Jujuy: territorio en disputa

Con Milagro privada de su libertad hace 411 días, continúa el ataque a la Tupac y sus obras realizadas en la provincia de Jujuy.

 

Mural en el Centro Cultural ubicado en Alto Comedero.


A más de un año de su encarcelamiento y con varias causas en su expediente, la dirigente social Milagro Sala percibió, esta semana, tres nuevas causas en las que se la imputa por la supuesta organización, desde el penal de Alto Comedero, de la agresión a sujetos que figuran “a designar”. Una vez más, es blanco de la saña y el revanchismo de un gobierno conservador que está dispuesto a todo con tal de mantener tras las rejas a quien supo otorgar un piso de derechos y necesidades básicas a miles de jujeños y jujeñas. Sumado a las anteriores, Milagro enfrenta, aproximadamente, una decena de imputaciones.

Aún así parece no bastar. El 10 de Diciembre de 2015 representó un antes y un después en la trayectoria de la organización barrial Tupac Amaru. Desde ese entonces, se han convertido en objeto de una feroz persecución, hostigamiento y desidia que les impide sostener las obras construidas a lo largo y a lo ancho de la provincia.

Dejaron de recibir fondos del Estado provincial y nacional, lo que representa una verdadera dificultad para continuar con los proyectos de la organización: Los centros de salud no cuentan con el presupuesto necesario; las cooperativas fueron obligadas a cerrar sus puertas dejando a miles de hombres y mujeres sin trabajo; los centros educativos -guarderías, primarios, secundarios, terciarios y centros de terminalidad educativa para jóvenes y adultos- se encuentran desfinanciados; los museos y centros culturales presentan el mismo estado de situación; mientras que las piletas y los centros de contención se hallan prácticamente deshabitados, intentando resistir a los distintos ataques sufridos desde hace poco más de un año. Por si fuese poco, Morales y su gente se han encargado de destruir y vaciar muchas de las instituciones edificadas por la Tupac.



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En un contexto áspero y, cuanto menos, desalentador, los tupaqueros se propusieron crear un canal televisivo que dé lugar a una voz disidente en medio de un mar de grandes medios provinciales que responden y encubren al gobierno radical. Semanas antes del lanzamiento, una banda enviada por Morales entró al lugar donde tendría lugar el proyecto y robaron todos los insumos.


Al igual que las Madres de Plaza de Mayo, los tupaqueros y las tupaqueras se reunen todas las semanas para realizar una ronda por la libertad de Milagro Sala en la Plaza Belgrano. Las amenazas a punta de pistola y el hostigamiento son moneda corriente en manifestaciones de este tipo. En el último tiempo hubo drones que seguían los movimientos de los compañeros y compañeras en distintas movilizaciones. Por estos tiempos, Jujuy es escenario de una gran persecución que por supuesto no es difundida por los grandes monopolios de comunicación.


Los y las militantes de la Tupac reciben ofrecimientos de hasta $500.000 para declarar contra MIlagro. Muchos tuvieron que explicar frente a la justicia cómo consiguieron el auto o la moto, o la plata para irse de vacaciones. La justicia jujeña debe haber razonado de igual manera que González Fraga. Como en las épocas más oscuras de nuestra historia, buscan instalar el miedo entre los disconformes, los “nadies”. Su objetivo es quebrantar la organización que durante casi 20 años le devolvió la dignidad y el autoestima a quienes durante décadas fueron relegados, olvidados, pueblos que históricamente fueron invadidos, saqueados y asesinados.


Pero la convicción, el empuje, la vocación de ayudar y la unión no serán fáciles de doblegar. Aún cuando caminemos sobre un terreno frondoso, en una provincia de tradición conservadora dirigida por los Blaquier y los Morales, y un país a riendas de los Macri y Malcorra que desoyen los pedidos de los organismos internacionales a los que nuestro país pertenece -Organización de Estados Americanos (OEA), Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)- adjudicando toda responsabilidad y determinación sobre la justicia jujeña desconociendo o ignorando conscientemente los procedimientos que deben llevarse a cabo.


Pues, declarar contra Milagro es ir contra uno mismo, significa tirar por la borda el arduo trabajo realizado en estos años. En definitiva, “la Milagro” o “la flaca”, como le dicen ellos, no entró sola por la puerta del penal aquel 16 de Enero del año anterior. Entraron con ella los sueños, viviendas, escuelas, hospitales, centros culturales, prótesis dentales, puestos de trabajo y una infinidad de cosas que le supo brindar a cientos y miles de jujeños y jujeñas. Que Milagro esté presa siendo mujer no es un dato menor siendo que en la provincia de Jujuy es donde se registra el mayor nivel de femicidios de todo el país. La libertad de esa mujer, negra, coya, es la garantía de un destino diferente para la provincia. Un futuro de igualdad, de reconocimiento, de salud, educación, derechos humanos y por sobre todo la dignidad de un pueblo decidido a defender su lugar en nuestro, su, territorio.


La Tupac ocupaba el segundo puesto en el “ranking” de gestores de empleo en la provincia, por debajo del Estado y por encima de las empresas privadas. Cuando Milagro es puesta tras las rejas, 20.000 puestos de trabajo fueron perdidos y con ellos la felicidad de quienes empezaban a transitar, no una vida de lujo sino por el contrario, una vida digna adquiriendo las necesidades y los derechos básicos que merece todo ser humano.

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8.000 viviendas fueron construidas en toda la provincia y llevaban la insignia de la Tupac, el Che Guevara o Evita en sus tanques de agua o la parte superior de las casas. Las localidades de La Quiaca, Humahuaca, Tilcara, Maimará, Volcán, Calilegua, Libertador Gral. San Martín, Parapetí, Miraflores, Chalicán, Lote San Antonio, San Pedro, Perico, El Carmen, Monterrico, Palpalá y Alto Comedero llevan el sello de la Tupac. Las terminaciones y detalles de todas las instalaciones construidas por la organización llevaban impregnada la cultura originaria. El propósito era justamente ese, agudizar la batalla cultural y vencer de una vez y para siempre la pulseada que puso de la vereda opuesta a nuestros hermanos indios, aborígenes. Quienes fueron catalogados como bárbaros e incivilizados. La Tupac se proponía hermanar nuevamente nuestros pueblos con los pies puestos sobre nuestras raíces y el horizonte puesto en la construcción de una patria grande que por sobre todas las cosas abrace su cultura en lugar de sepultarla.