La Escuela Técnica N°6 "Fernando Fader" es la primera de la Ciudad de Buenos Aires que aprobó la incorporación de baños sin distinción de género.

Tras un largo proceso de debate y formación interna, la escuela porteña “Fernando Fader” incorporó dos baños sin distinción de género en el primer piso. La medida fue discutida por el estudiantado y posteriormente elevada a la Supervisión y al Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires para su aprobación. La icónica escuela, reconocida por liderar las principales revueltas estudiantiles, fue pionera también en este caso y es el primer colegio en el que se logra institucionalizar el uso de los baños sin distinción de género.

Ambos baños permanecen intervenidos con carteles hasta tanto se pinten los nuevos murales en cada una de las puertas, acorde a la tradición artística del colegio.

Les pibes y pibas vienen a cambiar y a discutirlo todo, de eso ya no quedan dudas. Las grandes movilizaciones de este año por los derechos de las mujeres y las disidencias sexuales tuvieron a la juventud como una de las principales protagonistas. La lucha es todos los días y en todos lados: los cánticos de marchas resuenan en las aulas y se hacen eco en los pasillos de las instituciones educativas, que poco a poco empiezan a introducir en la agenda institucional las demandas del movimiento feminista.

Todo comenzó en 2016, cuando un estudiante trans se acercó a una reunión del centro de estudiantes para transmitir su incomodidad al momento de ir al baño. La problemática era la siguiente: no iba al de mujeres porque ya no se percibe como tal y sentía miedo de ir al de hombres por el bullying que podía llegar a recibir por parte de sus compañeros. La misma inquietud le había transmitido a la entonces rectora de la institución días antes, pero la “solución” que le brindó la autoridad fue que usase el baño para discapacitados. No hay remate.

Puerta abierta a la diversidad

A raíz de este hecho, les estudiantes empezaron a organizar talleres de debate con la temática de géneros buscando concientizar al respecto y dar los debates necesarios que permitan construir un ambiente libre de violencias hacia las mujeres y las disidencias sexuales. En paralelo, empezaron a coordinar talleres y capacitaciones con integrantes del “Programa de Retención Escolar de Alumnas/os Madres, Padres y Embarazadas en edad escolar” y “Programa de Información y Prevención del VIH”, mediante los cuales lograron ampliar los niveles de información con los que contaban les estudiantes y brindar un acompañamiento a quienes así lo requerían.

El Fader tiene al menos nueve estudiantes trans, un número bastante elevado en comparación con otros colegios de la ciudad. Este dato refleja la necesidad de darse un trabajo concreto por parte de la institución para incluir también a esa población de la escuela que no se sentía contenida. “Para que el colegio incluya a todes tiene que llevar a cabo medidas que realmente tiendan a ello”, opina Catalina Distefano, vocera del Centro de Estudiantes del Fernando Fader.

“TRANSgredir al CIStema”

Si bien el resultado final fue el esperado, Catalina recuerda lo costoso que fue lograr que el Ministerio de Educación de CABA aprobase el proyecto elevado, síntesis de los debates ocurridos en las aulas. “Fue un arduo trabajo con les docentes y les compañeres para que puedan aceptar y respetar a las distintas identidades sexuales”, agrega. Dos años más tarde, y con la fuerza de la oleada feminista que viene en avanzada, lograron la aprobación del proyecto e hicieron de los baños binarios del primer piso, dos espacios desgenerados.

¿Nace en el Fernando Fader el fenómeno de los baños sin distinción de género? No, son varios los colegios que han decidido implementar dicha medida, pero es éste el primer establecimiento educativo del nivel medio en el que se logra aprobar mediante las vías formales y con el procedimiento que el Ministerio de Educación porteño solicita.