Sonia Alesso

«La escuela es el primer lugar donde se siente la crisis»

La principal dirigente de CTERA charló a solas con El Grito del Sur sobre la situación de la paritaria docente, el impacto de la crisis en las escuelas y la posibilidad de derrotar a Cambiemos en las elecciones de octubre.

Quien la viera arriba del escenario, pronunciando un discurso en tono pasional y arengando desde el atril a sus compañeres, no creería la tranquilidad con la que Sonia Alesso responde en la distancia corta. En la sede de CTERA, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, la dirigente sindical muestra su faceta pedagógica para hablar a fondo sobre la situación de la educación pública, el impacto de la crisis económica y la realidad de las escuelas.

¿Cómo pega la crisis en los colegios? 

Estamos viviendo una crisis económica muy fuerte en el país y la escuela es el primer lugar donde se siente. Tenemos un aumento de la cantidad de chicos en los comedores escolares de todo el país, en los grandes centros urbanos y también en lugares donde nunca antes había habido comedores, en localidades de clase media o zonas rurales. Además el servicio de comedor es deficiente, tanto en las partidas como en el valor nutricional. Es un tema que preocupa: tenemos denuncias en Corrientes, en provincias del NOA y el NEA, en Capital, donde las porciones son mínimas y surge la necesidad de un refuerzo. Sin embargo, la partida de refuerzo nutricional se eliminó del presupuesto y aquellas orientadas a lo social tampoco se están cumpliendo. Vemos hambre en las escuelas. Los directores, las maestras y los profes hacemos muchísimo esfuerzo, porque los papás, las mamás, las abuelas acuden a la escuela cuando tienen estos problemas. La necesidad de útiles escolares, de mochilas, de guardapolvos era algo que habíamos visto en los ´90 y no habíamos vuelto a ver. Además, había muchísimos chicos que habían dejado de trabajar y se dedicaban sólo a la escuela y hoy vuelven a cartonear o tienen que dejar el colegio para ayudar a sus familias.

Fotos: Nicolás Cardello

¿Considerás que hay un vaciamiento consciente de la escuela pública?

Sí, hay una política de desfinanciamiento de la escuela pública en favor de los grandes sectores de renta. Se puede ver en el presupuesto: no hay paritaria nacional ni se cumple la ley de financimiento educativo. No es un error o algo que salió mal, sino que éste es el proceso educativo que están llevando adelante.

¿Qué pasa con el docente que quiere parar pero le duele el descuento? ¿Cómo opera esto como metodología de presión?

El derecho a huelga es un derecho constitucional y el Gobierno tiene que respetarlo. Yo creo que cuando uno define pelear, lo hace con las consecuencias que eso trae. Y animo a los compañeros a que lo hagan. Nosotros tenemos muchas otras metodologías de lucha además del paro, pero sabemos que es una herramienta muy importante y contundente y que hay que usarla con inteligencia. Muchas veces se pierde un día de clase pero se pueden ganar muchas conquistas. Sin lucha no tendríamos 8 horas de trabajo ni derechos laborales. Si todos los que pelearon por los derechos laborales hubieran hecho esta especulación, aún estaríamos en la esclavitud. Tenemos que tener la inteligencia de usar otras herramientas; de hecho, hemos hecho muchas cosas: carpas, escuelas itinerantes, recitales, actividades por la tarde, pero el paro tiene su importancia y cuando CTERA define paro, el paro se hace. Hay una tradición de respeto a las medidas que colectivamente construimos.

¿En qué consiste el trabajo invisible que hace el docente?

La mitad del trabajo que hace el docente no está pago. Fuera del horario escolar, cualquier docente tiene horas de planificación, de corrección, reuniones con los padres y la comunidad, de censos, de visitas a sus alumnos para acompañarlos y enseñarles. Incluso las fiestas de la escuela son en horarios y días que no están dentro de la jornada laboral. En los países centrales, en países donde la educación importa, el plan de trabajo incluye las horas extra clase y eso se paga: el tiempo de corrección, las visitas de los papás y las reuniones de padres son parte del horario escolar. En América Latina es todo trabajo que no se paga.

Hay falta de vacantes, pero también faltan los docentes. ¿Esto responde a una ausencia de políticas públicas de incentivo para que los docentes lleguen a las aulas?

En varias provincias faltan maestros porque el trabajo docente requiere muchas horas, un esfuerzo muy grande y está mal pago. Si un papá tiene un cumpleaños con 30 chicos durante 4 horas, y al terminar la fiesta está agotado, los invito a trabajar todos los días con 40 chicos, con poco espacio y con material didáctico en mal estado. La gente tiene este tipo de experiencias en su vida, pero les cuesta mucho pensar el trabajo concreto de enseñar. Hay muchos trabajos mejor pagos, que requieren menor esfuerzo y menos horas, y que además, cuando salen del trabajo, termina su jornada. En la docencia no es así y por eso faltan maestros. Eso se agudiza en los lugares donde el salario docente está por debajo del promedio de lo que ganan los trabajadores del lugar, como sucede en Capital Federal.

¿Por qué insistir en la defensa irrestricta de la escuela pública?

La escuela pública es igualadora, democrática, defiende valores que tienen que ver con la ciudadanía, el respeto por los otros, la igualdad y la soberanía nacional. Y tiende a la posibilidad de que cualquier ser humano, cualquiera sea su condición, tenga derecho a la educación. Creemos que la educación es un derecho social y, por tanto, todos los seres humanos tienen ese derecho a lo largo de toda su vida, no solamente cuando termina su escolarización, sino también de adultos.

¿Se le puede ganar a Cambiemos?

Sí, por supuesto. Hace falta generar una propuesta amplia, democrática, con un gran frente nacional que se ponga de acuerdo en 10 puntos: que pueda terminar con el hambre, la desocupación, la pobreza y que defienda la educación, la salud y la soberanía nacional. Hace falta una gran humildad y un gran amor por la Patria en este momento, en donde hay compañeros que la están pasando muy mal y la dirigencia tiene que estar a la altura de las circunstancias.