Radiografía de su situación en Argentina

¿Por qué les migrantes haitianos sufren una doble vulneración con la pandemia?

Les migrantes haitianos/as están sufriendo déficit habitacional, desempleo y una situación migratoria irregular durante la pandemia en Argentina. Jackson Jean escribe sobre lo que implica para esta comunidad de 15 mil personas en el país afrontar la cuarentena casi sin recursos.

La cuarentena ha sido eficaz para prevenir y evitar la transmisión del COVID-19, pero por otro lado devela en mayor medida el racismo en Argentina. Hasta el día de hoy, los medios visibilizan en parte la situación de ciertos grupos sociales vulnerables: las dificultades de los villeros/as, las debilidades económicas de los manteros africanos, la falta de asistencia a las comunidades originarias. Sin embargo, hay una comunidad de la que casi no se habla: los haitianos y las haitianas en Argentina.

La migración haitiana en Argentina

La salida de los haitianos/as de su país ha estado atada a importantes procesos tales como la ocupación de Estados Unidos en 1915-1934, el genocidio de los haitianos en República Dominicana en 1937, la dictadura duvalierista entre 1957-1986, la inestabilidad política y el embargo económico en la década de 1990. No obstante, el comienzo de la migración de haitianos en Argentina fue por otra razón. Entre los años 1962 y 1974, ya había un pequeño colectivo de 20 jóvenes haitianos que habían llegado por razones intelectuales y se instalaron principalmente en la Ciudad de Córdoba. Después de terminar sus estudios, algunos volvieron a Haití y otros migraron hacia Norteamérica o Europa. Henry Boisrolin es uno de dicha generación migrante que vive hasta hoy en Argentina.

Durante las últimas dos décadas, Haití vivió varias crisis políticas y ambientales. El golpe de Estado de EE.UU. contra el presidente Jean Bertrand Aristide (2004), la inundación de Gonaives (2006), el terremoto de 2010, el brote de cólera por la Misión de la ONU (2010), la inundación de las ciudades del Gran Sur (2016) y varios casos de corrupción y malversación de fondos: desaparición del fondo PetroCaribe y vaciamiento del tesoro nacional por parte del gobierno de Michel Martelly, la fuga del fondo de reconstrucción (13 billones de dólares) por la comunidad internacional bajo la administración de Bill Clinton. Estos factores incitaron a muchos jóvenes haitianos a emigrar de su país bajo la esperanza de que sus hijos/as puedan vivir una mejor vida que ellos. Hoy el 60% de la población haitiana está desempleada.

Tradicionalmente, los migrantes emigraban en la dirección de Europa y los países anglosajones. Sin embargo, en la última década, esta migración se reorientó hacia América Latina por razones humanitarias. La Argentina cuenta actualmente con unos 15 mil migrantes haitianos distribuidos en las grandes ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Misiones, Mendoza y Chaco. Es una comunidad mayoritariamente joven de entre 18 y 30 años. 75% de éstos migran por razones humanitarias e intelectuales.

Henry Boisrolin. Foto: Pablo Vignali

La situación de las y los haitianos en pandemia
  • Déficit habitacional

Una de las dificultades que enfrentan los haitianos, una vez que ingresan en el territorio argentino, es la vivienda. En la Ciudad de Buenos Aires, el 82% de los haitianos vive en pensiones o hoteles familiares. Edny Harrystil, migrante haitiano en CABA, cuenta que «estas viviendas son caras, los dueños aumentan los precios en forma imprevista, desalojan sin orden a los inquilinos, no firman contrato ni siquiera dan factura a ellos y además son muy incómodas (tamaño 4×4 en general) y poco higiénicas (baño y cocina compartidos con otros vecinos/as, visitas prohibidas)». Cabe destacar que Edny fue desalojado del hotel ubicado en la calle Constitución 1436 por oponerse a la expulsión de Angie Lafleur, una mujer haitiana embarazada de 8 meses.

Durante la cuarentena aumentaron las malas actitudes hacia los migrantes haitianos en el tema de vivienda, pese a que el Congreso de la Nación ya sancionó la Ley de Alquileres (Nº 27.551). Esto no impide hasta ahora que sigan siendo víctimas de tratos racistas y xenófobos. El mes pasado, el dueño de un hogar en la ciudad de Avellaneda decidió desalojar a una madre soltera haitiana con un pequeño hijo. El contrato no se había vencido y tampoco importó la vigencia del Decreto 320/2020 publicado en el Boletín Oficial. «Hice una denuncia en la comisaría en la comisaría cercana contra el propietario y sigue persiguiéndome, tampoco quiere darme la plata de garantía para que pueda salir. Una vez, mientras estaba durmiendo con mi bebé, vino con otros dos tipos y sacaron las puertas de la casa. Esa noche tuve que dormir con un frío de 5 grados sin puertas. Ahora estoy durmiendo en la casa de un amiga», cuenta esta joven mujer.

  • Falta de trabajo

Por otro lado, son muy pocos los haitianos/as que consiguen un trabajo formal en Argentina. La mayoría vive de trabajos precarizados y del aporte de sus familias. Las mujeres trabajan en muchos casos como cuidadoras de adultos mayores, en limpieza, como ayudantes de cocina y vendedoras en los paseos de compras, mientras que los hombres se desempeñan como repartidores de comidas, ayudantes de cocina, albañiles, guardias de seguridad y repositores. Frente a la crisis, también se vieron obligados a trabajar como manteros o feriantes.

Edny Harrystyl es repartidor y pudo seguir trabajando con la pandemia. «Hay muy pocos restaurantes funcionando en comparación con antes, mientras que el número de repartidores aumentó. Los ingresos son pocos y hay que seguir pagando AFIP, AGIP. Podés pasar hasta dos horas manejando la moto bajo el frío y no te llega ningún pedido», revela. En cambio, Wesley Cethoute es feriante y señala que «están cerradas todas las ferias gastronómicas y artesanales. Hace dos meses que me quedé sin ahorros. Hasta ahora podemos sobrevivir por los envíos de mi mamá. Está muy difícil la situación. Cada vez más feriantes y trabajadores independientes dependemos de las ayudas de otros».

Emma Riosendaulv Joncka (23), joven repartidor haitiano de la empresa PedidosYa, murió en abril pasado en Rosario después de ser chocado por un colectivo.

  • Situación migratoria

Según informó el Director Operativo Legal de la Dirección Nacional de Migración, Franco Montanucci, entre 2010 y lo que va de 2020 ya hubo 4.183 casos resueltos pero esto no impide que la mayoría de los haitianos/as cuenten únicamente con la precaria de residencia. «La administración anterior nos dejó la impresora con la documentación rota y miles de casos no resueltos; queremos dejar en claro que nuestro equipo y el gobierno actual estamos trabajando duro para resolver las dificultades pero necesitamos un poco de tiempo», confió Florencia Carignano, titular de la Dirección Nacional de Migraciones, a la Comisión Agenda Migrante 2020.

Dada la dificultad que representa cumplir con los requisitos de la ley migratoria y la vulnerabilidad que entraña esto, muchos se ven obligados a iniciar la solicitud de refugio. Jazmín Daphinis explica que «uno de los requisitos es el certificado de antecedentes penales, en nuestro caso hay que tomar las huellas digitales en la Policía Federal de Argentina y apostillar el documento en la embajada de Haití para luego mandarlo por DHL a Haití. Luego regresa a la Argentina, hay que traducirlo y legalizarlo también en el colegio de traductores e intérpretes. Conozco casos donde ya algunos tienen vencidos más de 3 certificados sin poder apostillarlos en la embajada argentina en Haití, hasta hoy en día no pueden conseguirlo».

En cuanto al tema de los antecedentes penales, los referentes de la comunidad haitiana se reunieron a finales del año pasado con el jefe de la misión diplomática de Haití, Dr. Guy Metayer. Esto nos respondió: «Nuestra embajada no tiene competencia jurídica y administrativa para dar un certificado de antecedentes penales. Mi administración es consciente del grado de importancia de dicho certificado en el proceso de regularización de los haitianos, pero es una decisión que sobrepasa mi autoridad. Lo único que puedo garantizarles es hacer mención en mis informes de sus situaciones y sus necesidades a mi superior (el ministro de Asuntos Exteriores)».

El pasado 26 de junio, el Director General de Inmigración de la Dirección Nacional de Migraciones, Alfredo López Rita, aseguró que todos los migrantes que cuentan con una residencia precaria válida jurídicamente tienen el mismo derecho que aquellos con DNI antes de la Ley 25.871; por lo tanto, los haitianos/as con el DNI temporario fueron rechazados del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que dispuso el Gobierno Nacional en el marco de la emergencia sanitaria y económica.

St Fort Laurent Nicanor, abogado y activista haitiano en Argentina, cree que las políticas sociales excluyentes en medio de la pandemia dejó más vulnerables a migrantes y afrodescendientes producto de la xenofobia y el racismo estructural que se estableció desde la fundación de esta nación. Los haitianos/as merecen antes de la ley nacional y los tratados internacionales un trato digno e igual como los demás ciudadanos/as.

La invisibilización, la exclusión y la irregularidad son los factores sistemáticos que ponen en situaciones difíciles a los migrantes; por otro lado, el racismo y la  discriminación siguen siendo las principales formas que afectan a los afrodescendientes. Ser haitiano/a durante la pandemia significa una doble vulneración, ya que es una comunidad migrante extramercosur y afrodescendiente.