¿Quién es el "Macho" Camacho?

«Nunca más volverá la Pachamama al Palacio de Gobierno»

Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, es el principal impulsor del golpe de Estado en Bolivia. Empresario religioso y conservador, el "Macho" impulsó la violencia de calle. Radiografía del Bolsonaro boliviano.

«Nunca más volverá la Pachamama al Palacio de Gobierno», aseguró Luis Fernando Camacho momentos antes de hincarse de rodillas frente a una biblia y una bandera boliviana. Empresario del gas, fundamentalista religioso y profundamente racista, el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz es el representante más fiel de una elite ciudadana y blanca que gobernó Bolivia durante siglos y fue desplazada de sus espacios de poder con la llegada del dirigente cocalero e indígena aymara, Evo Morales.

Fotos: Catalina Distefano

«Dios vuelve al Palacio» fue la consigna con la que Camacho exigió la renuncia de Evo Morales, presidente electo tres veces y quien ganara las elecciones del último 20 de octubre por más de 10 puntos de diferencia sobre su principal competidor, Carlos Mesa. Camacho, de 40 años, es un empresario millonario de la «media luna petrolera», una zona de Bolivia blanca y próspera, que durante años pujó por su autonomía. El Oriente Petrolero siempre fue profundamente opositor a las políticas indigenistas e inclusivas de Evo Morales: incluso en 2008, un levantamiento derechista y ultrareligioso, muy similar al actual, intentó derrocar al gobierno del MAS.

Abogado de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra y máster en Derecho Financiero y Tributario por la Universidad de Barcelona, su familia forma parte del Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida S.A., vinculada a los seguros, los servicios y el gas. Este último dato no es menor: Evo Morales nacionalizó los recursos estratégicos (entre ellos el gas), sostuvo las inversiones directas, redujo la rentabilidad de las empresas privadas, aumentó el ingreso estatal y redistribuyó la riqueza de forma ejemplar.

Fotos: Catalina Distefano

Este año, Camacho se vio implicado en el escándalo de los Panamá Papers: Medis Overseas Corporation, Navi International Holding y Positive Real Estates, son tres empresas que habría creado con el objetivo de lavar activos y evadir impuestos. La denuncia fue investigada por una comisión legislativa que probó las vinculaciones de Camacho con el mecanismo de evasión fiscal.

Miembro de una familia tradicional de Santa Cruz de la Sierra, profundamente católico, racista y antiindigenista, Camacho logró calentar el clima de calle y empujó las principales acciones violentas que desencadenaron el golpe de Estado. Desde su juventud acuñó el lema «Dios volverá al Palacio», que sirvió de eslogan para la Organización Juvenil Cruceñista (UJC), donde inició su militancia. «No somos violentos, somos pacíficos, pero tampoco somos cobardes», era la frase que complementaba el mensaje de la UJC.

Con un estandarte verde y blanco y la figura de Jesús en el centro, en enero de este año, Luis Fernando Camacho se consagró como presidente del Comité pro Santa Cruz. Camacho, quien no se presentó a las elecciones presidenciales, desconoció el resultado desde el primer momento, clamó fraude, llamó a un paro indefinido y convocó a un cabildo en Santa Cruz, donde le concedió 48 horas a Evo Morales para renunciar a su cargo. Tal como sucede en Venezuela no hubo democracia ni voluntad popular: Camacho, a imagen y semejanza de Guaidó, se autoproclamó al frente de la «unidad» opositora y lideró los actos de violencia.

Fotos: Catalina Distefano

«Tenemos que sacar la agenda como lo hacía Pablo Escobar, pero sólo para anotar los nombres de los traicioneros de este pueblo», bramó en un Cabildo de su ciudad natal, en un preocupante llamado a la insurrección y la matanza. Camacho difundió un listado de personas que apoyan a Evo en Santa Cruz, lo que generó incendios, saqueos y destrozos. El «Macho» emerge como un Bolsonaro boliviano, profundamente racista y encarnizado en justificar cualquier acción violenta en nombre de Dios.

 

Evo no está solo