Docente que educa también está luchando

La escuela pública como motor de transformación

Fotos: Nicolás Cardello

Son docentes y sindicalistas. Lejos de los estereotipos que construyen los grandes medios, enseñan, aprenden y dirigen la organización sindical con los pies en el aula. El Grito del Sur reunió a cinco maestros y maestras para que nos cuenten cómo viven el inicio de clases en una etapa de lucha.

La reunión se sucede en un histórico colegio de la Ciudad de Buenos Aires: el Mariano Acosta. Hasta la escuela del barrio de Once llegan cinco docentes de distintos colegios y diferentes niveles: Matías, Martín, Rocío, Romina y Natalia. Tienen rasgos en común que exceden a su profesión: todes son educadores, pero además, comparten el hecho de ser delegades y referentes de distrito de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el sindicato más grande que nuclea a los y las docentes de la Ciudad de Buenos Aires.

En el último tiempo, la docencia estuvo en el ojo del huracán. Como es costumbre, en medio de un conflicto gremial que los encuentra defendiendo sus salarios y la educación pública en general, los grandes medios abordan el debate educativo obstinados en demonizar a los maestros y las maestras que luchan. Desde El Grito del Sur nos propusimos salir a construir la otra mirada: la de una escuela pública que lucha y que sostiene, con esfuerzo y perseverancia, la educación de les pibes y pibas. La escuela del sacrificio, la coherencia y la organización.

Fotos: Nicolás Cardello

“La docencia es profesión feminizada, pero nosotras queremos que sea una profesión feminista porque es la única forma de construir una sociedad más justa y de iguales”. La convocatoria para la entrevista es el 8M por la mañana y la frase la pronuncia Rocío Valdéz, pañuelo verde en la muñeca, profesora de matemática en el Normal 1, egresada del Joaquín V. González, y como todos sus compañeros presentes, delegada sindical.

“Desde enero estamos pidiendo una mesa salarial porque en CABA no tenemos paritaria, sino una mesa de negociación”. Quien introduce el conflicto es Romina Butera, docente de la escuela 11 del distrito 15, ubicada en la zona norte de la Ciudad. “El Ministerio nos lleva a esta situación de conflicto: mientras ellos estuvieron de vacaciones, nosotros estuvimos en las calles contra el cierre de las nocturnas y el lactario del Ramos, por el edificio del Cerámica y la mudanza del Yrurtia”, agrega Romina y enumera los múltiples conflictos que los docentes sostuvieron durante el período vacacional.

Fotos: Nicolás Cardello

Muchas de estas reivindicaciones se ganaron. ¿Luchar tiene sus frutos?

“Estas victorias calaron muy fuerte en los docentes, más en un escenario donde venimos perdiendo poder adquisitivo, condiciones de trabajo, o donde se caen los techos. Nos brindó una bocanada de aire para seguir luchando por nuestras reivindicaciones”, agrega Natalia Militi, maestra de Lengua y Sociales en 7º grado de la escuela 24 del distrito 11, en el Bajo Flores, una escuela con un 90% de población de la Villa 1-11-14.

“Esto se vio plasmado en la adhesión al paro del 6 y 7″, explica Romina.”En la zona norte hubo casi 10 escuelas que cerraron por completo y esto tiene que ver con la posición del sindicato. Muchos compañeros tienen conciencia de que la lucha no tiene resultados inmediatos, pero en un escenario que desmotiva mucho, el común de los docentes necesita triunfos concretos para saber que la lucha tiene sentido”.

Rocío, por su parte, explica: “Logramos construir un diálogo fructífero en un presente caótico y penoso y pudimos comunicar a la organización sindical con las comunidades educativas. Nuestro trabajo es profundamente social y político y conseguimos, por sobre todo, dar esperanza: que el futuro, en marzo del año que viene, puede ser totalmente distinto”.

Fotos: Nicolás Cardello

Los docentes tienen una suerte de termómetro social. El aula de la escuela pública permite percibir carencias y dificultades, y por ello la pregunta se cae de maduro. ¿Cómo pega el ajuste en las aulas?

“Estamos viviendo una situación muy vulnerable. En la mayoría de las escuelas del país las pibas y pibes vienen a estudiar para tener un plato de comida”, explica Matías Zalduendo, maestro de 4° grado del Acosta y secretario de Derechos Humanos de la UTE. “Sonia Alesso decía en el acto que nos piden a los maestros creatividad en los planes de lucha. ¿Cuánta creatividad podemos tener cuando viene un pibe sin comer o un padre que no puede comprar los útiles porque se quedó sin trabajo? Por eso salimos a luchar: no sólo por salario docente, sino para que la escuela pública no sea un lugar de contención y se transforme en un espacio donde los pibes puedan educarse en condiciones dignas”, añade Zalduendo.

“Desde octubre sabíamos que se venía un conflicto, cuando se presentó el presupuesto para educación”. El que acota ahora es Martín Coldman, profe de la escuela 8 del Distrito 6, ubicada en Boedo y Salcedo, una institución grande y de población heterogénea. “El Ejecutivo mandó un presupuesto donde se reducía la partida para escuelas técnicas e incluso para infraestructura, después de que el año pasado murieran dos compañeros por una explosión en una escuela de Moreno. Recortaron bibliotecas populares, orquestas sinfónicas de ciegos y presentaron un presupuesto hecho por el Banco Mundial y el FMI, que se sintió mucho más a partir de 2015, cuando se alinearon las políticas de ajuste de la Ciudad y la Nación. Están bajando el presupuesto en educación a razón de 1 punto por año y eso genera un proceso de desescolarización muy grande”.

Fotos: Nicolás Cardello

¿Qué imagen se construye desde los medios del docente sindicalista?

“Se construye la imagen de que el delegado es el que vive de los trabajadores, pero esto poco tiene que ver con la realidad de nuestros sindicalistas. Ellos eligen de enemigo al sindicalismo docente porque somos los que estamos desde 2015 denunciando las políticas de ajuste de este Gobierno, que busca hambrear al pueblo. La respuesta de las familias cuando se enteran que uno está sindicalizado es de acompañamiento. Para nosotros las clases empezaron el miércoles, con un paro, porque enseñamos a luchar. Qué mejor enseñanza para los pibes que mostrarles que hay que luchar por sus derechos”, dice Matías.

“La importancia de nuestra organización sindical se vio en la lucha que dimos para que las escuelas nocturnas no se cierren: fuimos a los actos de Larreta y demostramos la realidad que se estaba viviendo en la educación, donde hubo una política intencionada de desvalorizarla, de cerrar escuelas. Y se tuvieron que retractar. Porque fue una lucha que dimos con las comunidades y las familias y con todos los que creemos que la escuela es un lugar de transformación, donde pensar otra sociedad”, completa Natalia.

“No hay nada mas solidario que un delegado. Es una responsabilidad muy grande y los trabajadores tenemos que asociar la idea del sindicalista con una idea solidaria, muy política, que es la solidaridad de clase, la de ayudarnos entre trabajadores”, suma Zalduendo.

¿Cómo es la recepción de las comunidades educativas cuando hay un paro o una medida de lucha?

Rocío concluye: “En el Normal 1, el día del paro, salimos acompañados con los pibes y las pibas del nivel medio, que todos los días fortalecen el centro de estudiantes y no lo hacen solos porque entienden que la escuela la hacemos juntos. Ellos se autoconvocaron al paro porque entienden que es un paro educativo y van a las marchas porque la lucha también es de ellos.  En épocas difíciles, la escuela es la única institución que queda de pie. Tenemos que ser muy conscientes de esto y por eso es muy importante el rol de los docentes organizados para acompañar este proceso que es profundamente social y político”.

Matías Zalduendo: “A la derecha de este país lo que más le molesta son los maestros comprometidos, sindicalistas que enseñan, que pueden mirar a la cara a los padres, a sus alumnos y a sus propios compañeros sin ocultar nada”

Romina Butera: “Se piensa en el sindicato como algo alejado de lo que pasa de las escuelas, pero nosotras trabajamos para que suceda todo lo contrario y trabajamos día a día y en solidaridad con la comunidad educativa”

Romina Butera: “Se piensa en el sindicato como algo alejado de lo que pasa en las escuelas, pero trabajamos para que suceda todo lo contrario, día a día y en solidaridad con la comunidad educativa”

Rocío Valdéz: “La escuela pública es el motor de la transformación”

Natalia Militi: “Trabajamos en escuelas donde los techos se caen. En mi colegio, el día 6 no hubieran podido iniciar las clases porque recién ahora están solucionando este problema”

Martín Coldman: “Cuesta hilar la unión entre la comunidad educativa en defensa de la educación pública con un correlato político que no lleve a que las familias sigan votando al macrismo en CABA”