Messi, el Barça y el triunfo del neoliberalismo en el fútbol

⚽ El crack argentino culminó una extensa etapa en el FC Barcelona. ¿Por qué se produjo su salida? "Messi es el dueño del mundo cuando transita el césped, en el resto es un protagonista muy visible de un show que manejan otros", señala el periodista deportivo Ariel Scher.

En tiempos de fútbol golondrina, Leonel Andrés Messi fue una excepción a la regla: desde su debut profesional el 16 de octubre de 2004, el astro argentino permaneció en el FC Barcelona sin interrupciones forjando una carrera extraordinaria en la que jugó 778 partidos y marcó 672 goles. Ídolo máximo para toda una generación, su futuro inmediato estaría en el Paris Saint Germain, donde compartiría equipo con sus amigos Ángel Di María, Neymar y Leandro Paredes. 

¿Qué representa el fin de la era Messi en el Barcelona? «Éste es un tiempo de la historia donde todo va muy rápido y las cosas se esfuman. Sin embargo, la presencia de Messi en el Barcelona es una especie de referencia continua que hemos tenido. Messi siempre fue la perspectiva de alcanzar lo imposible. Muchos treintañeros de hoy pasaron su adolescencia no sabiendo si iban a poder salir un sábado por la noche, pero sí viendo jugar a Messi. Era una sensación de que siempre estaba junto a nosotros y nosotras, pero ahora con su salida se nos va una parte feliz de nuestras vidas», analiza en diálogo con El Grito del Sur Ariel Scher, escritor y periodista deportivo.

Cabe destacar que su salida responde a motivos de índole puramente económicos. En lo sentimental Messi quería seguir reforzando su vínculo con el Barça y en ese marco se inscribió la llegada de su amigo Sergio Aguero en mayo de este año. No obstante, los términos contractuales de esta relación fueron más que polémicos: en noviembre de 2017, el crack argentino firmó un contrato de 555 millones de euros que se extendió hasta el 30 de junio de 2021. Además, se incluyeron una prima de renovación fijada en 115 millones de euros y una segunda cláusula en concepto de «fidelidad» que ascendía a los 77 millones de euros. Cuando se destapó el exorbitante contrato, Messi ya se había asegurado un 92 por ciento del total de esa prima. Es decir, ganó en este tiempo 210.297 euros netos al día. 

Este último contrato de Messi con el Barcelona terminó por hipotecar el futuro del club, dado que estaba muy por encima de sus posibilidades y de lo que se paga a otras estrellas del fútbol como Cristiano Ronaldo (quien percibe por temporada 31 millones de euros en la Juventus). La deuda neta del FC Barcelona se situó este año en 673 millones de euros, un 38% por encima de los 488 millones registrados al cierre de la campaña 2019-2020. A la caída de ingresos por la pandemia, se sumó el hecho de que las reglas de la UEFA y la Liga española le han impedido seguir endeudándose. 

Lo concreto es que Messi no seguirá, a pesar de que finalmente el jugador había aceptado reducir su salario a la mitad. «El deporte es el espectáculo central en tiempos donde se tiende a espectacularizar todo. El capitalismo en su fase actual ubica en un lugar central a la industria del espectáculo y del entretenimiento. Los dueños económicos de este tiempo apuestan a la industria deportiva y a la industria de la comunicación. En el caso del Barcelona, la pandemia aceleró en forma muy notoria procesos de complicación económica. Y esto gravita sobre la cancha», explica Scher.

El periodista deportivo menciona también el conflicto entre la entidad catalana y Javier Tebas Medrano, presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), quien estableció el reglamento con techos de gastos por parte de los equipos que participan en el torneo de Primera División. En medio de las negociaciones, el miércoles se anunció un acuerdo entre La Liga y la firma de inversión de capital CVC Capital Partners que inyectaría unos 3000 millones de dólares al fútbol español, de los cuales un 90% se repartiría entre los clubes. El Barcelona, no obstante, se opuso al pacto porque consideró «inapropiado la firma de un contrato de medio siglo ante las incertidumbres que siempre rodean al mundo del fútbol».

Esta redefinición de procesos financieros, con la participación de capitales de riesgo, habla de una concentración que ha llegado a niveles extremos. «Se está disputando capital y poder, pero en el medio quedó atrapado Messi. Eso no quita que el fútbol nos suscite pasión y emoción. El fútbol es un fenómeno tan complejo y abarcativo que atraviesa territorios que nos aparecen como contrapuestos, aunque todo le pertenece. Messi es el dueño del mundo cuando transita el césped, en el resto es un protagonista muy visible y brillantísimo de un show que manejan otros», concluye Scher.

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.