Otra marca Pro: más de una década maltratando el arbolado público

🌳 En la Ciudad de Buenos Aires hay 6,7 habitantes por árbol, con notables diferencias según las comunas y los barrios, muy encima de lo recomendado por organismos internacionales para que vivamos en una metrópolis saludable.

La observación cotidiana del paisaje en las calles de nuestra ciudad nos muestra los resultados de más de diez años de maltrato de nuestro patrimonio arbóreo. Árboles mutilados a los que les han quitado hasta el 80% de su follaje por podas reiteradas, dejándolos reducidos a troncos de 9 a 15 metros de largo con algo de follaje en las alturas, planteras vacías, planteras tapadas, troncos de muchos años cortados en rodajas en las calles, cicatrices de mutilaciones anteriores que son entrada de gérmenes. Una situación similar se puede observar en plazas y parques e instituciones públicas.

En primer lugar, habría que tener en cuenta que el presupuesto del llamado “mantenimiento” de arbolado, según el pliego de licitación para los años 2020 – 2021, asigna un presupuesto por 24 meses al Rubro A de $2.574.518.218 que está dirigido fundamentalmente a poda reiterada y extracción, una parte muy exigua a plantación y nada para cuidado. Este presupuesto se reparte entre las 15 comunas según el número de árboles. En el pliego de licitación se prevé el número de árboles para cada tipo de intervención. En las comunas se decide luego cuáles serán esos árboles. Se podan 70.000 ejemplares al año, sin seguir buenas prácticas, condenando a los árboles a enfermedades posteriores. En tanto talas, perdemos 7.000 árboles añosos anuales. Si hablamos de presupuesto, resulta notable que el área de Árboles Históricos y Notables haya sido desactivada.

En segundo lugar, para el GCABA los espacios verdes de suelo absorbente y el arbolado no son fundamentales desde el punto de vista ambiental. Se evidencia en varias cuestiones: la Dirección General de Espacios Verdes y Arbolado depende de la Secretaría de Atención Ciudadana y Gestión Comunal y no de la Secretaría de Ambiente, sólo se tratan tangencialmente en las discusiones sobre consecuencias del cambio climático, por poner sólo dos ejemplos.

En tercer lugar, ¿cómo se visualiza al arbolado según los resultados del Censo 2017 – 2018?

La cantidad de árboles de la CABA es 431.326 (el 85% es de alineación). Este resultado da como resultado 6,7 habitantes por árboles con notables diferencias según las comunas y según los barrios de una misma comuna. Si consideramos que los organismos internacionales aconsejan alrededor de 4 habitantes por árbol necesitaríamos agregar 290 mil árboles, pero no llegamos ni a plantar diez mil por año y a los que se plantan no se los cuida y, por lo tanto, mueren en un gran porcentaje. Más lejos estaremos aún de esa proporción con la enorme cantidad de extracciones por año. Si observamos los resultados de calcular el índice de sombra con fotografías aéreas, también estaríamos invisibilizando el hecho de que nuestros árboles sólo tienen follaje en las ramas altas.

En cuarto lugar, no en todas las intervenciones se respeta la ley de Arbolado 3263. A partir de la medida cautelar del juez Scheibler de 2017, se incrementó el número de inspectores e inspectoras de arbolado porque la ley exige que deben estar presentes en todo operativo de poda, pero el personal interviniente directamente en la poda o extracción no es personal que haya recibido capacitación como se exige en el artículo 11 de la ley. Por otro lado, la ley exige en su artículo 10 que debe haber un informe de la razón por la que se poda cada árbol y esto es muy difícil de lograr con la poda por corredores (árboles de cuadra completa) como se hace actualmente. En las extracciones no se respeta la mayor parte de las veces el artículo 15 de la ley 3263 que establece, entre otras cuestiones, la obligatoriedad de avisar del procedimiento con diez días de anticipación en el árbol a extraer.

De este modo se confirma que la política de arbolado de la Ciudad no solo no está planificada ni pensada integralmente para preservar y aumentar la cantidad de ejemplares, sino que conduce a una pérdida cada vez mayor de cobertura, con la cual disminuye la calidad de vida, el bienestar y la salud de quienes la habitamos. Sorprende que insistan en esta metodología en momentos en que la sociedad en su conjunto está reconociendo y valorando los beneficios del verde vegetal y el suelo absorbente y cuando existe una creciente conciencia, interés y preocupación por los temas ambientales.

¿Por qué estamos en contra de la poda sistemática y excesiva, de la tala y la extracción? Por la salud pública y por la mitigación de los efectos del cambio climático.

BENEFICIOS DEL ARBOLADO DE FOLLAJE FRONDOSO

  • Disminución de hasta 10 *C de la temperatura en calles arboladas.
  • Fijación de CO2 (una de las sustancias cuya acumulación produce calentamiento global).
  • Absorción del agua de lluvia y ralentización de la caída de agua.
  • Absorción de gases contaminantes. 
  • Filtración de micropartículas provenientes de la combustión de combustibles fósiles (de ahí su importancia de las cortinas arbóreas en avenidas y autopistas).
  • Producción de oxígeno gaseoso.
  • Pantalla para los rayos UV que pueden producir cáncer de piel.
  • Disminución de la contaminación visual y sonora.
  • Cobijo y hábitat de fauna.
  • Producen sensación de sosiego frente al estrés de la vida en ciudades.
  • Forman parte del patrimonio paisajístico, de nuestra identidad barrial y de nuestra memoria personal y social.

PERJUICIOS DE LA PODA

La poda produce aumento de la vulnerabilidad del ejemplar a los vientos por destrucción de su arquitectura natural y porque pierde la protección de sus congéneres, mayor susceptibilidad a plagas y enfermedades que entran por las heridas y, por ende, disminución de la esperanza de la vida del ejemplar. Como referencia se puede analizar el árbol de Av. Paseo Colón y México que, fotografiado desde 2013 a 2019, muestra cómo la mutilación produce daños irreversibles y exige seguir podando como en un círculo vicioso.

El Poder Judicial nos respalda. El 24.2.2021, el juez Scheibler -en el fallo al expediente nº 4570/2017-0. «HERAS, Claudia c/GCBA s/ Amparo ambiental»- destacó entre otras cuestiones, que la tercerización del cuidado del arbolado público “exige –todavía más- extremar los recaudos de control, publicidad y transparencia a fin de poder despejar cualquier tipo de incertidumbre respecto a que las acciones desplegadas sobre el arbolado responden a una necesidad real diagnosticada y supervisada técnicamente por personal idóneo y no a la intención de maximizar el lucro”.  El 3.3.2021, el juez dictó una medida cautelar por la cual ordenó suspender los efectos de la Resolución de la Comuna 12 nº 6.317.096 que disponía la extracción de 40 ficus del Boulevard San Isidro, “hasta que se muestren las planillas de inspección técnica que avalen la necesidad de dichas extracciones, así como la idoneidad de los inspectores que firman la inspección técnica, y también la idoneidad de quienes, eventualmente, realizarán los trabajos en cuestión.” El GCBA apeló, tanto la sentencia como la medida cautelar. El expediente, de 20 cuerpos, actualmente tramita en la Sala 1 | Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo de la CABA.

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