Emergencia climática en Argentina

“La crisis climática es un asunto de Derechos Humanos y justicia social”

Esta semana el Senado de la Nación declaró la Emergencia Climática y aprobó un proyecto de ley presentado por Pino Solanas, que se orienta a la mitigación del cambio climático. En diálogo con este medio, uno de los referentes de Jóvenes por el Clima opina sobre esta problemática.

Esta semana un grupo de pibes y pibas pertenecientes al colectivo de Jóvenes por el Clima se presentó en la Comisión de Ambiente del Senado de la Nación para defender su proyecto de declaración de la emergencia climática en nuestro país. Tanto éste como el proyecto de “Ley de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático”, presentado por el senador Fernando “Pino” Solanas, fueron aprobados en la misma jornada. Esto marca un antecedente histórico en materia de pronunciamientos y políticas con un carácter ecologista. En cuanto al proyecto presentado por el cineasta, aún debe ser tratado en la Cámara de Diputados para tener fuerza de ley y empezar a regir en todo el territorio.

En el último tiempo la juventud ha salido a las calles para plantar bandera con distintas reivindicaciones, y este año comenzó con grandes protestas adolescentes reclamando al Estado un plan de emergencia que atienda la crisis climática que azota a nuestro país. Bruno Rodríguez, uno de sus referentes, habló con El Grito del Sur acerca de la problemática y las medidas necesarias para combatirla.

¿Por qué es importante declarar la Emergencia Climática en Argentina?

Actualmente la crisis climática en Argentina tiene efectos devastadores, consecuencias directas que recaen en los sectores populares principalmente. Lo podemos ver con las inundaciones que se sufren en las periferias de la Ciudad de Buenos Aires, donde son las poblaciones socialmente más vulnerables las que se ven más afectadas. También lo podemos ver en el resto de las provincias con distintas problemáticas: por ejemplo, el avance de las industrias dedicadas al negocio de agrotóxicos. Esta es una cuestión de salud pública.

¿Quiénes conforman Jóvenes por el Clima?

El movimiento está constituido por jóvenes estudiantes secundarios y universitarios, todos provenientes de la militancia estudiantil, entre los 16 y los 19 años. De todas formas, éste es un movimiento internacional de jóvenes, no es solamente en Argentina donde está sucediendo. Nosotros y nosotras estamos en contacto con jóvenes dirigentes de Latinoamérica, pero también con dirigentes internacionales de Europa, Norteamérica, Asia y África. Eso es lo que nos motiva, que no haya frontera para nuestra militancia.

Muchos y muchas empiezan a involucrarse políticamente a través del feminismo o desde su centro de estudiantes. ¿Cómo llegaste a pensar en militar desde el plano ambientalista?

Milito desde los 14 años en mi centro de estudiantes y en distintas organizaciones políticas insertas en el movimiento estudiantil, pero empecé a militar más profundamente este tema porque entiendo que la crisis climática es un asunto de Derechos Humanos y, principalmente, de justicia social. Actualmente hay un montón de organizaciones pertenecientes a la sociedad civil que desarrollan un activismo de cartón, promueven un ecologismo liberal y muy individualista. Desde Jóvenes por el Clima Argentina, lo que hacemos es cambiar ese paradigma y empezar a colocar en la discusión la necesidad de militar un ambientalismo popular.

Más allá de las medidas institucionales, ¿cuáles otras son necesarias para cuidar el medio ambiente?

Entendiendo que nuestro enfoque es sistémico, para poder abordar esta problemática es muy importante que también tengamos en cuenta otras medidas, como por ejemplo las modificaciones de nuestras conductas y nuestros hábitos: si tenés la posibilidad de reciclar en tu casa, la separación de residuos es primordial. También es importante empezar a deconstruirse culturalmente en torno al consumo de carne y de alimentos de origen animal porque actualmente la industria ganadera es la que más gases efecto invernadero produce en términos de acumulación de actividades productivas. Realmente hay que poner en cuestionamiento estas cosas.