"Vamos las verdes"

Excursio feminista y abortera

Fotos: Virginia Robles

Antes del partido contra Deportivo Armenio, un grupo de mujeres del club Excursionistas presentó una bandera a favor del aborto legal, seguro y gratuito. El Grito del Sur reunió a tres de "las verdes" para saber cómo es pensar el feminismo desde una cancha de fútbol.

Primer tiempo: antes de comenzar el partido entre Excursionistas y Deportivo Armenio, un grupo de hinchas mujeres de Excursio sale a la cancha con una bandera blanca con letras verdes. “Aborto legal, seguro y gratuito. Vamos las verdes”, dice en mayúsculas.

Segundo tiempo: luego del video de denuncia de la actriz Thelma Fardín a Juan Darthes, las jugadoras de fútbol femenino de River y Boca, equipos históricamente rivales, se mezclan entre sí para sacarse una foto antes del superclásico femenino: llevan carteles con letras que arman la frase: “Mirá cómo nos ponemos”.

Repechaje

Fabiana Cuitiño es coordinadora de Baby Fútbol, Estela Zárate coordinadora de Futsal y Luciana Prats hincha histórica del club Excursionistas. El Grito del Sur las reunió para dialogar sobre el lugar de las mujeres en un ambiente históricamente machista.

Cuando llegan se saludan amistosamente. Minutos después queda en claro el nivel de complicidad: como faltan camisetas para la foto, Fabiana acciona agarrando su celular: “Le digo a mi hermana que está arriba que me baje una”. Imposible determinar si la familia está en el club o el club está en la familia.

¿Cómo es accionar el feminismo dentro de un lugar tan marcado por el patriarcado como es el fútbol? La pregunta ronda en el bar del club al norte de la ciudad de Buenos Aires.

“El fútbol es uno de los más grandes bastiones de resistencia del machismo”, cuenta Luciana. “Estamos en un lugar históricamente incómodo para hablar de feminismo, pero está bueno hacerlo. No solo Excursionistas, todos los clubes están dirigidos por hombres. Nosotras empezamos con la bandera, pero la idea es generar más actividades y pensando el rol de la mujer en el fútbol”.

Elena coordina el futsal desde hace 8 años, es la única delegada mujer en un grupo de 20 personas y cuenta que a veces le resulta difícil incidir en la toma de decisiones: “La comisión directiva apoyó la creación de la bandera como parte de lo que el club quiere expresar, a pesar que adentro hay miembros que están a favor de la legalización y en contra”.

“A nosotras se nos ocurrió la idea de hacer la bandera, entonces comenzamos a hablar con las chicas del club para conocer su posición respecto al aborto. Ese fue el puntapié para hablar de feminismo en un club de fútbol -agrega Luciana-; la idea es hacernos ver, demostrar que estamos acá y que a las mujeres también nos gusta el futbol”.

El fútbol es un ámbito machista, con las mujeres y con los propios jugadores, concuerdan las tres. Si un jugador de fútbol masculino elige salir con alguien del mismo sexo es difícil hacerlo público sin que influya en su carrera. La cancha es un caldo de cultivo donde los insultos ruedan y las amenazas componen todo tipo de cánticos.

“En general, siendo mujer cuando vas a la cancha te dicen cosas, porque está esa impunidad de creer que el fútbol es de ellos”, cuenta Luciana. “Acá no me pasa porque me conocen desde que soy chiquita, los clubes de ascenso son como una gran familia”, agrega.

“Cuando jugamos contra Boca en Chaco fuimos 5.000 personas, todos se quedaron sorprendidos de que un club de ascenso, jugando entre semana, movilice esa cantidad de gente. Hubo un micro especial para mujeres, eran las pibas de Excursio”, recuerda Fabiana.

Las mujeres de Excursionistas piensan seguir haciendo actividades, desde mesas de debate hasta dar apoyo legal y contención a las mujeres del club que hayan sufrido violencia de género; incluso plantean como meta llegar a tener una subcomisión de mujeres dentro del club. Se pasan la pelota y la pisan en seco: no es momento de aflojar, hay que disputar la cancha.

La desigualdad social también entra en el arco. Fabiana tiene cuatro hijes y es la coordinadora de baby fútbol, donde el equipo femenino juega hace tres años el campeonato de la FEFI. “Yo he tenido pibes que les bajaba la presión porque no habían comido. Con el tiempo te vas enterando, a quién le falta botines, quién no desayunó y nos ponemos en campaña”, cuenta . “Hace dos años la casa de uno de los chicos del equipo de baby se prendió fuego dentro de la Villa 31. Decidimos hacer una colecta con el nombre de “Excursio solidario”, juntamos un montón de cosas, agarramos una Trafic y se la llevamos”.

“En Argentina los clubes de ascenso cumplen un rol social fundamental, los chicos no sólo vienen para jugar al fútbol sino para no estar en la calle”, dice al respecto Luciana. “Excursionistas tiene el presidente -reelecto- más joven de un club de ascenso. Esto hace que la comisión directiva se sienta interpelada por esas cosas, inclusive el feminismo, que capaz en otro club no pasa. Con el #miracomonosponemos sacamos un placa institucional desde el club”.

Cuando se apaga el grabador las verdes siguen hablando entre ellas y entre risas se plantean si serían capaces de relegar sus enemistades futbolísticas para juntarse con otras hinchadas feministas. Saben que la batalla de la sororidad tiene que superar los antagonismos patriarcales, que la hermandad de mujeres existe dentro y fuera de las líneas de la cancha y que la pelota de “las verdes” no se mancha con el machismo.