Troskos vs. Kirchneristas

¿Por qué volvió la grieta docente?

Luego de la propuesta salarial docente que presentó el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, volvieron a hacerse visibles las diferencias políticas al interior del SUTEBA y atrás quedó la lucha compartida contra las políticas (anti)educativas de Macri y Vidal. Repaso por el posicionamiento de cada sector en esta coyuntura.

Efecto paritarias con la vuelta del peronismo. Las diferencias políticas al interior del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) volvieron a hacerse visibles hacia el público masivo luego de que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires formalizara su oferta salarial para el ciclo lectivo 2020.

La administración encabezada por el gobernador Axel Kicillof propuso elevar el salario básico del maestro de grado desde 11.821 hasta 12.767 pesos en marzo y a 13.772 en junio. De esta forma, el sueldo inicial de un maestro sin antigüedad ascendería a 29.001 en marzo y a 31.059 en junio próximo, mientras que el salario de bolsillo de un maestro de grado con 24 años de trayectoria pasaría de 35.960 a 39.117 pesos en marzo y a 42.003 en junio. Además la oferta contempló la inclusión de una cláusula de garantía ante eventuales incrementos inflacionarios que superen este aumento.

Casi en sintonía con lo ocurrido durante el segundo mandato del gobierno provincial de Daniel Scioli (2011-2015), las posiciones emanadas de las dos facciones enfrentadas dentro del SUTEBA resultaron nuevamente antagónicas. La actual conducción Celeste-Violeta informó hoy que por «amplísima mayoría» se aceptó la propuesta salarial realizada por el gobierno provincial y el secretario general del sindicato, Roberto Baradel, expresó: «Toda la resistencia y la lucha que llevamos adelante hoy se plasma en poder empezar a construir de otra manera. Durante 4 años tuvimos que defender la escuela pública, las organizaciones sindicales y a lxs trabajadorxs. Orgullosamente podemos decir que el SUTEBA, en conjunto con el Frente de Unidad Docente Bonaerense, pudo resistir por la Escuela Pública, defendiendo los derechos de lxs docentes y de nuestrxs pibxs».

Roberto Baradel junto a Silvia Almazán (izquierda) y María Laura Torre (derecha).

Mientras tanto, la facción Multicolor -que tiene a su principal bastión en el distrito de La Matanza- ya llamó para este lunes 2 de marzo a un paro provincial con movilización en rechazo al «salario de pobreza que ofrece el Gobierno». En ese sentido, el principal mandato que llevaron a la conducción del SUTEBA fue un «aumento salarial al básico que equipare al costo de la canasta familiar por cargo, el mantenimiento de la cláusula gatillo actualizada mensualmente y el pago en tiempo y forma de los salarios».

Poco más de un mes atrás, el Gobierno nacional restituyó a través de un decreto la paritaria nacional docente como «primer paso para federalizar las políticas educativas y lograr que la sociedad argentina acceda a una educación transformadora y de calidad». Ésta fue una de las demandas que enarbolaron por igual el kirchnerismo y el trotskismo frente al Gobierno de Mauricio Macri, al igual que tuvieron otras coincidencias en materia de reclamo salarial hacia la gobernación de María Eugenia Vidal para recomponer la pérdida de poder adquisitivo frente a las sucesivas devaluaciones de la moneda local.

Romina del Plá, diputada nacional y referenta de SUTEBA La Matanza.

Sin embargo, el cambio de Gobierno empieza a producir reacomodamientos al interior del sindicalismo docente, y la provincia de Buenos Aires -madre de todas las batallas- ya ve aflorar la vuelta de la grieta trosko-kirchnerista que llegó para quedarse al menos hasta 2023.