El día que nadie quiso cancelar a Blancanieves

👰‍♀️ Después de que dos periodistas estadounidenses publicaran un titular capcioso, se acusó al feminismo de "querer cancelar" el clásico de Disney. ¿Qué hay detrás de la falsa indignación y qué cambios realizó el estudio al calor del #MeToo?

Hace unos días, Blancanieves fue tendencia en las redes sociales porque algunos medios reportaron en sus titulares que “proponen cancelar” el clásico de Disney de 1937 basado en el cuento de los hermanos Grimm porque el beso que le da el Príncipe Azul para romper el hechizo al final de la historia no fue consentido. “¿Pero quiénes quieren cancelar a Blancanieves? Lo que se procura generar con esos titulares es estigmatizar al feminismo como algo prohibitivo y antipático”, dice a El Grito del Sur el periodista Tomás Eliaschev, especialista en dibujos animados.

A principios de mayo, Disneyland -el primer parque inaugurado por Walt Disney en 1955 y ubicado en Anaheim, California- abrió sus puertas después de haber permanecido 400 días cerrado por la pandemia. Dos periodistas del SFGate, un portal propiedad del San Francisco Chronicle, asistieron a la reapertura y publicaron una nota sobre El deseo encantado de Blancanieves, una de las atracciones nuevas del parque en la que ponderan la tecnología, la música, el nuevo sistema de animación y la recreación de algunas de las escenas del film, como la de los Siete Enanos trabajando en la mina.

Sin embargo, el artículo señala que la atracción ahora tiene un final distinto: el beso que el príncipe le da a Blancanieves. “Es difícil entender por qué el Disneyland de 2021 elegiría agregar esa escena con ideas tan anticuadas”, cuestionan las autoras, “especialmente teniendo en cuenta el énfasis que la compañía pone en sacar escenas problemáticas de atracciones como Jungle Cruise y Splash Mountain. ¿Por qué no reimaginar un final y mantener el espíritu de la película que conserve el lugar de Blancanieves en el canon de Disney, pero que evite este problema?

Y es a partir de esa invitación a repensar un clásico de la animación infantil que comenzaron a circular noticias y columnas de opinión según las cuales “se quiere cancelar a Blancanieves”, apuntando el dedo de forma (in)directa hacia el feminismo. Incluso un presentador británico escribió un artículo en defensa del Príncipe Azul argumentando que “no pidió el consentimiento de Blancanieves” porque “pensó que estaba muerta”.

“Cuando vas a ver quienes quieren cancelar o cancelaron a Blancanieves ahí resulta que hablan de una nota sobre el juego mecánico que hay en los parques temáticos, no es que borran la escena de la película (ni piden que lo hagan)”, sostiene Eliaschev.

“El lugar más feliz del mundo”

Belén Salituri es co-conductora del podcast Disney Cast Arg y señala que “Blancanieves es una de las atracciones originales del parque y está desde que se inauguró”. “En 2019, Disney plantea que va a hacer una reimaginación de la atracción y no se sabía bien cuáles iban a ser los cambios, sí que iban a renovar cuestiones tecnológicas y de los animatronics -cuenta a El Grito del Sur-. Cuando fue la rueda de prensa, lo que se veía era una atracción más feliz y le dieron continuidad narrativa con la película”.

La atracción anterior, La terrorífica aventura de Blancanieves, tenía escenas sueltas cuyo objetivo era asustar a quienes entraban y el final era la muerte de la bruja. “No sabías si Blancanieves vivía o no, era muy oscura. Ahora tiene algunas de las escenas de la película y agregaron el final con el beso, Blancanieves se despierta y vos te bajás del carrito”, explica Salituri.

Para la co-conductora de Disney Cast Arg, “cambiar la atracción implicaría cambiar la película”, el primer largometraje de los estudios cinematográficos y que le valió un Oscar a Walt Disney. “Creo que ésta es una buena oportunidad para aquellos que no están satisfechos con este final de enseñarle a niños y adultos lo que tiene que ver con el consentimiento -opina Salituri-. No creo que cambien el final de Blancanieves, pero sí lo están haciendo con otras atracciones como Jungle Cruise y Splash Mountain”.

Esta última atracción está basada en Canción del Sur, una película de 1946 que Disney retiró de su catálogo por su contenido racista. “La reimaginación de Splash Mountain está a cargo de una mujer. Van a mantener la montaña y la caída, pero la historia va a estar basada en la continuación de La Princesa y el Sapo, donde la protagonista es Tiana, la primera princesa afroamericana de Disney -cuenta la co-conductora del podcast.- Disney incorporó como uno de sus conceptos claves la inclusión e intenta traer historias más relevantes a la época”.

De Blancanieves a Mérida, Elsa y Ana

Para Eliaschev, “esta cuestión del ‘beso de amor verdadero’ es algo que desde Blancanieves en 1937 hasta La Sirenita, inclusive, se mantuvo incólume”. “En los ‘90, con el renacimiento de Disney, meten algunos elementos en La Bella y la Bestia, pero no terminan de romper el paradigma. Mérida es más rupturista”, afirma.

Mérida es la protagonista de Valiente (2012), la primera película de Pixar (compañía que forma parte de Disney) que dirige una mujer: Brenda Chapman. El film narra la historia de una princesa que está decidida a que no la obliguen a casarse con quien ella no quiere, que cuestiona los mandatos impuestos por el hecho de ser mujer y la historia de amor es sobre el vínculo de Mérida con su madre. Del príncipe y del beso, ni noticias.

Pero Eliaschev remarca que Chapman no terminó el proyecto. John Lasseter, director de cine y director creativo de Pixar, la reemplazó por Mark Andrews. “Todo esto tiene un color diferente años después, cuando Lasseter, una figura importantísima en la historia del cine de animación, se va de los estudios porque manoseó a mujeres que trabajaban con él. Había una cultura machista en ese ambiente. Y la que reemplaza a Lasseter es Jennifer Lee, la directora de Frozen”, señala.

“En Frozen se ve más que en Valiente que las historias ya no van a hablar solo del amor en pareja, sino del amor fraternal, del verdadero amor en el seno familiar. Frozen juega con esta idea instalada del beso del amor verdadero para romper un encantamiento, pero es otro tipo de amor -apunta Salituri-. No es el beso (del príncipe) el que cura el corazón congelado (de Ana), es el amor de una hermana”.

Y los cambios en los tipos de princesas/protagonistas femeninas de Disney-Pixar siguieron en esa misma línea: Maléfica, Moana, Mulán con su live action (sin el Capitán Lee) y más recientemente Raya y el Último Dragón, donde no hay un príncipe que acompañe a la protagonista en su aventura. â€œDisney mantiene el avance del feminismo, pero también su pata tradicional con la marca Disney Princesas -agrega Eliaschev-. A la vez en Ralph, el demoledor 2 hay una escena en la que Vanellope se mete en el mundo de las princesas y es el mismo Disney el que se ríe de todo eso”.

Vender indignación

Según Eliaschev, lo que sucedió esta semana con Blancanieves y su supuesta cancelación es similar a lo que pasó con el personaje de Warner Bros., el zorrillo Pepe Le Pew. “Lo que hubo en ese momento fue una columna de un periodista muy prestigioso del New York Times (Charles M. Blow) en la que hablaba de la decisión de la editorial que publica los libros del Dr. Seuss (un clásico en la literatura infantil estadounidense) de retirar seis títulos de su catálogo por considerarlos racistas. El columnista menciona que Pepe Le Pew normaliza la cultura de la violación y que los amigos de Speedy González estigmatizan a los mexicanos -cuenta el periodista-. Sobre eso, blogs trumpistas, seguidos por la Fox y después medios acá empiezan a decir que querían cancelarlo cuando lo que hubo fue una nota reflexionando sobre el tema”.

“Concretamente sobre Blancanieves, lo que hay es una discusión importante sobre los estereotipos. La discusión es válida y lamento que desde el campo popular compren que quieren cancelar a Blancanieves y nadie se preocupe en reconstruir de dónde sale el titular. Esto es parecido a lo que pasa con el lenguaje inclusivo: medios vendiendo indignación antifeminista”, opina Eliaschev y recuerda “el trolleo que recibieron científicas del Conicet por estudiar películas de Disney”.

“Los niños pasan muchas horas frente a la pantalla, es importante estudiar qué pasa ahí. Si vos mirás hoy Blancanieves con una niña y no problematizás el material como hace Disney + (que incorporó una advertencia al principio de sus películas para alertar sobre el contenido racista, xenófobo o machista que contienen), si no hay una reflexión no está bueno -afirma el periodista-. Si alguien quiere discutir animación, discutamos en serio. Bienvenida la discusión”.

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Ludmila Ferrer

Periodista y Licenciada en Comunicación Social (UBA). Escribe también en Página/12 y sigue más podcasts de los que puede escuchar.