Atravesar la pandemia sin servicios básicos

El karma de la luz y el agua en la Villa 21-24

Mientras el barrio ya supera los 2 mil casos de COVID-19, los vecinos y las vecinas de la Villa 21-24 tuvieron que soportar en la última semana una treintena de cortes de luz, incendios por desperfectos eléctricos y falta de agua. Se redobla el pedido por la urbanización para resolver en forma integral el problema de los servicios básicos.

Durante la última semana, los vecinos y las vecinas de la Villa 21-24 sufrieron 33 cortes de luz y 6 incendios en sus casas por desperfectos eléctricos, mientras que ya estallaron 5 de los 7 transformadores que hay para las 64 manzanas del barrio. Esto se suma a la falta de agua en diferentes sectores, mientras ya se acumulan más de 2 mil casos de COVID-19 en el barrio popular de Barracas.

La precariedad en las conexiones eléctricas no es sólo potestad de la 21-24, sino que se replica en diferentes villas de la Ciudad. En los últimos 7 días también hubo inconvenientes con los cortes de luz e incendios de vivienda en el Barrio Ricciardelli, Villa Fátima, Villa 20, Villa 31 y Zabaleta. En ese marco, el presidente de la Comuna 4, Ignacio Álvarez, y su par de la Comuna 8, Miguel «Mope» Eviner, participaron de una reunión con intendentes bonaerenses y el titular del ENRE, Federico Basualdo, para transmitir su preocupación por los reiterados cortes de luz y el riesgo eléctrico de las conexiones en la Villa 21-24 (Comuna 4) y en Ciudad Oculta, Villa 20, INTA, Fátima, Carrillo, Piletones, La Esperanza, Complejo de Soldati y Piedrabuena (Comuna 8).

Esta situación se arrastra desde principios de julio, puesto que dos semanas atrás el Comité de Emergencia y la Junta Vecinal convocaron a una movilización de antorchas hacia la Jefatura de Gobierno porteño para denunciar la falta de luz y agua en la Villa 21-24 y Zabaleta. «Ya hemos realizado varias denuncias por el tema de riesgo eléctrico. Así logramos un acuerdo con el Gobierno de la Ciudad para empezar a trabajar en un sector del barrio (Tierra Amarilla), pero esa obra está parada producto de la pandemia. Luego de otra reunión con el GCBA y Edesur, estuvieron arreglando las regletas de conexión y los trafos. El Gobierno porteño también nos planteó hacer limpieza de cableado, pero hoy no nos pueden garantizar la luz y si esto no se mejora en forma urgente no sé en qué va a quedar», contó a El Grito del Sur uno de los referentes de la Junta Vecinal de la Villa 21-24, Pedro Cáceres.

Precisamente, el reclamo efectuado por los vecinos y las vecinas a la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS) -estructura creada por la gestión Pro para supervisar obras de solución y de mejoramiento habitacional del hábitat en barrios vulnerables- apunta a que las soluciones no sean «parches» sino que se avance en la urbanización de la Villa 21-24 con el objetivo de resolver en forma integral el problema de provisión de los servicios públicos. Ya en el año 2018, la Defensoría del Pueblo de la Nación planteaba que «el problema de precariedad en las instalaciones eléctricas, generalizado en las villas, conlleva el riesgo de electrificación de paredes y techos y tiene como consecuencia una gran cantidad de electrocuciones, muchas de las cuales se cobran la vida de los habitantes de estos barrios».

Cabe destacar también que la provisión del servicio de luz involucra a distintos actores: en las villas de la Ciudad, las empresas concesionarias (Edenor y Edesur) brindan la energía eléctrica hasta transformadores comunitarios. Por su parte, el GCBA es el encargado de establecer redes provisorias de distribución que permitan la llegada de luz a cada una de las viviendas. Como consecuencia de esta diferencial provisión, los habitantes de las villas no son considerados clientes por parte de las empresas prestatarias por lo que, al registrarse cualquier tipo de inconveniente en la provisión del servicio, no se les reconocen los derechos de los que sí gozan el resto de los habitantes de la metrópolis porteña.

Algunas de las preocupaciones que había elevado la Junta Vecinal el pasado 10 de juliio y que aún no encuentran respuesta son: acatamiento del Gobierno de la Ciudad en el expediente judicial denominado «Riesgo Eléctrico», provisión por parte de Edesur del servicio eléctrico acorde con la cantidad de habitantes y el inicio de un proceso de urbanización consensuado que normalice la provisión de todos los servicios dentro del barrio. «Esperemos que pase rápido este invierno, para que termine todo esto hay que pelear por la urbanización. Es largo el camino, pero es la única forma de que se deje de cortar la luz», concluyó Cáceres.

 

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