Los baches del «Colo» para hablar de Seguridad

👮 El precandidato a diputado nacional de Juntos, Diego Santilli, busca mostrar su "experiencia" para combatir la delincuencia en Provincia, pero su gestión como ministro de Seguridad porteño quedó marcada por deudas e irregularidades.

La lucha contra la delincuencia busca ser uno de los caballitos de batalla del precandidato a diputado nacional de Juntos, Diego Santilli, quien viene de encabezar desde hace casi tres años el Ministerio de Seguridad en CABA. De acuerdo con el Monitor de Inseguridad del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología (UBA), el ranking de percepciones sobre los problemas que afectan al país está encabezado por el flagelo de la delincuencia y el robo (71%). Por ello, además de la situación económica y la gestión de la pandemia, la inseguridad volvió a ser tema de la campaña de cara a las PASO del domingo 12 de septiembre.

En un posteo del 18 de agosto, Santilli planteó que «Argentina es el mundo del revés. Se liberan presos, los narcos vuelven a los barrios y los trabajadores vivimos con miedo. Delinquir no puede ser gratis». Para ello, la plataforma de Juntos propone que «haya más policías en la calle», la prohibición de las excarcelaciones para los delitos de robo a mano armada, el endurecimiento de las penas contra narcos y motochorros, y la cancelación de los beneficios que liberan presos. 

Durante sus últimas recorridas de campaña por el conurbano, el ex vicejefe de Gobierno porteño estuvo en diferentes localidades junto a dos referentes de seguridad del Pro: Cristian Ritondo, jefe del bloque de diputados del partido y ex ministro de Seguridad bonaerense, y Gerardo Milman, quinto en la nómina de diputados de Juntos y ex secretario de Gestión Federal de la Seguridad del gobierno de Cambiemos. En ese marco, Santilli llegó a plantear que «nuestra propuesta es terminar con las tomas de tierras, con los transas, con los narcos, con el que va a robar, con los delincuentes que azotan todos los días a los bonaerenses».

Las propuestas de Juntos se chocan, no obstante, con una realidad marcada por el descenso de los robos y asesinatos en la Provincia. El último informe del fuero penal, elaborado por el Ministerio Público Fiscal bonaerense, reseñó que en 2020 hubo 148.708 robos, 37.618 de éstos agravados por el uso de armas. Este último rubro bajó un 30% con respecto a 2019, que tuvo más de 54.000 expedientes iniciados. Los hurtos, con 68.000 casos, también bajaron más de un 24%. Es decir, las estadísticas marcan que la inseguridad disminuyó en buena medida a lo largo de la pandemia.

Sin embargo, desde Juntos intentarán mostrar durante la campaña los «éxitos» de la gestión Santilli en materia de Seguridad: el centro de monitoreo, el anillo digital, las diez mil cámaras y la nueva formación del personal policial, entre otras políticas públicas que complementan tecnología e inversión. Por ello, Santilli habla de crear un Centro de Monitoreo Urbano (CMU) bonaerense replicando la experiencia porteña, donde se controlan los 74 ingresos filmados en alta definición por el anillo digital.

Deudas e irregularidades de la gestión Santilli

Diego Santilli asumió como ministro de Seguridad porteño a finales del año 2018 en medio de un escándalo: la fallida final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors -con piedrazo incluido al micro del plantel xeneize que iba rumbo al Monumental-, lo cual derivó en la renuncia de Martín Ocampo. Ya por ese entonces, según los datos oficiales del GCBA, el delito en la Ciudad estaba a la baja. Lo que venía en aumento era el «robo con moto», pero ya en 2019 comenzó un descenso. Por su parte, el año pasado los delitos de «motochorros» bajaron un 60%; el robo de autos un 50%; y el secuestro extorsivo un 90%. 

En el rubro donde Santilli y Larreta no pueden jactarse de grandes victorias, es en la lucha contra el narcotráfico. Recientemente se sucedieron diferentes episodios que marcan cierta suspicacia respecto al avance del narcotráfico: en julio de 2020, un enfrentamiento entre bandas terminó a los tiros y con tres heridos internados tras una pelea en la Escuela 18 de Soldati; en mayo de este año, un brutal enfrentamiento a los tiros entre bandas narcos de Lugano provocó que vecines cortaran el tránsito en reclamo de mayor seguridad.

La «lucha contra el narcotráfico» en la Ciudad se nutrió hasta ahora de estadísticas basadas en un ataque a la escala más pequeña del negocio: les usuaries. En 2018 ingresaron a los despachos de la Justicia federal porteña 4.777 causas por tenencia para consumo. Sin embargo, entre enero de 2019 y agosto de 2020 se iniciaron 29.206 expedientes por el delito de tenencia para consumo, es decir, un incremento de casi el 512%. Cerca del 75% respondió a posesión de marihuana.

En el plano de la implementación de nuevos armamentos para la Policía de la Ciudad, el Gobierno porteño no logró imponer las pistolas Taser, calificadas por los organismos de Derechos Humanos como «elementos de tortura». Esto a pesar de que en 2014 el Tribunal Superior de Justicia porteño dejó firme el permiso para su utilización por parte de las fuerzas de seguridad en dicho distrito.

La transparencia tampoco fue un ámbito favorable en el paso de Santilli como ministro. En agosto del año pasado, se conoció la contratación que realizó en favor de Telecom -empresa del Grupo Clarín- por 32 millones de dólares orientada a equipos de comunicación policial, lo cual supera seis veces el monto permitido por ley. Más cerca en el tiempo, cuando ya pretendía instalarse en la Provincia de Buenos Aires, decidió regalar patrulleros comprados con presupuesto porteño a municipios comandados por el Pro: Lanús, La Plata y Mar del Plata, entre otros, fueron beneficiados por la generosidad del «Colo». 

«Santilli debería hablar de su gestión como ministro de Seguridad de CABA, que deja bastante que desear. Lo único que logró fue darle cobertura médica a los efectivos de la Policía de la Ciudad», le cuestionó la semana pasada su par a nivel nacional Sabina Frederic en declaraciones a El Destape Radio. Lo paradójico es que, mientras reclama mayores niveles de seguridad, Santilli demostró complacencia con la gestión de Sergio Berni en la Provincia, puesto que reconoció su «actitud» aunque también señaló las deudas pendientes: una falta de «coordinación» que afecta «a las víctimas, a los que más sufren». 

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.