Un recorte que ya se siente en las instituciones educativas de gestión estatal

El Gobierno porteño adeuda los fondos correspondientes a cooperadoras escolares

El FUDE, que representa hasta el 15% del presupuesto que manejan las cooperadoras, debería haberse abonado a comienzos de junio. Las cooperadoras de escuelas públicas porteñas reclaman este pago al Ejecutivo de la Ciudad con el objetivo de comprar elementos de higiene y reforzar las canastas alimentarias.

El Fondo Único Descentralizado de Educación (FUDE) se enmarca en la ley 3372, sancionada en 2009, luego de una lucha de varios años de toda la comunidad educativa. Es un aporte económico transferido directamente a las cooperadoras escolares de las escuelas públicas de gestión estatal de la Ciudad de Buenos Aires, en todos los niveles y modalidades. El artículo 5 de esta Ley establece que “los recursos percibidos en concepto de FUDE deben ser afectados a la ejecución de las actividades contempladas en el Plan Anual que se define para cada institución educativa, reservando hasta un máximo del 30% (treinta por ciento) y un mínimo de 20% (veinte por ciento)”, pero lo cierto es que el FUDE se reduce año tras año y lo que transfiere el Ministerio de Educación porteño representa apenas entre el 3% y el 15% del presupuesto total que manejan las cooperadoras, cifra que varía en cada escuela según la cantidad de alumnas y alumnos -entre otras variables-. Este año el FUDE representa 120 pesos anuales por alumno, que si se los divide por los 185 días de clases, representan 64 centavos diarios.

A esta situación de precariedad se le suma que este año el Gobierno porteño no agilizó los trámites para la transferencia de dinero, proceso que comienza con la elaboración del Plan Anual Institucional (PAI), donde cada escuela determina en qué y cómo utilizará ese dinero. Una vez presentado el documento, comienza el período de transferencia. “Para la elaboración del PAI de este año, teniendo en cuenta las condiciones de aislamiento, el Ministerio no pidió asambleas ni firmas presenciales, pero instó a que se divulgara y discutiera en reuniones virtuales o a través de encuestas a las familias”, manifestó Betina Guevara, miembro de la Cooperadora de la Escuela N°14 del Distrito Escolar 10 y delegada de cooperadoras escolares de la Comuna 12.

“La alternativa que dio fue resolver las demandas vía zoom y esta realidad está bastante alejada de las pantallas. Tanto para abordar un proyecto anual institucional como a la hora de poder acceder a sus tareas, a diario miles de niños y niñas que cuentan sólo con un celular en una familia. Para proponer una escuela virtual es preciso hacerse cargo de la desigualdad existente y trabajar para reducirla”, agregó Betina.

Las cooperadoras coinciden que ésta no es una medida excepcional para un contexto excepcional, y advierten que ofrecer estos recursos deja en evidencia que sólo se podrá realizar en comunidades donde la conectividad y el acceso a dispositivos y conexión sean reales. “Esta propuesta del Gobierno porteño evidencia un profundo desconocimiento de las condiciones de acceso a conectividad en todas sus formas, si hay algo que la pandemia dejó cristalizado es la brecha en este sentido. Si no hay acceso, entonces se queda afuera”, remató Guevara.

La propuesta del Gobierno de la Ciudad trajo demoras evitables en el proceso de la entrega del FUDE. “Generalmente el gobierno realiza la transferencia de dinero en junio de cada año, recién la semana pasada pudimos elevar la carta reclamando el pago”, afirmó Eleonora Garriga, presidenta de la escuela 5 DE 10, Pablo Picasso. Al basarnos en los pagos históricos del FUDE, se advierte que el retraso alcanza este año, hasta el momento, un mes y medio. “En este tiempo podríamos haber comprado alcohol en gel, jabones, detergente, lavandina y todos los artículos de limpieza que en este momento se necesitan por la pandemia”, sintetizó Alejandra, integrante de la Cooperadora del Picasso.

La misma situación se repite en cada escuela. En el Normal 4 de Caballito tuvieron que comprar con fondos propios los elementos para la desinfección del edificio. “Cada vez que va el docente y los directivos a la escuela para la entrega de los bolsones con alimentos, el Ministerio de Educación porteño no envía materiales. Además, también con los fondos propios estamos reforzando las canastas alimenticias, todo esto salió del bolsillo de las cooperadoras, donde el gobierno no colaboró en nada. En este contexto el FUDE hubiese auxiliado, ya que prácticamente todas las cooperadoras no pudieron recaudar las cuotas durante la cuarentena”, aportaron desde la cooperadora del Normal 4.

El 11 de junio pasado, la legisladora Lorena Pokoik realizó un pedido de informes para indagar sobre la falta de pago. “Aunque sea muy escaso, ese monto de dinero es realmente necesario para las cooperadoras que son las encargadas de subsanar la ausencia del Estado porteño en las escuelas. No hay una versión oficial del por qué de la falta de pago”, destacó Pokoik. “Es indispensable que la situación se resuelva lo más rápido posible a fin de asegurar el mantenimiento de condiciones de higiene dignas para los establecimientos, entre otras cosas”, finalizó.

@MDSuarez

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