Coronavirus

¿Cómo afecta la cuarentena al trabajo informal e independiente?

La rama de vendedores ambulantes, feriantes y artistas callejeros de la economía popular está sufriendo un duro golpe: se cancelaron las ferias y los eventos masivos, y el aislamiento vació los transportes públicos. Pese a todo, hoy volvieron a salir a la calle. Monotributistas organizadxs y trabajadores independientes también reclaman al Gobierno medidas paliativas.

La cancelación de actividades de todo tipo a causa del coronavirus está pegando fuerte en el bolsillo de las trabajadoras y los trabajadores autónomos, muchos de los cuales salieron a la calle ayer y hoy a pesar de las medidas de prevención recomendadas por el Gobierno. En los oficios ligados a la economía popular, como el caso de los vendedores ambulantes y feriantes, el aislamiento cuasi generalizado redundó en la pérdida de clientela: ya no queda a quién vender, ni en dónde. Otros rubros, como el freelanceo, también están sintiendo el golpe: diseñadores gráficos, creadores de contenidos y productores de eventos culturales tampoco tienen a quién venderle su trabajo, porque nada se mueve, todo se cancela. Con o sin monotributo que pagar a fin de mes, con relaciones más o menos formales con sus clientes o patrones, y con menor y mayor grado de urgencia, prácticamente todo el sector informal quedó golpeado por la cuarentena.

“La suspensión de recitales, el cierre de teatros y el fútbol sin público nos mató. Hace dos semanas que empezamos a vender ya muy poco, y desde ayer prácticamente nada. Y lo peor es que esto recién empieza”, describió la situación a El Grito del Sur Pablo Dorigo, representante de la rama de vendedores y artistas en espacios públicos de la UTEP.

El problema, para los trabajadores informales, es que “no hay colchón” para afrontar un parate de actividades semejante. Según explicó Dorigo, «muchos compañeros y compañeras tuvieron que salir a laburar igual, aún sabiendo que se exponían a contagiarse: si no salís, vos y tu familia no comen, es así de simple”.

Muchos vendedores ambulantes se encontraron hoy con colectivos, trenes y subtes desiertos, a diferencia de ayer. “Un compañero vendió hoy solo 100 pesos entre las 7 y media y las diez de la mañana”, contó Dorigo. Para los feriantes, por caso, la situación no es mejor: todas las ferias fueron cerradas por decisión de los gobiernos de Provincia y Ciudad de Buenos Aires. La misma situación afecta a los artistas callejeros.

Respecto de los bonos anunciados para quienes perciben la AUH y diferentes planes sociales, Dorigo señaló que si bien ayuda, “sólo el 30 por ciento” del sector -el que está organizado- accede al beneficio. Por eso, los distintos sindicatos de la economía popular están trabajando en propuestas complementarias en coordinación con las distintas secretarías del Ministerio de Desarrollo Social, con quienes tienen línea directa dado que comparten espacios de organización y militancia.

Pablo Dorigo, referente de la rama de vendedores ambulantes de CTEP

El colectivo Monotributistas Organizadxs, que nuclea a diversos trabajadores y trabajadoras que facturan tanto al sector público como al privado, reclama desde el lunes una compensación económica por parte de la AFIP, porque también se les cayó buena parte de la clientela, sobre todo a los independientes. “Ya empezamos a resentirnos cuando muchos que mandan trabajos afuera perdieron esos ingresos porque todo lo que se pedía se daba de baja”, relató una de las trabajadoras del colectivo, que prefirió resguardar su nombre.

“Muchos de nosotros, además, trabajamos para productoras e intermediarios, y centros culturales autogestivos, o mismo para eventos culturales privados, autogestivos o estatales. Y todo se cayó, y la facturación también”, agregó. “Y tampoco podemos dar talleres, por esto de evitar el contacto, que es otro de nuestros ingresos fijos”.

El gobierno español, en plena crisis por la pandemia, otorgó a ese sector una serie de alivios fiscales y subsidios, pero todavía no hubo por parte de las autoridades argentinas ningún tipo de anuncio en esa dirección. “Reclamamos una compensación económica. No implica la baja en el monotributo, que no estamos pudiendo pagar, sino de mínima una reducción del 51 por ciento de aumento que dictó el Gobierno a principios de año”, pidió.