Ser agente de tránsito en la Ciudad hoy

“El Gobierno nos está apretando”

La trágica muerte de Cinthia Choque expuso la precarización laboral con la que desarrollan sus actividades los agentes de tránsito bajo la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Una trabajadora revela a El Grito del Sur la peligrosidad que conlleva esta tarea.

Alrededor de las 3.30hs del domingo, la inspectora de tránsito Cinthia Choque murió tras ser atropellada por un conductor que intentó esquivar un control de alcoholemia en el barrio de Palermo, a la altura de la avenida Figueroa Alcorta y Tagle. Su compañero de trabajo, Santiago Siciliano, también fue embestido por el vehículo y continúa internado con politraumatismos en el Hospital Fernández.

Durante toda la jornada de ayer, cientos de agentes de tránsito se concentraron frente al Obelisco para exigirle al GCBA soluciones de urgencia a los problemas cotidianos que atraviesan como trabajadores y trabajadoras. Cinthia, de 28 años y madre de dos hijos, trabajaba en el cuerpo de tránsito los fines de semana en turno noche y tiempo atrás había vivido situaciones tan peligrosas como las que provocaron su muerte.

“Esto pudo haber pasado mucho antes. Hemos sufrido todo tipo de agresiones: tuvimos compañeros que fueron arrastrados en el capot de autos durante metros, otros que han recibido golpizas. Hace dos o tres años, uno de los chicos sufrió una fractura en el tobillo luego de que el dueño del vehículo que se estaba llevando le cerrara la puerta cuando se estaba subiendo a la grúa. También hubo una chica que perdió un riñón manejando la moto de tránsito, no recuerdo si el vehículo había abierto la puerta y ella pasó volando por el aire. Hubo miles de situaciones así, siempre estuvimos muy expuestos”, revela a El Grito del Sur Marisa, trabajadora en el cuerpo de tránsito porteño desde hace más de diez años. Algunos meses atrás, también sufrieron casos de tuberculosis en una de las bases y fueron obligados contra su voluntad a asistir a los puestos de trabajo antes de que se procediera a la desinfección.

La peligrosidad del punto donde estaba emplazado el control -en la intersección de Figueroa Alcorta y Tagle- fue uno de los motivos por los que se produjo la tragedia. Marisa, quien prefirió no revelar su apellido por motivos de seguridad, opina que “esto se pudo haber evitado porque era una avenida donde se circula a alta velocidad. Si bien está todo iluminado y el uniforme resaltado, es bastante peligroso a esa hora. No convenía que hicieran el control ahí, tal vez tendría que haber sido más cerca de la senda peatonal porque ahí recién retoman al salir del semáforo rojo”.

Cinthia Choque

El miedo por lo ocurrido dos días atrás alcanza tanto a los agentes más nuevos como a los más experimentados. “Estamos temerosos de volver a parar vehículos. Te da hasta pánico. Cada vez que pasan este tipo de situaciones, que ya las vivimos, salís de otra manera a la calle. Obviamente que lo hacés porque tenés que hacerlo, es tu laburo y lo necesitás. Pero lo cierto es que salís con mucho temor. No hay contención psicológica de ningún tipo en el cuerpo de tránsito porque, de hecho, ahora mismo estamos sufriendo todo tipo de hostigamientos por parte de la patronal y del sindicato“, asegura Marisa en díálogo con este medio.

Cuando esta trabajadora habla “del sindicato”, se refiere a Sutecba, que opera prácticamente como una pata más de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Junto a funcionarios del GCBA encabezados fundamentalmente por el gerente de Operaciones Leandro Ricciardi, el sindicato conducido por Amadeo Genta está hostigando y amenazando con despedir a los trabajadores y las trabajadoras, que se encuentran por el momento en estado de asamblea permanente y realizan un cese de actividades en sus lugares de trabajo.

A contramano de lo que dijo ayer el secretario de Transporte Juan José Méndez respecto a las modalidades de contratación de los agentes de tránsito, hoy el 90% de aquellos que están en la calle carece de cobertura social, ART y seguro de vida. La excepción es una pequeña camada que logró tras varios años de trabajo pasar a planta transitoria tras un decreto del GCBA y luego a planta permanente.

Mientras transcurren horas de profundo dolor y tristeza, Marisa recuerda a su compañera Cinthia de esta forma: “No tuve oportunidad de cruzarme con ella nunca porque trabajábamos en distintos turnos, pero fue muy querida. El locker de ella estaba lleno de flores y cartas de recuerdo. En la 9 de Julio había muchos compañeros que estaban movilizados por la situación y unos cuantos que fueron a acompañar los restos por última vez. Todos decían que era una excelente compañera y muy trabajadora, que siempre hablaba de sus hijos y de su familia”.