"Festival Activista" por la plena vigencia de la ESI

De brillos, derechos y otros temas

Por tercera vez se realizó el "Festival Activista", organizado por el colectivo de “Juventudes por los derechos sexuales y reproductivos”. El encuentro de jóvenes y adolescentes volvió a visibilizar que, a 13 años de su sanción, la ley de Educación Sexual Integral no se aplica en las escuelas.

Una vagina de tela gigante a la cual hay que encontrarle el clítoris con los ojos cerrados, una ruleta de preguntas sobre educación sexual, una mesa con glitter y aerosoles para el pelo y una sustanciosa merienda con frutas, medialunas y café fueron algunas de las actividades con las que comenzó el “Festival Activista”. Casa Brandon (una suerte de oasis disidente desde donde resistir los años de macrismo) fue el espacio que acogió la tercera edición de este evento realizado las diferentes organizaciones que integran el colectivo de “Juventudes por los derechos sexuales y reproductivos”.

Fotos: Catalina Distefano

“Frente a las barreras que vemos en les jóvenes con los que trabajamos en el acceso a sus derechos sexuales y reproductivos -fundamentalmente por la falta de implementación de la ESI-, se nos ocurrió generar una instancia que sea atractiva, divertida, lúdica y que no parezca a una clase de colegio”, explicó a este medio Sofía Novillo Funes, integrante de Amnistía Internacional. “Las organizaciones entendemos que deben ser las personas las que exijan al Estado que se cumplan las leyes existentes y se generen nuevas políticas públicas que garanticen que les jóvenes puedan acceder a los derechos, nuestro rol es empoderar a les ciudadanes”, agrega Sofía.

La jornada, que fue conducida por la actriz y comediante Señorita Bimbo, tuvo tres talleres paralelos: “Relaciones sexuales y prácticas de cuidado” a cargo del Colectivo 108, “Acceso a derechos en personas trans y no binaries” a cargo del Movimiento Juventudes Trans, y “Vinculos sexoafectivos y prevención de las violencias”, a cargo de la Secretaría de Infancias y Adolescencias Trans y sus Familias.

Fotos: Catalina Distefano

Durante una hora y media, jóvenes con barbas llenas de glitter, pibis no binaries, migrantes, activistas y personas que nunca habían estado en este tipo de eventos intercambiaron experiencias, problematizaron las normas sociales y se informaron sobre sus derechos.

Conocer otro tipo de prácticas sexuales no hegemónicas -que pueden ir desde el BDSM hasta el anilingis o la lluvia dorada- y saber cómo cuidarse en cada una fue el eje fundamental del taller de “Relaciones sexuales y prácticas del cuidado”. Las problemáticas de la juventud, en cuanto a la salud sexual y reproductiva, que se escucharon fueron desde la dificultad en el acceso a los preservativos gratuitos del Estado -y el aumento de precios de los de empresas privadas- hasta la falta de métodos anticonceptivos de barrera pensados específicamente para las personas con vulva que tienen relaciones entre sí. Además se hizo hincapié en lo fundamental de que el consenso sea explícito y charlado en cada momento de la práctica.

Fotos: Catalina Distefano

Las posibilidades que abrió la Ley de Identidad de Género no fueron equiparadas aún por los sistemas escolares, laborales y de salud. Si bien la ley permite que la persona menor que haya cambiado su género autopercibido pueda modificar su nombre en las listas de asistencia en el colegio sin necesidad de ningún tipo de trámite legal, no siempre los directivos acceden fácilmente a esto. Muchas veces las instituciones no saben cómo responder o adaptarse cuando hay alumnes trans. De estas temáticas y otras más como así la dificultad con las cuales se enfrentan en el sistema de salud argentino -donde aún no hay pruebas sobre las consecuencias de tomar pastillas anticonceptivas y testosterona a la vez- discutieron quienes asistieron al taller de “Acceso a los derechos en personas trans y no binaries”. El espacio fue coordinado por el Movimiento de Juventudes Trans, un grupo que se dedica a dar charlas en colegios y centros culturales para contener a jóvenes y adolescentes ante la falta de ESI en las currículas.

Si bien la charla estuvo centrada en les jóvenes, también se denunció la dificultad en el acceso al trabajo de personas adultas con identidades trans. Muchas veces, cuando una persona adulta cambia su identidad de género pierden las referencias y experiencias laborales que había adquirido con su nombre anterior ya que, a pesar de conservar el mismo CUIT, por la informalidad el sistema laboral que se basa en pedir referencias entre empleadores se convierte en una situación compleja. Todo esto deja en claro que, a pesar de que el Estado haya aprobado la Ley de Identidad de Género, el sistema sigue respondiendo a parametros cissexistas y es necesario un cambio social y cultural para que las identidades T puedan tener acceso a todos los derechos.

Fotos: Catalina Distefano

Por último, el taller de “Vínculos sexoafectivos y prevención de las violencias” abordó el tema de los noviazgos violentos, la responsabilidad afectiva y la sinceridad a la hora de tener relaciones sexuales. Comenzar a nombrar la asexualidad, el arromanticismo y la demisexualidad es un primer paso hacia romper los estereotipos hipersexualizados que terminan generando presión en muches jóvenes y adolescentes. Es importante resaltar que la Secretaría de Infancias y Adolescencias Trans y sus Familias, espacio que coordinó el taller, no sólo da capacitaciones en colegios, sino que se encarga de dar contención y acompañamiento  a les jóvenes trans y sus entornos.

Fotos: Catalina Distefano

El tema de las enfermedades sexuales y la transmisión del VIH fue transversal a todas las charlas. Sobre esto el activista Matías Muñoz, de la Asociación Ciclo Positivo, explicó a este medio: “Para gozar plenamente de tener relaciones sexuales uno tiene que contar con la información suficiente de cuáles son las prácticas sexuales y a partir de esto cómo cuidarse. Tener sexo implica un riesgo porque existen las ITS y, por lo tanto, hay que conocer cómo cuidar el propio cuerpo, pero también el Estado tiene que estar presente para generar nuevas tecnologías de cuidado. El preservativo de pene como lo conocemos se creó en 1920 y hubo en nuestro país un desarrollo posterior más que nuevos materiales que surgieron en los últimos años”.

Fotos: Catalina Distefano

Respecto al aumento de los casos de sífilis en el último tiempo, Matías explica: “Usualmente cuando aumenta la sífilis se dice que es porque les jóvenes utilizan menos el preservativo. Una vez más ponen en las personas jóvenes la responsabilidad. Creemos que el Estado tiene su responsabilidad al no tener una sola campaña de difusión y ni un sistema de salud alerta a ciertas situaciones epidemiológicas. Hace varios años los casos de sífilis han crecido, sin embargo, el Estado nacional no solamente no hace nada desde su cartera de salud sino que además degrada el Ministerio de Salud a Secretaría. Hace mucho estamos pidiendo una alerta epidemiológica para que se tomen más recaudos y medidas extras como alertar a los profesionales de la salud e incluir el examen de sífilis aún en consultas que no sean por eso. La tasa actual de sífilis en personas de 15 a 24 años es de 125 cada 100.000 habitantes y si desde el Estado no se hace nada esto va a seguir empeorando”.

Fotos: Catalina Distefano

Luego de los talleres, se realizó una radio abierta para poner en común las conclusiones y se abrió el micrófono para el intercambio. Allí les jóvenes se dieron al debate teniendo en cuenta que el objetivo final evento era realizar un pliego de reivindicaciones para presentar a los funcionarios públicos, describiendo las principales problemáticas de la juventud y exigiendo que se tomen medidas al respecto.

Después de la foto grupal y con los brillos de la cara algo corridos, les pibis cerraron el festival bailando al ritmo de la rapera Femigansta. La jornada, que culminó en fiesta, sirvió para reivindicar que, si aún a 13 años de sancionada la Ley de Educación Sexual Integral sigue sin aplicarse de la manera idónea, la juventud se encargará de seguir exigiendo que los derechos conquistados en la calle se cumplan en las aulas.

Fotos: Catalina Distefano