Recrudece la problemática de los sin techo

Insólito: la Policía de la Ciudad detuvo a dos personas en situación de calle por «violar» la cuarentena

Fue este lunes en Parque Patricios. Desde el Gobierno porteño aseguran que no hubo violencia y que los efectivos actuaron dentro del protocolo. Las organizaciones sociales exigen mayor compromiso de la administración larretista para asistir a la gente en calle, lo mismo que los propios trabajadores del 108.

La Policía de la Ciudad detuvo por error a dos varones en situación de calle, a quienes aprehendió por no respetar con la cuarentena obligatoria, lo cual –nunca está de más aclararlo, se ve– resulta de imposible cumplimiento para ese sector de la población, unas 7200 personas que viven a la intemperie en la metrópolis porteña de acuerdo al último censo extraoficial realizado por organizaciones sociales. Ambos fueron derivados el lunes a la tarde a la Alcaidía 13 acusados de “atentado y resistencia a la autoridad” y liberados cuatro días más tarde, cuando se comprobó que se trataba de uno más de los excesos cometidos por las distintas fuerzas de seguridad en el marco del cumplimiento del aislamiento social obligatorio decretado por el presidente Alberto Fernández.

Según pudo reconstruir El Grito del Sur, la detención se produjo el lunes por la tarde a pocas cuadras del Hospital Penna, en Parque Patricios. A diferencia de otras situaciones en las que intervino la Policía de la Ciudad sobre gente sin techo, como las que se vieron en el video que circuló esta semana por redes sociales, las detenciones se produjeron sin mediar violencia física por parte de los efectivos. Así lo aseguraron a este medio fuentes del Ministerio de Seguridad porteño y también referentes de las organizaciones que salen cotidianamente a las calles para asistir a los que menos tienen.

“No hubo violencia física explícita por parte de los oficiales. Pero lo que sí fue violento fue haberlos detenido por estar en situación de calle, cuando todos sabemos que sin techo no se puede cumplir la cuarentena y que se debió dar intervención a los dispositivos que tiene el Gobierno de la Ciudad para resolver estas situaciones. Hay que rever urgente los protocolos de actuación no sólo de la Policía, sino también de la Justicia Federal, para que no se repitan este tipo de situaciones”, advirtió a este medio Horacio Ávila, referente de la organización Proyecto 7.

Los jóvenes detenidos tenían 24 y 29 años, y uno de ellos era migrante. Según el acta de detención, a cargo de la comisaría 4ta, «no acataron la orden de aislamiento, negándose a retirarse del lugar», como si tuvieran adonde ir. Desde el entorno del ministro de Seguridad y vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, negaron que los oficiales que intervinieron lo hayan hecho de forma irregular y descartaron que se vayan a tomar medidas contra ellos. Y le pasaron la pelota al titular del Juzgado Federal Nº 9, Luis Rodríguez, quien ordenó en el momento la detención de los dos varones y cuatro días después dio intervención al Gobierno porteño para alojarlos en uno de los paradores de la Ciudad.

La cuarentena en uno de los centros de integración de Proyecto 7, «Che Guevara», en Barracas.

El hecho terminó de exponer una de las preocupaciones centrales por estos días de las organizaciones sociales y ONGs que asisten a los sin techo. Si bien se sumaron cinco nuevos por decisión de la Ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore, los paradores no alcanzan para contener a toda la población en calle, mucho más expuesta que el resto por sus bajas defensas y enfermedades pulmonares preexistentes producto de sus pésimas condiciones de vida. Además, pese a que ahora también están abiertos las 24 horas, sólo se puede ingresar con una orden del BAP, por lo que muchos terminan quedando por fuera del sistema y sobrecargando la tarea de las organizaciones, que hacen lo que pueden con una situación que puede volverse explosiva si la pandemia se generaliza en las próximas semanas.

Horacio Ávila describió la situación: “Nosotros hacemos lo que podemos, estamos conteniendo a muchos compañeros, aún a riesgo de exponernos. Es la propia gente en calle la que está asistiendo a sus pares”. Proyecto 7, la organización que lidera, gestiona tres centros de integración que ya abrían las 24 horas antes de la declaración de la emergencia sanitaria, con una estructura para recibir a 250 personas por día. “Tenemos diálogo con las autoridades porteñas, pero necesitamos mayor compromiso, de todos, para que esto no nos supere”, advirtió y agregó que “en esta situación excepcional es cuando queda al descubierto el problema estructural que arrastra el Gobierno porteño al no haber cumplido con la ley de personas en situación de calle, que ya tiene más de diez años”.

En los tres centros que gestiona Proyecto 7 y en los que también coordinan otras organizaciones a partir de convenios con la administración porteña, ahora se realizan actividades permanentes durante todo el día. También se asiste con comida y con los cuidados de salud que requiere la situación. Pero los que son exclusivamente gestionados por el Ministerio no tienen la misma experiencia en hacerlo las 24 hs, dado que sólo lo hacen durante el Operativo Frío, que dura apenas tres meses al año.

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Una cuarentena a la intemperie

Los propios trabajadores del BAP hicieron circular esta semana un comunicado en el que denuncian que los paradores anunciados por el Gobierno porteño todavía no están funcionando. “Desmentimos la ampliación de los lugares de albergue, la ampliación de equipos en calle, en cantidad muy por debajo de la demanda que la hora implica”, aseguraron. “En relación a la higiene personal, las personas en calle están recibiendo jabón blanco cortado en pedacitos muy pequeños sabiendo que no cuentan con agua para poder activarlo. No se les está proveyendo repelentes ni alcohol en gel”, agregaron. Finalmente plantearon: “No se está atendiendo de manera suficiente ni adecuada a las personas en situación de calle de tercera edad, en parte por haber quedado desmantelado una semana antes el área de nuestro programa que los asistía en forma específica, siendo la población con mayor riesgo”.