Jóvenes y tecnología

Tokyyto: el joven de Don Torcuato creador de masivos filtros de Instagram

Tomás Posse tiene 22 años, vive en Don Torcuato y en los últimos meses obtuvo una gran popularidad, producto de la creación de divertidos filtros de Instagram que no tardaron en recorrer la red social más utilizada por la juventud.

“Desde chiquito soy artista visual, dibujo desde muy pibe. A los 11 años me metí con la compu y empecé a usar Photoshop, editaba fotos. Con el tiempo fui aprendiendo más cosas y empecé a pulir mi estética y mis obras. A los 19 me puse a pintar cuadros a full, hice muestras y me fue muy bien. En paralelo empecé a aprender programación, aprendí de códigos y, gracias a algunos conocimientos sobre 3D que ya tenía, pude conseguir laburo”. Así se presenta Tomás Posse, un joven argentino atravesado por el arte desde diversas aristas.

Tomás tiene 22 años, es oriundo de Don Torcuato, y hace ocho meses se topó con una publicidad de Facebook que captó inmediatamente su atención. La misma trataba acerca de un software para crear experiencias de realidad aumentada, una tecnología muy utilizada en las plataformas y dispositivos moviles. A partir de ahí empezó a dar vueltas por el programa y a investigar sobre el tema. Aunque ya tenía una leve aproximación en la materia y “sabía que se venía con todo la realidad aumentada”, jamás imaginó que terminaría produciendo filtros de Instagram que serían utilizados por millones de personas alrededor de todo el mundo. “Me pareció muy copado poder crear mi propia experiencia y subir una historia loca. No sabía en ese momento que se podía subir a Instagram, era más que nada para joder con mis amigos”, cuenta.

Al poco tiempo de empezar a trabajar con dicha tecnología le llegaron distintas ofertas de trabajo, lo que lo llevó a involucrarse de lleno en ello y seguir perfeccionando sus productos. Pero el verdadero salto lo dio en diciembre cuando, ya entrenado, concursó para una solicitud de Instagram en la que finalmente aplicó. “Tenía unos filtros ya preparados. Lancé el primero y le fue bien, saqué otro y le fue mejor, y el tercero tuvo una repercusión a nivel internacional que al día de hoy todavía no puedo creer”, recuerda el creador. Hasta el momento lleva cinco filtros publicados: Ysh, Tokyyto, Woop, TK2 y !!. “Los filtros tienen millones y millones de visitas”, describe emocionado.

Si bien desde entonces trabaja mucho más, asegura que la buena onda y el cariño de sus seguidores y seguidoras lo animan a seguir adelante. A diario le llegan imágenes de distintas partes del mundo con personas utilizando sus filtros: “a veces incluso tengo que usar el traductor para hablar con algunos porque quizás me hablan desde Indonesia o Rusia”, cuenta. Admite que siente algo de presión por la exposición que cobró su figura a raíz de todo esto, pero de todas formas asegura que su principal preocupación es poder seguir trabajando y produciendo como lo viene haciendo. “Ahora cuido un poco más lo que subo, pero intentando siempre divertirme porque no deja de ser un juego”, agrega entre risas.

En tan sólo dos meses su número de seguidores ha aumentado exponencialmente y ya se encuentra por encima de los 150K, algo que lo tiene tan feliz como impresionado. “Instagram y Facebook son la vida de mucha gente. El otro día leía un informe que exponía que hasta el día de hoy Facebook tiene más usuarios que los fieles que tuvo el cristianismo en toda su historia. Es una locura”, comenta impresionado.

Consultado por el nombre utilizado en sus redes sociales, “tokyyto”, explica que siempre tuvo muchos apodos, incluso algunos de ellos inventados por sí mismo. “Me divertía ir jugando con eso. También fui tuitstar en su momento y pasaba lo mismo, iba cambiando mi nombre y la gente se iba adaptando a los apodos nuevos que iba poniendo”. Pero finalmente cuenta que este último, con el que se muestra en sus perfiles públicos, es la síntesis de una mezcla de varios anteriores. Tokyyto tiene ascendencia asiática, por lo que le decían ‘chinito’, y aunque su verdadero nombre es Tomás, siempre le dijeron ‘toti’. “Tomi, Toti, Tokyo, Toky, Tokyto, Totito, fue pasando por muchos cambios y terminó como ‘tokyyto'”, dice.

Pero sus producciones artísticas no son sólo en el plano tecnológico: desde los 15 años produce su propia música, algo que le produce una gran satisfacción. Tokyyto también viene surfeando en la marea del trap, el género del momento que reune a millones de adolescentes. El joven con apenas 22 años de edad explora distintos ambitos y va forjando su carrera artística a paso firme. “Soy joven y me gusta joder con eso, no sé si voy a trapear toda mi vida, pero hoy en día lo puedo hacer y me cago de risa porque me encanta”, concluye.