Vanesa Siley

“Para que la CGT vuelva a tener legitimidad debe incluir a las mujeres”

La diputada nacional Vanesa Siley habló con El Grito del Sur sobre su proyecto de ley para prohibir que denunciados por violencia de género puedan portar armas y los cruces entre feminismo y organización gremial.

Vanesa Siley es Diputada Nacional por el Frente para la Victoria, abogada, Secretaria General de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales (FeSiTraJu) y referente de la Corriente Federal de Trabajadores y Trabajadoras. Además es una de las fundadoras de la organización Mujeres Sindicalistas y una de las actrices fundamentales en la lucha por la visibilización de las mujeres en los sindicatos. En diálogo con El Grito del Sur, Siley habla de apostar a una redistribución del mercado del trabajo que se refleje en la organización gremial  y califica el sindicalismo feminista como una “tercera posición”.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Cómo fue tu pelea por entrar al sindicalismo siendo mujer? ¿Cómo es representar a las mujeres en un ámbito tan machista?

Yo represento a todos los trabajadores y trabajadores del sindicato de Judiciales de la Ciudad de Buenos Aires, y esa también es una batalla que dar. Una mujer dentro de una organización o de un partido está al frente de todo. Si no pasa que los varones representan a todos y las mujeres solo una parte. Respecto a lo otro, es un desafío ser mujer en el sindicalismo, pero es el mismo desafío de otros espacios de la vida cotidiana, siempre nos cuesta muchísimo a las mujeres. Trabajamos el doble o el triple más que los compañeros varones para llegar a los mismos resultados. Es un desafío del movimiento obrero democratizar sus estructuras sindicales, no digo cambiar el modelo sindical, porque eso hace que se hayan adquirido tantos derechos, pero dentro de los sindicatos tiene que haber democracia y plena participación.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Por qué hay tan pocas mujeres en los sindicatos?

Hay problemas que son del mundo laboral. Por ejemplo la división sexual del trabajo, que hay que analizar en particular. Pero esto también hay veces que se mezclan malintencionadamente las cosas; por ejemplo, se dice que en los sindicatos de la industria no hay mujeres, pero es porque no hay mujeres en la industria, ese es el problema. Ahí tenemos que hacer una política para ese problema, para que las mujeres puedan insertarse en todos los espacios del trabajo. Lo que tenemos que empezar a ver es cómo logramos una diversificación de la inserción del trabajo, que tiene que ir acompañada por el emparejamiento del tipo de salarios entre mujeres y hombres. Cuando corrijamos en el mundo laboral yo estoy segura de que va a haber un reflejo en el mundo sindical, porque un sindicato tiene que ser un espejo de lo que representa.

Durante estos cuatro años de macrismo gran parte del movimiento de trabajadores y trabajadoras no se sintió representado por las grandes centrales sindicales, especialmente por la CGT. ¿Qué pensás de esto?

La falta de representación de la CGT con la sociedad data de hace mucho tiempo y es un problema que tenemos que resolver. Lo que pasa es que antes del 2015 no se sentía tan fuerte porque no había pérdida de derechos, sino incremento. Ahora, cuando te están atacando y todos los días perdés un derecho es diferente, eso dejó en evidencia que parte de la dirección de la CGT no estaba capacitada para dar pelea para no perder más derechos. Gracias a la lucha que llevamos a cabo no se hizo la reforma laboral en lo legislativo, pero finalmente se hizo en la práctica. Es decir, si en una PYME había diez empleados y echaron a cinco los otros van a terminar trabajando más y aceptando la flexibilización laboral por miedo a perder su empleo.

También un poco frente a esta falta de respuesta surgen los paros de mujeres, ¿no? 

Creo que las mujeres le podemos ganar al descrédito de las organizaciones sindicales. Creo que tenemos que agarrar esa posta, me desvela agarrar esa posta, por eso creamos Mujeres Sindicalistas. Mi gremio (Sitraju) pertenece a la Corriente Federal de Trabajadoras y Trabajadores, cuando nos incorporamos en el 2016 generamos un programa con perspectivas de gobierno que tenía 26 puntos originalmente. Un año después del nacimiento de este programa nos empezamos a organizar y en el segundo Encuentro Nacional de Mujeres Sindicalistas agregamos el punto número 27. En ese punto dice que todo el programa de la Corriente se tiene que entender con perspectiva de género. Ese desafío de meternos en la historia y dar la pelea al interior de las organizaciones sindicales, no para romperlas sino para hacerlas más fuertes, ya está trayendo buenos resultados. Si vos me preguntás cómo hacer para que la CGT tenga legitimidad social, te digo que tiene que haber mujeres.

Fotos: Abril Pérez Torres

Ya que nombraste los Encuentros Nacionales de Mujeres Sindicalistas, ¿cómo son esos espacios?

Los encuentros comenzaron en el 2016. El primero fue para conocernos entre las compañeras y visibilizar que éramos muchas mujeres en los gremios. El segundo lo hicimos en la Federación del Cuero de Exaltación De La Cruz, donde vino Cristina Fernández y se aprobó el punto 27 del programa. El tercero fue en Huerta Grande, Córdoba, en el 2018 también con esta idea de apropiarnos de la historia del movimiento de trabajadoras y trabajadores argentinos y en referencia al encuentro de la resistencia peronista sucedido en este mismo lugar en 1962. Este año no hicimos encuentro porque lo que sucedió fue que las compañeras se estuvieron organizando por sindicatos. Empezaron a hacer encuentros en sus propias organizaciones y eso es el verdadero cambio. El movimiento creció y empezamos a abrir diferentes sedes de Mujeres Sindicalistas en las provincias. Creo que muchas mujeres se sintieron interpeladas porque no querían que el sindicalismo sea una contraposición al feminismo y eso fue Mujeres Sindicalistas, una tercera posición.

Fotos Abril Pérez Torres

A principios de septiembre la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados dio dictamen al proyecto de ley que presentaste para restringir la tenencia de armas de fuego a quienes tengan antecedentes o procesos en curso por violencia de género. 

¿Por qué decidiste impulsar este proyecto?

La idea surge porque el grupo de asesoras que trabaja conmigo empezó a analizar los últimos relevamientos que hicieron tanto el Ministerio Público Fiscal de la Nación como el registro de femicidios de la Corte Suprema de Justicia. Estos demostraban que la autorización de portar armas civiles era un dato que había que tener en cuenta cuando hablábamos de femicidios y violencia de género, que no estaba regulado. Esta ley no contempla las fuerzas de seguridad, que tienen una regulación aparte.

¿Cómo son los antecedentes respecto a la tenencia de armas en Argentina? 

Nosotros tenemos la ley de la ANMAC (Agencia Nacional de Materiales Controlados), que es del 2015. Esa ley establece en su artículo 5 que deberán llevarse a cabo programas para erradicar voluntariamente la utilización y tenencia de armas de fuego considerando la perspectiva de género. Esto se inscribe en un acuerdo que firmó con los organismos internacionales en el 2014 la Argentina, para el desarme voluntario. Estudiando esto nos dimos cuenta que nunca se había regulado, incluso teniendo en cuenta que eso se podía hacer con un decreto reglamentario, sin necesidad que salga una ley, pero no hubo voluntad política. De hecho, el único programa que se implementó es el Programa del Desarme Voluntario creado en 2016, que consiste en que vos -ciudadano o ciudadana- denuncies cuando creés que alguien que porta un arma tiene un comportamiento violento. Ese programa no sólo expone a la víctima y es totalmente alejado de la realidad, sino que no tuvo ningún tipo de aplicación. Su efectividad de aplicación fue nula.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿De qué consta el proyecto que vos presentaste?

El proyecto tiene dos aristas. Una es la regulación que se basa en modificar la Ley N° 20429 de portación de armas, es decir, modifica el artículo 29 de la ley donde dice quién está autorizado para portar un arma de uso civil. Ahí le incorporamos nosotros la prohibición de tenencia de armas de fuego para quien haya tenido una denuncia por violencia de género, un proceso en curso o una medida cautelar vigente. Más que nada teniendo en cuenta que el 99% de las personas que portan armas autorizadas por la ANMAC son hombres. La otra cara del proyecto es la articulación institucional. Para llevar a la realidad el proyecto, cada juez o jueza en cada provincia va a tener la obligación de avisarle a la ANMAC sobre los casos de violencia de género que se están desarrollando. Es decir, el INAM y el Ministerio de Justicia deben mandarle la información a la ANMAC para que tenga un registro.

¿Por qué es importante la coordinación entre los diferentes entes del Estado en esta ley?

Es fundamental porque si nosotros escribíamos un artículo solamente prohibitivo y no entendíamos a la perspectiva de género de manera transversal, sabiendo que todos los engranajes del Estado tienen que actuar en conjunto y coordinadamente para tener una política preventiva, hubiera sido un proyecto de ley panfletario. En cuanto a la violencia de género, las respuestas suelen ser la indiferencia o el punitivismo. En políticas preventivas se hacen cosas que no inciden en la realidad, no es una política preventiva sacar un volante, eso es marketing.