Sentencia del caso Carrasco

Nueve años de prisión para el periodista Lucas Carrasco

Cuatro mujeres denunciaron a Lucas Carrasco ante la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) en 2016. Luego de vaivenes judiciales y muchas denuncias informales más publicadas en medios e internet, se realizó la audiencia de su juicio por dos casos de abuso sexual con acceso carnal.

La jueza Ana Dieta de Herrero condenó hoy al periodista entrerriano Lucas Carrasco a nueve años de prisión por el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal. La causa que lo llevó a esta condena fue a partir de la denuncia de Sofía Otero, quien en 2016 decidió romper el silencio y se presentó junto a otras compañeras a contar su historia. El juicio llegó a su fin tras dos audiencias y los fundamentos de la condena se conocerán el miércoles 18 de septiembre.

El juicio

Lucas Carrasco declaró en el primer momento del juicio que se inició el miércoles 4 de septiembre. Durante su declaración, desconoció su autoría en los hechos que se le imputaron -dos casos de abuso sexual agravado- y sugirió una vez más que el origen de las denuncias fue una persecución política a raíz de su ruptura con el kirchnerismo en 2012.

Antes de habitar la misma sala en la audiencia, Sofía sólo lo había visto una vez antes en febrero de 2013, el día de los hechos que hoy denuncia. Repasó ante la jueza los detalles de forma quirúrgica: ya había contado su historia ante su familia, amigxs, compañeras y medios muchas veces desde aquel día en 2016 en el que decidió hablar. Fue entonces a raíz de un posteo de L., otra de las denunciantes, cuando decidió romper el silencio y fueron juntas a denunciar a la UFEM.

La segunda denunciante -que pidió que se reserve su identidad- declaró eventos similares: un encuentro de día en la casa de Carrasco, un acto sexual que inició como consentido y culminó con violación y agresión física y posteriormente el sentir miedo de no lograr salir del departamento.

Sin embargo, fueron muchas las mujeres que entre 2016 y 2017 contaron sus historias de violencia por parte de Lucas Carrasco: la mayoría no denunciaron judicialmente pero compartieron testimonios, screenshots, posteos en redes sociales y hablaron con la prensa sobre experiencias de hostigamiento y acoso por parte de él. Algunas, también, relataron episodios de violencia física y sexual como los que llevaron hoy a Carrasco a sentarse al banquillo de los acusados. Lucas Carrasco detentaba un poder social por aquel entonces legitimado por su presencia en programas de televisión y medios progresistas, y su modus operandi consistía generalmente en invitar a jóvenes a su casa. Muchas veces, bajo la promesa de hablar sobre política, poesía, tomar alcohol, y muchas veces explícitamente para tener sexo con él o con más personas. Su discurso apelaba a un estilo de poeta deprimido y sensible con consumos problemáticos y arranques agresivos, o desvaríos, de los que se deshacía sin pedir perdón.

 

Hasta que un día se terminó el silencio: luego de las denuncias públicas que realizaron quienes también lo denunciaron en la Justicia, se creó una página de Facebook llamada “Yo denuncio a Lucas Carrasco”, donde se subieron decenas de testimonios sobre este tipo de abusos y maltratos. A partir de ese momento, el twittero se refugió con su hermano en Paraná y dejó de trabajar en medios (excepto en uno, coordinado por él mismo). Unos meses más tarde, en agosto de 2017, se lo llamó a declarar. Y fue durante el año pasado que se confirmó su procesamiento por los dos casos que finalmente lo llevaron a juicio.

 

Durante la etapa de alegatos, los abogados querellantes Matías Busso y Natalia D’Alessandro hicieron hincapié en la necesidad de una lectura con perspectiva de género de los hechos denunciados: hace no mucho tiempo, la concepción de abuso en el marco de una relación sexual inicialmente consentida no tenía asidero para considerarse delito. Mientras la querella solicitó nueve años para el imputado, la fiscalía pidió siete y la absolución de Carrasco por el segundo caso, de la denunciante anónima.

 

La segunda audiencia del juicio comenzó con los alegatos de la defensa. El abogado Guillermo Vartorelli desmereció los testimonios sugiriendo que hubo una falta de elementos probatorios difíciles de recabar en delitos de este tipo, como lo son imágenes o croquis del espacio de los hechos. “Se pretendió hablar de asimetría entre víctima y victimario. Pero tenemos que tener en cuenta que Sofía era mayor de edad, militante, con padre abogado. No puede desconocer los derechos y los límites. No está desnutrida en modo alguno”, fue uno de los argumentos esgrimidos por el letrado que desconoce absolutamente las condiciones bajo las cuales funciona la violencia patriarcal sistemática.

 

Sobre el final, antes del veredicto, Lucas Carrasco hizo uso de sus últimas palabras. “Fue una relación consentida en todo momento. Pero yo estaba borracho, puede haber habido un destrato, me pude haber equivocado en el modo de hablar pero en todo momento fue consentida. Le tuve que pedir que se vaya porque vino mi hermana y por eso quiero pedir disculpas”, fue todo lo que dijo.

Tras un cuarto intermedio breve, la jueza leyó el veredicto bajo el cual condenó a Lucas Carrasco a nueve años de prisión y lo absolvió por el segundo caso. De esta forma se espera ahora que la condena quede firme. Como leyeron los abogados querellantes, “queremos transmitir que no festejamos la condena, si estamos conformes con el fallo del Tribunal. Entendemos que no debería quedar impune por todo lo que significa”. “Vamos a velar por los derechos de Lucas Carrasco, estamos en contacto con su abogado y vamos a ser los primeros en denunciar irregularidades en sus condiciones de detención si las hubiera”, agregaron.

Por su parte, Sofía Otero y otras denunciantes -de esta causa y de otras, como la de Cristian Aldana-, salieron juntas del Tribunal sonrientes y aliviadas. Otro juicio que se cierra bajo el manto del #YaNoNosCallamos más, en el cual las pibas decidieron romper el silencio para darle un giro a la historia.