Osvaldo Balossi

«A pesar del dolor, sigue perdurando la vida y el amor»

A 15 años de la tragedia que conmocionó al país entero, Osvaldo Balossi, comunero de la 6 y sobreviviente de Cromañón, cuenta cómo vivió lo que sucedió aquella fatídica noche en el barrio de Balvanera y explica que la política lo ayudó a salir adelante y seguir persiguiendo sus sueños.

Osvaldo Balossi tiene 34 años, es militante de La Cámpora, fue reelecto este año como comunero de la 6, es sobreviviente de Cromañón y forma parte de la Coordinadora de Memoria y Justicia por Cromañón. El 30 de diciembre de 2004, en la tercera fecha de la banda, fue a ver a Callejeros con su grupo de amigos y amigas, al igual que otras decenas de personas, sin imaginarse que aquella noche terminaría en tragedia. «Ni bien sucedió Cromañón lo primero que me salió a mí, y entiendo que a muchos chicos y chicas, fue abrazarnos con los amigos y las amigas, con muchos de quienes habíamos venido ese día a ver a la banda», recuerda Balossi en diálogo con El Grito del Sur.

Foto: Catalina Distefano

«En mi caso éramos un grupo de amigos y amigas que seguíamos a la banda desde hacía ya muchos años, incluso desde cuando no eran tan conocidos. Ya habíamos venido a este boliche, a Cemento y un montón de otros lugares que con el tiempo nos dimos cuenta que podría haber pasado lo mismo o peor», explica. Osvaldo Balossi, a sus 19 años, era un gran seguidor de la banda y asistió a las tres presentaciones de ese fin de año: el 28 sonó ‘Sed’, el primer disco de Callejeros, el 29 ‘Presión’ y el 30 cerraban con ‘Rocanroles sin destino’, el último disco publicado hasta entonces. «Ninguno de nosotres estaba preparado para vivir lo que vivimos en Cromañón», dice.

Peleando contra el relato hegemónico que se ha buscado construir alrededor de la tragedia, Balossi contrapone su propia mirada y se propone contar lo que verdaderamente vivieron les sobrevivientes en Cromañón. «Lo primero que nos surgió en ese momento fue algo que nosotros remarcamos mucho desde la Coordinadora y es que se generó desde la juventud una acción y una reacción solidaria. Lo primero que pensamos fue en sacar a las personas, nuestros amigos y personas que no conocíamos, organizarnos colectivamente -quizás no con tanta conciencia- para rescatar gente de adentro de Cromañón, gente que estaba desmayada y había quedado adentro», recuerda. Muchos de esos y esas jóvenes incluso terminaron falleciendo producto de realizar tantos ingresos y salidas para rescatar gente. «Hay un Cromañón que nosotros vivimos que fue un Cromañón solidario, fue esa juventud que frente a lo inesperado se organizó colectivamente», cuenta.

Foto: Catalina Distefano

«Se ha construido un relato alrededor de Cromañón, alrededor de las personas que seguíamos a la banda y curtíamos esa cultura, que era esta visión de la cultura del reviente, una juventud drogadicta, alcohólica, del descontrol. Hasta en un momento se buscó desviar la responsabilidad hacia los padres con un discurso de dónde estaban los padres de esos chicos y esas chicas», denuncia. Como contracara, Balossi apunta directamente hacia el Gobierno de la Ciudad y su responsabilidad en la tragedia por la falta de controles en el lugar.

Pero no es lo único por lo que denuncian al Gobierno porteño desde el año 2004 a la fecha: la falta de políticas que atiendan las necesidades de les sobrevivientes y las familias de las víctimas fatales, sumado a la falta de reglamentación de las leyes alcanzadas con el tiempo, han ido consolidando la idea de un Estado ausente que a 15 años de la tragedia sigue generando víctimas. «Fue solo por la organización y la lucha de la Coordinadora y un colectivo de agrupaciones de sobrevivientes y familiares que se logró la sanción de la ley de reparación histórica y de protección a los y las sobrevivientes. En todos estos años desde la sanción de la ley, en ningún momento encontramos una respuesta positiva del Estado», afirma el militante kirchnerista. Si bien recuerda con emoción la sanción de la ley, no deja de mencionar también la fuerte lucha que debieron dar el año pasado nuevamente para la renovación de la misma, algo que si bien alcanzaron, no lograron aún su reglamentación.

Foto: Catalina Distefano

La tragedia de Cromañón trajo consigo un sinfín de acciones en cadena y, sin lugar a dudas, una de ellas fue la activa militancia política que encendió en algunes de les sobrevivientes y familiares. Osvaldo Balossi fue uno de quienes depositó su confianza en la política: «Fue la contención, el abrazo y la construcción colectiva de la Coordinadora lo que nos permitió a muchos retomar nuestra vida, seguir persiguiendo nuestros sueños. En mi caso, y en el de muchos compañeros y compañeras, fue la política también lo que nos ayudó a reencauzar esa identidad porque también yo creo que en la cultura del rock, en la cultura en general, lo que existe es una idea de construcción colectiva».

Si bien -confiesa- que la mayoría en su momento no tenía una claridad política en términos estrictamente partidarios, sí tenían una idea política por la que incluso seguían a la banda y compartían la bajada de línea de sus canciones. Fueron distintos episodios los que fueron conduciendo poco a poco a Osvaldo Balossi a activar y organizarse políticamente: empezó con la Coordinadora, también participó durante su cursada de una agrupación independiente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, hasta terminar militando en La Cámpora. «Junto a un amigo, un hermano de toda la vida, Facundo Roma, también sobreviviente de Cromañón, nos fuimos de viaje a Cuba y cuando volvimos de ese viaje ya no nos quedaba mucho margen para no involucrarnos. En el año 2007 empezamos a activar en la construcción de lo que después fue La Cámpora y empezamos a militar y poner el cuerpo ahí», cuenta.

Foto: Catalina Distefano

«Ovi», como lo llaman sus amigues y compañeres, fue asesor de Juan Cabandié durante su mandato como legislador en la Ciudad de Buenos Aires y, tras la muerte de Néstor Kirchner, empezó a militar junto a otros compañeros y otras compañeras en el barrio de Caballito, construyendo un acumulado que años más tarde decantaría en su primera candidatura en la Comuna 6 y lo llevaría a ser comunero durante el período 2015-2019, siendo reelecto además para el período 2019-2023.

A pesar de su construcción política en Caballito, Balossi nació y creció en el sur de la Ciudad, en el barrio de Lugano. Sus amigos y amigas de toda la vida son de allí, de Tapiales y de Villa Celina. En su barrio de nacimiento formó una murga junto a pibes y pibas que se habían criado con él, con muches de quienes incluso fue el 30 de diciembre a escuchar a Callejeros a la República de Cromañón; tal fue el caso, por ejemplo, de Paola Crivelli, una de las víctimas fatales de la tragedia.

Foto: Catalina Distefano

Haciendo un paralelismo entre el discurso de la cultura del reviente utilizada con les jóvenes que asistieron aquel diciembre de 2004 y el que es utilizado en la actualidad para estigmatizar y marginar a la juventud argentina, «Ovi» reflexiona: «Estamos frente a un monstruo en términos de construcción de relato y discurso muy grande, y yo diría por momentos hegemónico, que se sigue construyendo incluso desde lo morboso. estoy seguro que el 30 vamos a tener en varios canales programas especiales sobre la cantidad de víctimas, imágenes de ese día de personas desmayadas, ambulancias, toda una cosa morbosa que aparentemente es lo que les garpa». En función de esto mismo remarca la intencionalidad política con que es construido este relato, ocultando la historia de solidaridad y ayuda colectiva que vivieron las personas que se encontraban en el lugar ese día.

Por último, a modo de conclusión, Balossi define la tragedia en una breve frase: «Cromañón fue un hecho que se podría haber evitado si hubiese existido un Estado presente. Pero a pesar de todo el dolor, también sigue perdurando la vida y el amor porque los sobrevivientes y los familiares en ningún momento bajamos los brazos».

Foto: Catalina Distefano