La historia de les migrantes haitianos desalojados y perseguidos

«Nos quieren expulsar del país»

La historia de seis jóvenes migrantes haitianos desalojados de un hotel en el barrio de Constitución es el reflejo de una comunidad que lucha por sus derechos en el país. Sin hogar ni DNI, ahora buscan salir de la situación precaria en la que se encuentran.

Julson Jean y Angie Lafleur pasan por la cuadra en la que se encuentra el Hotel Constitución, del que fueron desalojados hace apenas dos semanas. La pareja se detiene por un instante junto al bebé recién nacido que lleva Julson en sus brazos y mira con curiosidad hacia adentro. Rejas oscuras bajo llave, pared revestida de un color amarillento con varias tonalidades, rajaduras por todas partes. En una mezcla de angustia y desazón, esta joven pareja haitiana sabe que ya no podrá volver al alojamiento en el cual vivieron desde enero de este año. Hoy se encuentran en situación de calle, desamparados y sin protección alguna.

“El dueño tenía un problema con la chica embarazada, simplemente porque estaba embarazada. En este hotel no hay gente con hijos”, relata a El Grito del Sur Edny Aristil, también proveniente de Haití, quien junto a tres compatriotas salió en defensa de Angie para evitar su expulsión del hotel ubicado en la calle Constitución al 1400. Ella estaba a punto de parir en ese momento y terminó internada con su bebé en el Hospital Ramos Mejía, donde le realizaron una cesárea antes de tiempo. “Trajeron otra gente para echarnos e hicimos oposición a eso. Dos policías que acompañaban al dueño, más cinco personas, sacaron nuestras cosas y las de Angie. Aún no se había vencido la fecha de nuestro alquiler pago. Yo, por ejemplo, tengo mi habitación paga hasta el 4 de septiembre”, agrega Edny, quien llegó hace tres años y medio al país y tuvo que aprender el idioma a la fuerza. Si bien sueña con estudiar en la universidad para convertirse en anestesista, durante estos últimos días durmió en la calle y perdió casi todas sus pertenencias.

Edny llegó hace tres años y medio a la Argentina y sueña con estudiar en la universidad para convertirse en anestesista. Fotos: Julián Galán

La situación de sus compañeros echados del Hotel Constitución es bastante similar. El operativo se realizó sin orden judicial de desalojo y tuvo características violentas, según cuentan los afectados. “Fue un abuso de poder. La policía me empujó y me agredió, yo estaba filmando con el celular y me lo quisieron sacar”, explica Edny. La política migratoria con tintes discriminatorios del Gobierno nacional tampoco les ayuda: se estima que en la actualidad hay más de 30 mil haitianos en la Argentina y que la gran mayoría está atravesando peligro de deportación a partir de la situación precaria en que se encuentran.

De acuerdo con Jackson Jean, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y referente de la comunidad haitiana en el país, el motivo de fondo del desalojo sufrido sin orden judicial es la falta de documentación a la que están expuestos como inmigrantes. “Los chicos no pueden alquilar otra habitación no porque no tengan dinero, sino porque la Dirección de Migraciones no quiere dar o renovarles el DNI. Nos quieren expulsar, ya deportaron a dos haitianos que conozco”, denuncia el joven en un castellano casi perfecto.

Jackson cuenta cuáles fueron las opciones que les impusieron las autoridades para permanecer en el país, si bien una parte de elles llegaron en condición de estudiantes. “Una es casarnos o tener un hijo con alguien de Argentina. La otra es trabajar en blanco, pero la mayoría de los haitianos está trabajando en Rappi, Glovo, Uber o Pedidos Ya. Hoy estamos con un permiso precario, pero algunos empleadores no te quieren tomar con eso. El gobierno argentino debe hacer algo porque hoy nos encontramos en una situación de calle masiva y de hambruna también”, señala.

Jackson Jean, joven referente de la comunidad haitiana en Argentina. Fotos: Julián Galán

En el marco de estas dificultades, algunos organismos públicos -tales como la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y el Ministerio Público de la Defensa- se acercaron a ofrecer soluciones. Precisamente, éste último ofreció sus servicios para ayudar a los seis ciudadanos haitianos a que recuperen sus principales pertenencias extraviadas o robadas. Al igual que millones de argentinos y argentinas, les migrantes provenientes de esta nación centroamericana de 95% de afrodescendientes también está sufriendo los efectos de la política económica del gobierno de Mauricio Macri, con el agravante de padecer también los efectos de medidas discriminatorias. Jackson cuenta que “tenemos varios compatriotas que quisieran volver a Haití, pero no pueden porque sus ingresos se vieron perjudicados por la forma en que está subiendo el dólar. Igualmente, somos un pueblo que se adapta a cualquier situación”.

La indignación que sintió Angie, cuya dramática situación la llevó a tener un parto forzado, es de alguna manera el reflejo de la indiferencia que sufren por estas latitudes el sector más desprotegido de les migrantes latinoamericanos. Mientras merodea la zona del hotel que ofició de hogar durante casi todo su embarazo, la joven haitiana remata a este medio: “Me sentí muy humillada, es muy duro pasar por esta situación. Quiero lograr justicia y respeto, eso es lo más importante para mí en este momento. También busco reparación civil porque perdí todas mis cosas”.

Julson y Angie, junto a su bebé recién nacido en brazos, frente al hotel del que fueron desalojados hace apenas dos semanas. Fotos: Julián Galán