A un año del fallo contra Marian Gómez y Rocío Girat

«A nosotras nos pasó esto en la ciudad de la diversidad»

Hace un año, la jueza Marta Yungano condenaba a Mariana Gómez por intentar defenderse del abuso policial luego de besar a su pareja en la estación Constitución. Aunque Horacio Rodríguez Larreta afirme que se trata de la ciudad de la diversidad, los actos de lesboodio persisten.

El 2 de octubre de 2017, Mariana Gómez estaba besando a su esposa Rocío Girat en el centro de transbordo de la estación Constitución mientras fumaba un cigarrillo, como muchas otras personas presentes. Aunque la Ley 1799 de ‘Control de tabaco’ no prevé que se detenga, se labren actas ni que se denuncie a las personas que la incumplan, el oficial Jonathan Rojo la interceptó de manera violenta, tratándola en masculino. Cuando Mariana se retiraba del lugar, Rojo continuó indagándola para finalmente agredirla físicamente hasta dejarla inmóvil en el piso. Posteriormente, la joven fue detenida y llevada a una comisaría donde la obligaron a desnudarse para requisarla.

A pesar de que las cámaras y los testigos dejaron en claro la injusticia, el 28 de junio del 2019 la jueza Marta Yungano -Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 26- condenó a Marian a un año de prisión por resistencia a la autoridad y lesiones leves, ya que en el intento de defenderse le arrancó un mechón de pelo a la oficial Karen Villarreal. Paradoja o no, la sentencia fue dictada el día en que se celebraba un nuevo aniversario de la masacre de Stonewall, el levantamiento por parte de la comunidad LGBTQ+ contra el abuso policial en Estados Unidos. Tanto la acusada como todo el movimiento feminista nunca dejaron de insistir en que el fallo era un expresión más de lesboodio. A un año de la sentencia, Rocío Girat y Mariana Gómez hablaron con El Grito del Sur sobre la condena, el abuso policial y la necesidad de defenderse.

Fotos: Catalina Distefano

¿Cómo se sienten a un año del fallo?

Rocío: A un año seguimos esperando la absolución. Nosotras ya presentamos el recurso de apelación a la Cámara de Casación del fallo de la jueza Marta Yungano. En este contexto de pandemia se hace más difícil, pero igualmente si quisieran podrían darnos una audiencia para que otro tribunal revea el fallo. Fue muy difícil, nosotras vivimos en el conurbano y no es lo mismo ver dos chicas de la mano acá que en Capital. Pasamos un año sin poder defendernos porque sabíamos que, si reaccionábamos frente a alguna situación lesboodiante, Marian directamente iba a parar al Penal de Ezeiza.

Mariana: Para mí este año fue complicado, especialmente por el hecho de que yo nunca pude llegar a juicio con las dos personas que me violaron durante 16 años y sí llegué a juicio y fui condenada por besarme con mi esposa. Este año tuve que cuidarme en todos los aspectos, tanto de cualquier fuerza de seguridad como de toda institución que tenga un poco de poder, porque cualquier cosa que surgiera me iba a jugar en contra. Ahora la sentencia está en suspenso, tengo la esperanza de que me den la absolución, porque si no quedo con sentencia firme, no hay más instancias apelatorias y durante cinco años aparezco con antecedentes en el sistema, lo cual me juega muy en contra si quiero buscar un trabajo formal.

Fotos: Catalina Distefano

En ese sentido, ¿cómo repercute el fallo en tu vida laboral y cotidiana?

M: Yo desde que estoy en Buenos Aires trabajé a través de la página de Facebook Transfeministas Trabajando, así que la mayoría de quienes me llamaban para hacer mi trabajo ya me conocían y me acompañaban en la lucha. Más allá de eso, nosotras hicimos pública nuestra situación no porque quisiéramos, sino porque sabemos que los medios hacen presión sobre la Justicia.

R: Lo que rescatamos de esta experiencia es el eco que tuvo la situación, que permitió que un montón de otras personas que pasaron por esta situación sepan que no están solas ni son las primeras.

¿Qué significó para ustedes que se haya vuelto un caso tan importante para la comunidad LGTBQ+?

R: En cuanto al colectivo y a las compañeras que nos han apoyado, fue muy bueno porque nos abrazamos un poco entre las luchas que a veces están divididas. Sin embargo, no hay que olvidarse que el policía que nos atacó y que la llevó detenida a Marian -Jonathan Rojo- es un policía de la Ciudad donde sigue gobernando Larreta y que sigue actuando bajo sus indicaciones; de hecho Larreta salió a apoyar a sus policías. Tampoco recibimos apoyo del INADI, al contrario: el INADI consideró que el accionar de los policías fue correcto, cuando hay videos y testigos de la situación que dejaron expuesto lo discriminatorio e injusto que fue lo que pasamos. Hay muchas instituciones que todavía siguen bajo la órbita del gobierno de Larreta y no vemos apoyo por ese lado, que es justamente lo que necesitamos. Está buenísimo el apoyo de les compañeres, pero no basta para resolver la situación en la que nosotras estamos. Si a Marian le dan sentencia firme, más allá de que le quedan cinco años de antecedentes penales, nosotras deberíamos pagar los costos del juicio.

Fotos: Catalina Distefano

El 5 de julio termina la condena. ¿Como sigue el caso?

R: Marian recibió el fallo el 28 de junio y el 5 de julio dieron los fundamentos y a partir de ahí comenzó a correr la condena que terminaría el 5 de julio. Para nosotras en un gran alivio.

M: La condena se terminaría, pero hasta que Casación no nos dé fecha por la apelación, la condena sigue en suspenso. Si Casación confirma la condena, yo ya cumplí el año pero quedo en el sistema con antecedentes durante cinco años. Todo lo que pasó me dio a pensar los permisos que le da Larreta a sus policías y funcionarios públicos.

R: En ese sentido, a nosotras nos removió mucho ver el asesinato de George Floyd en Estados Unidos. Lo vivimos muy de cerca porque sabemos que si a ese policía en el momento se le cantaba asesinarla a Marian, lo podría haber hecho cuando le clavó la rodilla en el cuello. Cuando vimos el video de George Floyd nos sentimos sobrevivientes de esa situación. Todo eso no fue tomado en cuenta durante el juicio y esperamos que se tome en cuenta en la apelación, incluso la requisa en la que Marian terminó desnuda frente a la policía cuando ellos saben que no te pueden desnudar para requisar. Por eso ellos no tuvieron ningún apercibimiento, ni siquiera un inicio de sumario.

Es irónico que haya sucedido justamente en “la ciudad de la diversidad”.

R: Si, a los 15 días del fallo, Bullrich sacó el «Protocolo general de actuación de registros personales y detención para personas pertenecientes al colectivo L.G.B.T.”, que consistía en que a cada persona que iba detenida el personal le tenía que preguntar cómo se autopercibe y según su identidad de género decidir cómo proceder. Ese protocolo terminó siendo más discriminatorio que la fachada inclusiva que quisieron meternos; estamos muy agradecidas de que este gobierno lo haya derogado. Nosotras vivimos esta situación en la «ciudad de la diversidad», ¿qué queda para el resto de la Argentina? Después recibimos los testimonios de un montón de personas de todos lados contándonos sus experiencias de abuso institucional.

Fotos: Catalina Distéfano

¿Van a hacer alguna acción el 28 de junio?

Nosotras vamos a hacer una movida por redes, especialmente por Instagram. También está la “Campaña para la absolución de Marian Gómez”, que tiene una página en Facebook. La pandemia complica la militancia pero no hay que dejar de ser visibles, no hay que dejar de reclamar y especialmente no hay que dejar de pelear por lo que nos corresponde: nos corresponde una sociedad más justa y más igualitaria para todes.