogada laboralista. Ni bien ve la cámara saca un cepillo de su cartera y se arregla el pelo rubio con raya al costado. ‘Ya estoy para ustedes’, nos dice mientras termina la llamada telefónica en que da directrices sobre una marcha. A medida que transcurre la charla, también dirá que el bastón lo usa poco y nada y que no le gusta que la llamen de usted.

Nina lleva 50 años de militancia social. Comenzó participando en las organizaciones católicas del Concilio Vaticano Segundo, en la opción por los pobres, y se casó con un cura tercermundista expulsado de la Iglesia. Antes de la dictadura, Nina llegó a ser parte de la tendencia de izquierda del peronismo revolucionario, y en los ´70 participó de grupos exclusivamente de mujeres que se juntaban a pensar la realidad social: “Las compañeras contaban lo lindo que era poder discutir sin que viniera un varón a cuestionarte lo que sabías de política”.

Con la llegada del gobierno de facto, Nina debió atravesar dos exilios: uno interno, en un barrio obrero de La Plata, y luego uno externo, en Brasil.  El feminismo le llegó estando afuera, pero la acompañó en su regreso al país en 1984.

De vuelta en Argentina, Nina fue parte de todos los Encuentros Nacionales de Mujeres y dice que se enamoró de ellos: “Desde el primer encuentro, en 1986, quedó clarísimo la potencialidad de la mujer para las transformaciones políticas y sociales”.

En 1990 Nina conoció a Dora Coledesky, referente de la primera Comisión por el Derecho al Aborto que hubo en la Argentina. “Fue en el Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe que se realizó en San Bernardo. Ella juntaba firmas por la causa del aborto. Al entrar, yo no quise firmar, porque consideraba que era un tema tabú, pero luego, cuando terminó el encuentro me acerqué y firmé. A partir de allí nos conocimos y formamos una hermosa amistad”. Brugo comenzó a interiorizarse en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, lo que luego desembocará en su militancia por la interrupción voluntaria del embarazo.

En mayo del 2005, Nina fue una de las aproximadamente 150 mujeres que se juntaron en el hotel del Automóvil Club Argentino de Córdoba para conformar la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito”. Esta organización, totalmente horizontal, nuclea mujeres de diferentes puntos del país, con diferentes procedencias e ideologías políticas. “No es un lecho de rosas el hecho de que nos hayamos mantenido unidas durante todo este tiempo. Hay diferentes posiciones, pero nos unimos en torno a objetivos fundamentales. No es sólo conseguir la Ley de Interrupción del Embarazo, sino nuestro derecho a decidir, nuestra libertad y autonomía como mujeres”.

En el 2006 la comisión redactora de la Campaña -de la cual formó parte- comenzó a elaborar un proyecto de ley, que sería presentado cada dos años desde el 2008. “Tuvimos algunas reuniones por comisiones con la posibilidad de sacar un despacho de mayoría, pero siempre de manera informal. Durante el gobierno anterior el proyecto avanzaba hasta cierta instancia, en la que había una orden de arriba para que se retirara. No voy a juzgar el rol de cada una pero nosotras seguimos siempre insistiendo”.

“Cuando lo presentamos en el 2018 nos vimos sorprendidas de que el Poder Ejecutivo lo tratara.  ¿A qué causa se debió? No sé, tal vez pensaron que iba a ser rechazado rápidamente, o que entretenían a los movimientos sociales, no lo sabremos nunca. Más allá de eso, nosotras estuvimos ahí para apoyarlo. No nos olvidamos que Francia en 1935 obtuvo la ley de aborto con un gobierno de derecha”.

Nina recuerda cuando un pañuelo verde no significaba nada más que un trozo de tela. Cuenta que la idea se tomó de las compañeras que iban a convenciones internacionales donde se discutían los derechos de las mujeres. “Ellas eran parte de ONGs reconocidas por la ONU, pero no podían participar al no ser parte de organismos oficiales. Entonces, para que no se olvidaran sus reclamos, levantaban pañuelos en forma de manifestación. Esos pañuelos eran violetas, el color del feminismo. Cuando quisieron adoptarlo acá fueron a una tienda de telas en Rosario y no había ese violeta. Blanco no iban a poner porque era el color de las madres, amarillo es el del Vaticano, y el vendedor les ofreció verde y fue una casualidad. Entre ‘verde que te quiero verde’ y ‘verde esperanza’ quedó instituido el pañuelo”.

Cuando se le pregunta qué significó para ella ver las calles atiborradas de jóvenes manchadas de brillo, Nina contesta. “Las personas más grandes que estamos participando no sentimos la diferencia generacional, hay algo que nos une a todas en la lucha. A mi me llaman, me preguntan, me invitan y yo tengo que estar porque es mi vida. Mi vida es la lucha y mi ideología es feminista”.

El 28 de septiembre se celebra el Día Internacional por el Aborto Seguro en conmemoración al mismo día de 1871, cuando en Brasil entró en vigencia la ley de vientre, por la cual toda esclava que tuviera hijos a partir de ese momento, daría a luz personas libres. Este año se realizarán manifestaciones en diferentes puntos del país y en Capital Federal se marchará desde Congreso hasta Plaza de Mayo a partir de las 17 hs. “El movimiento argentino se convirtió en un paradigma de la lucha feminista de América Latina. No exagero al decir que el me too hollywoodense estuvo impulsado por nuestras manifestaciones. El Estado aún no tiene políticas públicas que sean capaces de abarcar lo que está pasando, pero las mujeres no nos callamos más”.

Nina anticipa que la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito ya ha decidido presentar nuevamente el proyecto reelaborado de acuerdo a los aportes del Congreso y comenta que el cambio que generaron las manifestaciones multitudinarias de este año marcarán un cambio de paradigma irreversible en cuestión de derechos para las mujeres. “A lo largo de estos años siempre pensé, si nosotras hablábamos de 500 mil abortos anuales, ¿dónde estaban esas mujeres? Estamos hablando de millones de mujeres en la Argentina que interrumpen su embarazo, dejando la cuestión religiosa de lado -si la tienen- para decidir sobre su vida, exponiéndose a la clandestinidad. Ahora tuve la respuesta: dejó de ser tabú, eso fue lo que pasó”.

“Sabemos que el año que viene es complejo porque es un año electoral, pero vamos a presentarlo, y sino esperaremos hasta el 2020. ¿Que lo vamos a tener? No tengo la menor duda. ¿Que va a ser ley? No tengo la menor duda”.