Postales del desfinanciamiento educativo

Dos metros y medio bajo agua

Los y las estudiantes de la Escuela Técnica N° 37 denuncian problemas edilicios. Perdieron tres días de clase debido a la filtración de agua, producto del fuerte temporal del fin de semana, lo que generó una gran inundación en el sótano del edificio.

La Escuela Técnica N° 37, ubicada en el barrio porteño de Flores, no abrió sus puertas durante tres días. La falta de energía eléctrica durante el pasado sábado y el temporal que azotó a la Ciudad de Buenos Aires, sumado a la filtración de agua en el sótano del colegio, provocaron una inundación que llegó a los dos metros y medio sobre el nivel del suelo. El desfinanciamiento y la subejecución de la partida presupuestaria destinada a infraestructura escolar hacen de cada tormenta una catarata sin fin en las escuelas que se encuentran en peores condiciones.

Renzo Torrisi cursa el cuarto año del secundario y es vocero del colegio. En diálogo con El Grito del Sur, cuenta cómo fueron los hechos y denuncia el recorte presupuestario aplicado por el gobierno porteño año tras año. El sábado por la tarde, en medio de una lluvia que no dio respiro, las instalaciones sufrieron un corte del suministro eléctrico. Con el correr de las horas el agua se acumuló en el sótano del edificio, algo que sucede habitualmente -según cuenta el estudiante- cada vez que llueve, motivo por el que se instaló una bomba eléctrica para evitar las inundaciones. El problema, en este caso, fue la falta de energía, lo que le hubiese permitido a la bomba desagotar el lugar. Si bien la inundación fue disipada el lunes, el servicio de EDESUR aún no se hizo presente en el lugar para reestablecer la situación y permitir la continuidad de las clases.

Ahora bien, la problemática de fondo no es la lluvia ni el corte de suministro eléctrico. El edificio en el que funciona la escuela es alquilado por el Gobierno de la Ciudad mediante una concesión con el Hogar Naval «Stella Maris». Éste debe sortear los distintos obstáculos que se le presentan con la colaboración de la comunidad educativa. Problemas de humedad y falta de espacio son algunos de los principales problemas que identifican estudiantes y docentes.

«Al no sufrir una situación edilicia tan crítica como la de otros colegios, se tiende a naturalizar este tipo de cosas al interior del colegio. Sin embargo, hemos realizado cortes de calle exigiendo un edificio propio que esté en condiciones», explica Torrisi. Frente a la falta de espacio, desde la cartera educativa ordenaron la colocación en medio del patio de «aulas cubículo» hechas de durlock, más conocidas como «aulas container», marca registrada de la gestión macrista.

La educación en la Ciudad de Buenos Aires es una de las áreas más golpeadas desde que el macrismo gobierna el distrito y, en un contexto cada vez más desalentador, los y las estudiantes se plantan para exigir mejores condiciones edilicias y educación de calidad. «Nos oponemos a cualquier reducción del presupuesto y a la inversión del mismo en aulas cubículo en las que no podemos estudiar», concluye el joven.