Médicos cubanos en el mundo

“No somos superhéroes, somos médicos revolucionarios”

La llegada de un contingente de médicos cubanos a la Argentina desató la polémica. Mientras Axel Kicillof refrendó la decisión de recibir a los sanitaristas, Laura Alonso, ex titular de la Oficina Anticorrupción, acusó de "espías" a los médicos. Pero, ¿qué hacen, quiénes son y dónde están los médicos cubanos por el mundo?

La llegada de un contingente de médicos cubanos a la Provincia de Buenos Aires desató la polémica la semana pasada. Mientras el gobernador Axel Kicillof refrendó la decisión de recibir a los sanitaristas, Laura Alonso, ex titular de la Oficina Anticorrupción durante el gobierno de Macri, salió a acusar de «espías» a los médicos internacionalistas. Pero, ¿qué hacen, quiénes son y dónde están los médicos cubanos por el mundo?

El Ministerio de Salud Pública de Cuba es el más antiguo del continente americano. Fue fundado el 11 de enero de 1909, pero el internacionalismo sanitario cubano comenzó años después, en la década del ´60, como una apuesta político-humanitaria de Fidel Castro en África, especialmente en aquellos países que se encontraban en la lucha por su liberación. La temática de la salud siempre fue una apuesta fuerte de la Revolución Cubana: el propio Fidel, líder histórico de este proceso, se encontraba obsesionado con la posibilidad de encontrar la cura contra el cáncer antes de su muerte. De hecho, la problemática sanitaria se remonta muchos años antes cuando, tras el triunfo del Movimiento 26 de Julio y la toma de La Habana, casi la mitad de los profesionales de la planta médica del país -que contaba con unos 6.286 doctores- abandonó Cuba.El proyecto de médicos cubanos en el mundo tiene su fecha de inicio el 23 de mayo de 1963, con el envío de la primera misión médica a Argelia. Tras el triunfo del Frente de Liberación Nacional de Argelia contra las tropas colonialistas francesas, arribó el contingente compuesto por 55 trabajadores que brindaban sus servicios por un año en el país africano. A partir de allí la apuesta se redobló en países que desarrollaban una lucha antiimperialista: Angola, Haití, Chile, Pakistán, Guatemala, Etiopía y Nicaragua.

Con la caída del Muro de Berlín, la iniciativa cubana viró del apoyo a procesos emergentes hacia la consolidación de sistemas médicos en el Tercer Mundo y la asistencia en catástrofes humanitarias. De esa forma, los médicos cubanos estuvieron en el terremoto del 8 de octubre de 2005 en Pakistán, en enero de 2010 tras el temblor de 7,5 en la escala Richter que dejó a Haití en ruinas y en el sismo del 27 de febrero de 2010 en Chile. De la misma manera, Fidel Castro ofreció 1.500 profesionales al gobierno de Estados Unidos para apoyar las tareas de rescate tras el huracán Katrina, que afectó a los estados más pobres del país. El gobierno de George W. Bush, como era previsible, rechazó la oferta.

Ahora, con el brote pandémico de coronavirus, la medicina cubana vuelve a ocupar el centro de la escena. «Miedo tenemos todos. Pero hay una tarea revolucionaria que cumplir, el miedo se controla y se pone a un lado», declaró Leonardo Fernández, doctor cubano de 68 años, especialista en terapia intensiva que llegó a Italia como parte del contingente médico internacionalista. “No somos superhéroes, somos médicos revolucionarios”, habían declarado los sanitaristas antes de abordar al avión.

En lo que va de la crisis del COVID-19, el Estado cubano ha enviado a Italia 52 profesionales: entre ellos 36 médicos, 15 enfermeros y un experto en logística, con el objetivo de apoyar el operativo sanitario en uno de los países más afectados del mundo. A su vez, el 20 de marzo salieron de Cuba 51 médicos a Surinam, 5 enfermeras a Granada (que se acoplaron a los 25 médicos cubanos instalados allí) y 5 profesionales a Nicaragua. En relación a Jamaica, en un primer momento arribaron 21 enfermeras y luego se acoplaron 140 profesionales de la salud orientados a combatir la pandemia en el Caribe. Médicos generalistas, enfermeros, especialistas en epidemiología, gastroenterología, psiquiatría, cardiología, cirugía y pediatría. Un aporte invaluable a la sanidad global.

Según estadísticas oficiales, en los 60 años de cooperación sanitaria internacional, 134.849 colaboradores cubanos han brindado su ayuda en 108 países.

A las tareas de apoyo sanitario se le suma la «Operación Milagro», una iniciativa de intervenciones quirúrgicas por distintos problemas oculares que ha resuelto cientos de miles de casos en El Salvador, Guatemala, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Bolivia, Argentina, República Dominicana y Uruguay. Por último, el sistema de cooperación médica apuesta por el desarrollo a partir de la suma de potencialidades entre los países involucrados. De esta forma, el gobierno isleño ha brindado su ayuda para la construcción de escuelas de medicina en el exterior con personal cubano. La primera fue en Yemen del Sur en 1976, y le siguieron Guyana y Jimma (Etiopía) en 1984, Guinea Bissau en 1986, Mbarara (Uganda) en 1988, Thamale (Ghana) en 1991, Huambo (Luanda) en 1992, Gambia y Guinea Ecuatorial en el 2000, Haití en el 2001 y Eritrea en el 2003. (Viceministerio de Docencia. Ministerio de Salud Pública).

Motines, muertes y tensión en las cárceles argentinas

Adán González Pinto es médico, epidemiólogo y especialista en medicina familiar. De origen chaqueño, es uno de los miles de argentinos becados por Cuba para estudiar medicina. Pasó seis años en la isla y luego formó parte en Venezuela de la misión Barrio Adentro, una de las naves insignia de cooperación entre Hugo Chávez y Fidel Castro. En diálogo con El Grito del Sur, cuenta que el internacionalismo sanitario es «un principio martiano, cubano, humanista que es pagar la deuda histórica que Cuba tiene con el mundo, por la solidaridad que Cuba recibe del pueblo trabajador. Es una manera de relacionarse, un pacto de principios en la formación del médico cubano».

«Vamos a zonas donde no hay médicos hace años. Nos han tocado zonas montañosas, boscosas, barrios periféricos. Llegamos a instalarnos en casas de familias y el recibimiento es muy bueno. En 15 o 20 días ya estás instalado en la comunidad y dando respuestas a un derecho, como la atención médica, que se les ha negado a esas poblaciones durante mucho tiempo», agrega González Pinto.

«La respuesta de los sectores de poder es esperable. Son la antítesis de lo que plantea Cuba porque son incapaces de formar profesionales con esa cabeza. En el fondo, es una discusión ideológica. Decir Cuba sí es entender la salud pública desde una visión humanista, donde el ser humano va adelante. A eso le temen, a una mirada humanista que no ponga por delante lo mercantil», concluye el especialista.