Elecciones 2019

El monstruo cae por su propio peso

Adentro del bunker de Costa Salguero la comida fue escasa y el clima tenso. Con una reelección apabullante, la victoria de Horacio Rodríguez Larreta fue la única alegría de Juntos por el Cambio. Macri, entero, se va con el 40 por ciento de los votos, y dijo: “Vamos a seguir trabajando por el futuro de los argentinos".

Si bien el Frente de Todos subestimó la capacidad expansiva que podía tomar el voto castigo, el macrismo demostró que ni siquiera el cuco populista -con su historia de odios en nuestro país- podría salvarlo de su predecible derrota.

En el búnker del pabellón número cinco del complejo de Costa Salguero, el recorte presupuestario fue notable. En el mismo espacio donde hace dos meses las bandejas pululaban constantemente llenas de la comida, ni el catering ni el cotillón alcanzaron para disimular la derrota incipiente.

«El último ajuste», se ríe Alejo sobre la merma de tentempiés. Tiene menos de 30 años, sweater polo celeste y porte de rugbier. Fue él quien, alrededor de las siete y media, anunció que Horacio -como llamó de cariño a Larreta- no acudiría a hablar con la prensa.

En el bunker macrista la palabra fue escasa e insulsa. A excepción de la rueda de prensa encabezada por el jefe de gabinete Marcos Peña, alrededor de las seis de la tarde, ninguno de los representantes respondió preguntas de los periodistas.

Fotos: Abril Pérez Torres

Peña se negó a contestar sobre las medidas económicas posteriores a las elecciones y la especulación de una corrida cambiaria. Además, el jefe de Gabinete en funciones pidió prudencia sobre los resultados hasta que se conocieran números oficiales de los comicios.

Si bien la diferencia en las elecciones Primarias Abiertas Simples y Obligatorias parecía irrecuperable hace algunas semanas, el macrismo sorprendió con una mejora considerable en su performance electoral. Este aumento consistió en el apoyo de un sector de las clases medias e incluso bajas que se sintieron interpeladas por el discurso meritocrático, según el cual es necesario hambrearse para recuperar el país del despilfarro peronista.

Fotos: Abril Pérez Torres

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Ni Macri ni sus compañeros de fórmula aparecieron durante la tarde para saludar a invitados y militantes. Ante la escasez de caras conocidas, los organizadores caminaron tensos, aferrados a sus celulares por el amplio galpón.

Los discursos y las empanadas llegaron recién a las nueve de la noche, cuando los números oficiales daban una brecha de cinco puntos entre Fernández con 47% y Macri oscilando los 42%, datos que finalmente quedarían en un 48,10% contra 40,38% final.

El retraso de los resultados exactos, la poca comunicación con la prensa y la incertidumbre latente pareció ser una estrategia de distracción para esperar dar vuelta el marcador. La música pop, los globos de colores y el clásico Mago sin Dientes con su galera intentaron disimular que la sospecha se transformaba en realidad.

Fotos: Abril Pérez Torres

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El primero en aparecer en el escenario -y el único que festejó- fue Horacio Rodríguez Larreta. Con 55,07% de los votos, el cambiemita más fuerte fue reelecto para gobernar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por cuatro años más. El jefe de Gobierno sostuvo un electorado fiel que no fue seducido por la estrategia Todista de postular un outsider. Así, se impuso nuevamente en un territorio históricamente conservador que sigue siendo el corazón del país y la ciudad más rica.

A los clásicos agradecimientos a su mujer y sus hijos, Larreta sumó el reconocimiento a su “compañero de ruta” Diego Santilli, a Maxi Ferraro, Guadalupe Tagliaferro y Martín Lousteau. Entre papelitos metalizados y gritos de ‘si se puede’, Larreta pronunció un discurso totalmente vacío de contenido. El público victorioso respondió  al canto de “borón bom bom, borón bom bon para Horacio la reelección”. 

En ningún momento los y las candidatos y candidatas de Juntos por el Cambio se salieron del libreto establecido, y repitieron frases hechas, altisonantes y amplias, casi propias de un horóscopo. Tampoco estuvo presente Lilita Carrió, la más disruptiva del frente.

Luego del festejo por la victoria arrasadora de la Ciudad de Buenos Aires, el clima de satisfacción invadió a los votantes de Juntos por el Cambio que no se quedaron quietos y revolearon globos, banderas y camisas al ritmo del hit latino que rima “dale pelado no pares nunca más”.

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Fotos: Abril Pérez Torres

A las 22.05hs fue la «Leona» la que hizo su entrada sobre el escenario. María Eugenia Vidal agradeció a todos los votantes, tanto propios como contrarios. “Juntos por el Cambio sigue siendo una alternativa en la Argentina”, dijo quien obtuvo 38 puntos en la provincia de Buenos Aires contra los 52 de la fórmula Kicillof-Magario. “La urnas no matan los sueños, en todo caso nos dicen que este no es nuestro momento, que tenemos que mejorar”, explicó Vidal. “Sigo lista para defender lo que hicimos estos años”.

“Ustedes nunca me dejaron sola, en todo caso hoy Dios me dio un descanso para que recupere mis fuerzas”, manifestó la férrea creyente de la fe cristiana. “Somos personas valientes, no porque no tengamos miedo sino porque sabemos que, a pesar del miedo, hay que hacer lo correcto. Somos personas que la remamos todos los días, no somos héroes de ningún relato, nos equivocamos y estamos dispuestos a aprender. Por eso, si en esos millones de bonaerenses que fueron a votar hoy, hay alguno que siente que le fallé, le pido perdón. Pero no me quiero ir de acá sin decirles que hemos dejado todo”. Con esas frases, quien supo construir la imagen de la cara amable del macrismo, dejaba en claro la (o)posición que sentará desde diciembre de este año .

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Fotos: Abril Pérez Torres

Alrededor de las 22.30 el resultado era imperioso. Los militantes, empresarios invitados, y empleados del gobierno que seguían bailando no pudieron evitar lo que los periodistas desde sus celulares certificaron. Con una diferencia menor a la esperada, Alberto Fernández se posicionaba como presidente en primera vuelta, sin necesidad de llegar al ballotage.

Algo nervioso sobre el escenario, Mauricio Macri reconoció su derrota y explicó que había convocado a Alberto Fernández a un desayuno el lunes en la Quinta de Olivos con el fin de comenzar una transición ordenada. “En serio, todos creemos en la honestidad y la decencia, en la paz y la libertad, valores maravillosos. Todos estamos comprometidos en cuidar la democracia y cuidar la república”, continuó quien deja una Argentina fuertemente endeudada con el FMI. “Ratificamos que seguiremos trabajando juntos por los argentinos», dijo Macri en referencia a Miguel Ángel Pichetto, su candidato a vicepresidente que ocupó una banca peronista durante años.

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Fotos: Abril Pérez Torres

De las PASO hasta las definitivas, el binomio de Juntos por el Cambio sumó 2.348.918 votos  y la fórmula FF unos 250.000. Comparado con el 2015, Macri aumentó un porcentual de 6,11% y el kirchnerismo un porcentual de 11,18%.

A partir del 10 de diciembre el Frente de Todos, Todas y Todes contará en la Cámara de Diputados con 107 legisladores por lo cual no llegará a la mayoría. Por su parte, el primer bloque de minoría continuará siendo Juntos por el Cambio, con 120 bancas. En el Senado, presidido por Cristina Fernández de Kirchner, el Frente de Todos tendrá 38 lugares.

El voto macrista se volvió a aglutinar en provincias como Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis y CABA. Además, Julio Garró se impuso sobre Florencia Saintout en la capital de la provincia y Fernanda Raverta no obtuvo la victoria en Mar del Plata, ciudad elegida para el cierre de campaña del Frente de Todos.

Serán seis las intendentas mujeres del Frente de Todos que tengan lugar en la provincia de Buenos Aires a partir del cambio de mandato.

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Fotos: Abril Pérez Torres

Los resultados electorales dejan en claro que ni el macrismo ni la derecha están derrotadas en nuestro país y que a partir del 10 de diciembre se posicionarán cómodamente en el rol de oposición, lo cual probablemente reforzará su odio acérrimo a las sectores populares, como sucedió en la gran parte de los gobiernos que durante la historia de nuestro país beneficiaron a las grandes mayorías.

“Vamos a seguir trabajando juntos desde este lugar por el futuro de los argentinos, construyendo una oposición sana, constructiva, responsable”, dijo Macri sobre el escenario, en lo que sería su epílogo presidencial y el prólogo de una nueva época.

A las once de la noche, antes de que Alberto y Cristina Fernández hablasen en el bunker del Frente de Todos en Chacarita, el Presidente abandonó el predio de Costa Salguero custodiado por móviles de la policía. Mientras los invitados, con sabor amargo, desconcentraban en autos y taxis.

En la noche que nadie durmió algo quedó claro desde el norte de la Ciudad: a pesar del achicamiento de la brecha, el macrismo no ganó ni siquiera contando con todos los recursos monetarios, mediáticos y estatales. A pesar de las operetas judiciales, los medios hegemónicos a su favor y con la primera figura de la oposición cauta durante los primeros tres años de mandato, el conservadurismo no pudo duplicar su etapa. Ningún eslogan de campaña fue suficiente para paliar la crisis, la desocupación y los bolsillos vacíos. Con la efervescencia popular en las calles sólo se puede elaborar una conclusión: no se pudo, el monstruo cae por su propio peso.

Fotos: Abril Pérez Torres