El desafío de feminizar la política

“Necesitamos un Estado que legisle en función de la igualdad”

En el marco de la inauguración de la Sala de Videoconferencias de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, se realizó el panel “Claves para despatriarcalizar el poder. Análisis no coyuntural de la coyuntura política”.

Con motivo de la inauguración de la Sala de Videoconferencias de una de las sedes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, ubicada en 25 de Mayo 217, la decana Graciela Morgade se reunió con Belén Sotelo, Verónica Tenaglia, Gabriela Diker y Alejandra Roca para iniciar una videoconferencia con el reconocido académico, Boaventura de Sousa Santos. Aunque un poco accidentada por la falla en la señal de la conectividad, las cinco mujeres presentes expusieron acerca de las “Claves para despatriarcalizar el poder. Análisis no coyuntural de la coyuntura política”.

Belén Sotelo, secretaría de Finanzas de FEDUBA, realizó una exposición focalizada en las desigüaldades que aparecen en los ámbitos laborales y puso especial énfasis en un dato: las mujeres presentan un 20% menos de tasa de actividad que los hombres. “Hay que volver a pensar al Estado y a la política pública como una herramienta de promoción de la igualdad. Desde lo más pequeño que es un Ministerio de Trabajo fiscalizando que los avisos de búsqueda de trabajo no estén generizados, hasta algo más grande que tiene que ver con la promoción del empleo que se puede hacer desde el Estado para la población juvenil y las mujeres”, expresó.

A continuación expuso Alejandra Roca, quien realizó un profundo análisis respecto del entramado machista que se cuela en todos los ámbitos, pero puntualizando específicamente en la academia. Partiendo de las teorías de distintas personalidades, Roca desmenuzó parte por parte la construcción patriarcal del conocimiento: “El feminismo ha logrado introducir la situacionalidad de la producción de conocimiento, el reconocimiento de desigualdades, asimetrías, barreras, y de alguna forma ha obligado a empezar a destilar también sobre la forma de pensar la política científico-tecnológica”.

También aprovechó para entrelazar su análisis con el desarrollo de una idea de proyecto político nacional que incluye necesariamente -según plantea- una reconfiguración de la perspectiva con la que vienen siendo elaborados históricamente, resaltando para ello la importancia del desarrollo científico y tecnológico. “Si la ciencia y la tecnología no tienen un lazo con el proyecto nacional, con el desarrollo industrial, con el desarrollo de una cultura emancipatoria mucho más igualitaria, entonces desarrollamos una academia que está totalmente aislada de esos intereses”, expresó.

Luego fue el turno de Verónica Tenaglia, candidata a comunera, que habló desde su trayectoria en la industria y contó el proceso de masculinización que debió atravesar mientras formó parte del Comité Ejecutivo de la empresa que integró hasta el año 2008. También se refirió a la desigualdad en términos salariales y la enorme brecha que persiste y castiga fundamentalmente a las mujeres y las identidades disidentes. “Necesitamos un Estado presente que legisle en función de la igualdad. Si hablamos de la diferencia en la escala salarial que tienen las diversidades es todavía peor”, puntualizó.

Más tarde fue el turno de Gabriela Diker, quien planteó una línea de trabajo en un sentido más estratégico y reveló que, de las 57 universidades, sólo en cinco de ellas hay mujeres al frente del rectorado. Sobre el resto de las líneas que se venían exponiendo, Diker fue muy concreta y planteó: “Si no damos primero la lucha política por ocupar los lugares en los que se elaboran esas políticas de Estado, difícilmente esas políticas de Estado promuevan esa forma de la igualdad”.

Además se refirió a la respuesta machista que se produjo con la enorme avanzada feminista de los últimos años: “Si algo produjo el feminismo en la Argentina en los últimos años es que la reacción del otro lado se vuelva visible. Hay varones agarrados a su silla negándose a abandonar sus privilegios”.

Por último habló la decana Morgade, quien se centró en la batalla que vienen dando en el campo académico por empezar a construir conocimiento feminista en los distintos ámbitos de enseñanza e investigación. Para ello habló de la realidad en la que se encuentra el área: “Incluso esa metáfora masculina de las ciencias duras y las ciencias blandas, que también son las ciencias más feminizadas. La propia metáfora tiene un fuerte componente patriarcal. Si a eso le sumamos la dimensión capitalista y la construcción de las reglas de trabajo en la universidad, profundizada con el discurso de la meritocracia”.

Por eso mismo planteó: “Hay que pensar la voz y la expresión de las mujeres como una fuente de conocimiento en la forma y en el contenido”. Y siguiendo por esa línea propuso empezar a repensar la forma en que se produce conocimiento en las universidades y el contenido que se enseña. En este sentido señaló los casos de distintas casas de estudio que al calor de la lucha feminista han empezado a discutir la perspectiva educativa con intenciones de introducir una mirada feminista en los planes de estudio.