#Pogo

La elegida

Paula Maffia presenta "Polvo", su segundo disco solista, este viernes 10 de mayo a las 21 horas en el espacio Xirgu Untref. En diálogo con El Grito del Sur, habla de cómo el feminismo influyó en su música y si es necesario separar al artista de la obra.

No quiero ser la única, yo quiero ser la preferida, no quiero ser la que haiga yo quiero ser la elegida”, dice al micrófono con una voz espesa que chorrea como miel deslizándose por el lomo de una cuchara. Paula Maffia lo logró: a sus 36 años es la preferida de muches. Alta, flaca, de timbre poderoso y rulos marcados como tirabuzones, la cantante que formó parte de La Cosa Mostra, Boca de Buzón y Las Taradas acaba de sacar su segundo disco solista junto con Lucy Patané y Nahuel Briones. Maffia, que además estudia antropología y pinta, es una referente de la presencia femenina en los escenarios y este año formó parte del proyecto de Ley de “Mujeres Músicas”. “Polvo”-su último disco- tiene diez canciones, entre ellas un cover de “Canción para bañar la luna” de María Elena Walsh, y fue editado por el sello Goza Records que dirige Barbi Recanati con la radio Futurock. El disco se presenta el viernes 10 de mayo a las 21 horas en el Xirgu Espacio Untref y ya se puede escuchar online en todas las plataformas. En diálogo con El Grito del Sur, Paula habla de cómo el feminismo influyó en su música y reflexiona si es necesario separar al artista de la obra.

¿Cuál es la diferencia entre trabajar como solista y con una banda?

Más bien la diferencia es si estoy o no sola en el escenario. Tanto en este caso como en mi anterior banda solista (Orgía), por lo general recae sobre mí la organización general, la comunicación y el cuidado del proyecto. La diferencia es estar sola en el escenario o tener que coordinar con otras personas a nivel técnico y ensamble.  En este caso, ser solista te da la posibilidad de producir todo un repertorio que no dependa de otras personas. Así puedo tener la facilidad de seguir adelante si alguien no puede, es básicamente ser más líquida de alguna manera.

¿Sentís que hay algo que aprendiste en tu primer disco y lo pones a jugar en el segundo?

Gané mucha fe en mi misma. Pude profundizar una estética, obtener mayor coherencia, cobré valor, no de mercado sino de confianza. Con el primer disco había cosas que me preguntaba: “¿Será así siempre?”. Ahora me doy cuenta que sí y ya sé como ponerles el pecho de una manera donde me siento más gratificada.

¿La necesidad de tomar valor tiene que ver con que muchas veces se te subestimó en el ámbito musical por ser mujer?

Para mí eso es una constante, no conozco otro estado que no sea ubicando giles. Pero no quiero que continúe para mí, ni para mis colegas ni para las próximas generaciones. Yo ya tengo la piel curtida, pero creo que algo está cambiando y lo peor ya pasó. Tomar valor tiene que ver con muchas cosas: con cómo plantarse en un escenario, en las entrevistas, qué cosas exponer de una, cómo elegir contar el relato propio. Son cuestiones que no tienen que ver con la música, sino con inseguridades y miedos.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en Goza Records, la firma de Barbi Recanati en Futurock ?

Bien. El sello tiene la intención de promover bandas feministas y disidentes, así que en ese sentido siento que se vuelve a honrar el concepto de sello en su máxima expresión. Me hace acordar a los sellos que yo consumía de piba: Kill Rockstars, Matador. Yo iba a comprar un disco de una banda porque salía por tal sello, estaba dispuesta a escuchar cosas nuevas solamente porque sabía que tenía esa curaduría incluida. Me parece genial que se vuelva a este concepto en un momento donde los sellos son pocos, son multinacionales y editan una mezcla de cosas que no sabés con que te vas a encontrar.

Trabajás con gente con quien tenés vínculos personales estrechos y, al mismo tiempo, tus canciones hablan de vínculos, relaciones y encuentros pero no de la manera en la que lo hace el amor romántico. ¿Cómo te atraviesa esto?

Yo vengo a desarmar un poco los lugares comunes como ¿qué lugar ocupa la pareja en la vida? o ¿qué le pedimos al amor? – porque siempre le pedimos-, y ver cómo este cuestionamiento también se traduce a otros vínculos, por ejemplo la familia. ¿Qué es la familia? ¿Un equipo de vínculos amorosos o es un lugar donde se sostienen herencias y actitudes buenas y malas? En este disco estoy planteando justamente esto, cómo trabajar horizontalmente, cómo crear colectivamente. Cómo estar en las demás personas de una manera noble, sin exigencias y sin deberes y sobre todo motorizados y motorizadas por el amor a través del respeto también.

Yo creo que es la ética del feminismo… ¿Sentís que influyó en tu música el feminismo?

Si, muchísimo. Si bien yo no hablo de tirar el patriarcado, porque ya hay otres artistas que lo están haciendo con ese enfoque más coyuntural, a mi me interesa muchísimo llevarlo a mi práctica y que esté traducido a mi poesía.

¿También te transformó como persona el feminismo?

Sí, por empezar me otorgó un marco de militancia. En mi entorno, la militancia siempre se hacía en un partido político o dentro de una organización de músicos. Los partidos políticos me parecieron siempre recortes poco convenientes para las personas y muy convenientes para los partidos. Con el feminismo me parece que se genera una topografía nueva donde se pueden observar otras cosas. Vos podés tener una filiación política, pero ésta no te debería cegar a tener que tolerar situaciones de machismo y de desprecio en ese entorno. El feminismo nos permitió hacer una especie de zoom in en estos vínculos que veníamos cuestionando. Por ejemplo, en la homosexualidad nos empezamos a cuestionar cuánto de los celos, del maltrato y de la violencia de la pareja hegemónica heterosexual estamos repitiendo dentro de nuestros vínculos disidentes.

¿Qué bandas locales te gustan?

Hace poco descubrí el último disco de Noelia Recalde. Soy muy fan de mis colegas Lucy Patané y Nahuel Briones, me gusta lo que hace Marina Fajes, Los Rusos Hijos de Puta, Hienas, el nueva disco de Barbi Recanati. Me encantan las Hijas de Tigre, Flopa, Rosario Blefari, pero igual se me están escapando miles de autores, podría estar horas.

Luego de las denuncias de abuso hacia músicos, se habló mucho de sí se puede o se debe separar la música del artista. ¿Qué pensás al respecto?

Me parece que es coherente, por un lado, que si hay un artista que tiene obras que te gustan pero personalmente es despreciable, te deje de interesar porque la ves manchada de una intencionalidad que no es pura. No obstante, me ha pasado de leer textos con un contenido machista que me caen mal porque los vinculo con su autor varón, pero si yo hiciera el ejercicio de pensar que los escribió una mujer me parece una increíble crítica. Eso me pasó leyendo “Plataforma”, de Michel Houellebecq . Me parece que queda supeditado al deseo personal de une separar la pieza de su autor. Estoy muy a favor de dejar de consumir a personas macabras, lo que pasó con Michael Jackson por ejemplo hubiera sido genial saberlo antes, porque fue gracias a los recursos que le dio la música que cometió esos abusos. Es fundamental dejar de consumirlo pero no solamente por dar un castigo, sino por la coherencia.