Las nuevas perspectivas en la lucha anti COVID-19

Habemus vacuna «prometedora», ¿y ahora qué?

Científicos de la Universidad de Oxford crearon una vacuna que demostró ser segura y generadora de anticuerpos. "Todas estas noticias son esperanzadoras, pero todavía no se puede terminar de festejar", señaló a El Grito del Sur Leonel Tesler, médico sanitarista y presidente de la Fundación Soberanía Sanitaria (FSS).

Científicos y científicas en Inglaterra crearon una vacuna contra el coronavirus que, por ahora, muestra resultados “prometedores”. Según el informe publicado en la revista médica The Lancet, investigadores de la Universidad de Oxford realizaron ensayos clínicos en 1.077 voluntarios y la vacuna demostró ser tanto segura como generadora de anticuerpos. Sin embargo, todavía deben llevarse a cabo ensayos a mayor escala para comprobar la efectividad y, de ser exitosos, la vacuna recién estaría disponible el año que viene.

“Todas estas noticias son esperanzadoras- dijo a El Grito del Sur Leonel Tesler, médico sanitarista y presidente de la Fundación Soberanía Sanitaria (FSS) -. Pero el problema con el desarrollo de las vacunas es que, hasta que se termine de probar y pase un tiempo relativamente largo desde las pruebas con humanos hasta que se comprueba que la inmunidad es duradera, no se puede terminar de festejar”.

¿Cómo es la vacuna?

A diferencia de otras vacunas que inoculan parte del virus o bacteria que causa la enfermedad a tratar, la ChAdOx1 nCoV-19 está hecha a base de un virus que causa resfriados en chimpancés. Para que sea similar al coronavirus, los científicos de Oxford modificaron el virus que afecta a los primates para que en su estructura tenga la proteína Spike, la que utiliza la Covid para ingresar a las células del cuerpo humano.

Tesler explicó que ya existen otras vacunas que tienen el mismo “espíritu” que la ChAdOx1 nCoV-19, como la BGC (contra la tuberculosis) y la antivariólica. “La vacuna contra la viruela, que es la que da origen a la palabra ‘vacuna’, consistía en infectar a las personas con un preparado a base del virus de la viruela bovina y esto generaba anticuerpos contra la viruela humana”, señaló.

Andrew Pollard, integrante del grupo de investigación, afirmó que los voluntarios pudieron desarrollar altos niveles de anticuerpos y linfocitos T que pueden neutralizar y destruir el virus, respectivamente. Pollard dijo que los resultados son “extremadamente prometedores”, pero “lo que todo el mundo quiere saber es si la vacuna funciona, si brinda protección…y estamos a la espera”.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la posibilidad de mutación del virus SARS-CoV-2. “Una complicación que puede haber es que la vacuna que se genere este año no sea tan útil para otras cepas”, precisó Tesler. Esto mismo sucede con las vacunas de la gripe que son modificadas todos los años para hacerle frente a distintas cepas que surgen. Aún así, el integrante de la FSS resaltó que, una vez que se tiene desarrollada una vacuna, “resulta más sencillo actualizarla si sabés que todos los años va a haber una nueva cepa de SARS-CoV-2”.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos fueron realizados en un grupo de 1077 personas entre 18 y 55 años. El 90 por ciento de los participantes desarrollaron anticuerpos con la capacidad de neutralizar el virus después de una dosis de la vacuna, mientras que sólo diez personas necesitaron recibir dos dosis. Según The Lancet, todos los voluntarios desarrollaron “anticuerpos suficientes”.

El estudio aún no pudo demostrar si la vacuna evita que las personas se enfermen o si reduce los síntomas de Covid-19. “Todavía queda mucho por hacer antes de que podamos confirmar que nuestra vacuna ayudará a controlar la pandemia de Covid-19, pero los primeros resultados son prometedores”, sostuvo Sarah Gilbert, profesora de la Universidad de Oxford.

Por otro lado, los investigadores precisaron que la vacuna no produce efectos colaterales peligrosos: el 70 por ciento de los voluntarios tuvieron fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y malestar, pero fueron tratados con paracetamol.

En la próxima etapa de los estudios participarán 10 mil personas en el Reino Unido. Pero debido a que ahí bajó la cantidad de nuevos casos de coronavirus, se harán pruebas en Brasil -5 mil voluntarios-, Sudáfrica -2 mil voluntarios- y en Estados Unidos -30 mil voluntarios-.

Si todo va bien, los investigadores -en conjunto con el laboratorio AstraZeneca- estarían lanzando la primera tanda de vacunas para diciembre. Sin embargo, aclararon que se priorizará a los trabajadores de la salud y recién el año que viene la vacuna estaría disponible para el público en general.

Tesler explicó que hay “tiempos mínimos” para el desarrollo de una vacuna. Primero, enumeró, está la fase de investigación que se hace en los laboratorios sin que se pruebe en un ser vivo, seguida por la prueba en animales para establecer la seguridad de la vacuna antes de que sea testeada en humanos. “Una vez que se empieza a experimentar con humanos, se sigue buscando establecer la seguridad porque pueden aparecer otros efectos adversos”, afirmó.

Asimismo, el presidente de la FSS agregó que los investigadores deben fijarse que la vacuna “produzca la inmunidad esperada” y determinar “cuánto tiempo dura esa inmunidad y cuál es el mejor esquema para la aplicación y que la inmunidad dure el tiempo necesario”. “Siendo optimistas, no se tarda menos de 18 meses entre que se empieza a investigar la vacuna y que se determina que se puede usar”, sostuvo.

Vacunas, Estados y laboratorios privados

En el mundo hay 23 vacunas para tratar el coronavirus que se encuentran en ensayos clínicos y otras 140 que están en las primeras etapas del desarrollo. A principios de este mes, Argentina fue seleccionada para participar de los ensayos clínicos que realizará el laboratorio Pfizer.

“El desarrollo de la vacuna, es decir, el llegar a tener el preparado, no asegura nada porque luego hay que ver quién va a estar a cargo de la producción a escala y la comercialización”, afirmó Tesler. Aunque no se sabe qué pasará, hay distintas posibilidades una vez que se encuentre una o varias vacunas para frenar la pandemia de Covid-19 que “dependen del lugar en donde se desarrolle y de cómo cada Estado va a definir la política de vacunación”.

“Si la produce un laboratorio privado, puede que se respete una práctica monopólica, que ese laboratorio fije un precio y que sea un negocio -hipotetizó Tesler-. O puede declararse la vacuna como un bien público y obligar al laboratorio a compartir la licencia con otros laboratorios para que se regule el precio. Si los Estados tienen capacidad de producción, pueden participar en la adquisición o cesión de la patente de la vacuna. Un Estado siempre la va a producir a un menor precio que un privado porque no prima el lucro”.