Exigen desratización y fumigación

Dengue, plagas y abandono estatal en la Villa 31

Desde la entrada en vigencia de la cuarentena, algunos problemas que se arrastraban desde hace meses en el barrio se profundizaron ante la ausencia total del Estado. Con varios casos de dengue confirmados, se acumulan la basura y los focos de proliferación del mosquito.

El coronavirus, por ahora, está lejos de ser una de las principales preocupaciones en la Villa 31. La prioridad, cada día, es llevar un plato caliente a la mesa: los comedores populares están rebalsados. El barrio, también, es un foco de contagio de dengue y de las enfermedades que generan las plagas, un problema que viene de largo pero que se profundizó desde la entrada en vigencia de la cuarentena obligatoria. La sede de la Secretaría de Integración Urbana tiene sus puertas cerradas y prácticamente no se ven pecheras del Gobierno porteño recorriendo los pasillos. Frente a una situación que consideran de «abandono», vecinos y vecinas del sector bajo autopista, demolido en un 30 por ciento, elevaron un reclamo a las autoridades para que resuelvan la situación sanitaria.

«Hay cada vez más focos de enfermedades por plagas, las ratas andan por todos lados, es un desastre. Además, con la acumulación de escombros y basura hay una proliferación del mosquito, agua estancada por todos lados. Y cabe aclarar que el Gobierno de la Ciudad vino, demolió las casas vacías y se fue, dejando atrás este desastre. Necesitamos que vengan a limpiar y a fumigar, porque ya tenemos casos de nenes con ronchas», graficó a El Grito del Sur Lesly, una de las vecinas organizadas del sector.

Los vecinos denuncian además que el Ejecutivo conducido por Horacio Rodríguez Larreta gasta varios millones en empresas de mantenimiento que no aparecieron desde el inicio de la cuarentena. Por ejemplo, gastó el año pasado más de 8 millones de pesos, ganados en licitación por HYSA S.A. (la misma que controla las obras de las veredas porteñas) para el control del mantenimiento y la higiene de los espacios comunes, pero los escombros de las casillas derribadas tras la mudanza de un grupo hacia las viviendas de YPF siguen en el mismo lugar.

Lesly explica que «la limpieza nos la vienen pateando desde marzo, lo mismo que la desratización». «Con la lluvia, tuvimos mucha agua estancada y somos nosotros los que tenemos que salir a fumigar. A la noche dormimos tapados porque no tenemos otra forma de evitar el contagio», describe.

En la Ciudad, de acuerdo al último informe epidemiológico, ya hay 2229 casos de dengue confirmados. La Comuna 1, donde se ubica la 31, es una de las menos afectadas, pero la mayoría de los casos se registraron dentro de la propia villa.

Las familias, en tanto, siguen negándose a abandonar sus construcciones bajo la Illia y frenando los planes del ex Sushi Bar Restó, Diego Fernández, a cargo del proceso. Entre otras cosas, reclaman que se tenga en cuenta el desglose familiar y que se les permita participar en la redacción de las escrituras, entre otras cosas para que se les reconozca el valor de su construcción anterior y se eliminen las cláusulas de remate. «La ley es clara cuando dice que la urbanización tiene que ser a una vivienda mejor. No lo están cumpliendo y por eso no nos vamos a mover», remata Lesly. En la misma situación que ella hay otras 800 familias que esperan una solución.