Inclusive en las aulas: reflexiones sobre el uso del lenguaje inclusivo

🗣️ El lenguaje inclusivo no representa solamente la intención de poder nombrar a todas, a todos y a todes. Pone de relieve nuevas maneras de entender el mundo, un mundo al cual si no te adaptás, seguís quedando afuera, reflexiona Sasa Testa.

En 2021, la diputada nacional Mónica Macha presentó un proyecto de ley para garantizar el derecho a elegir (o no) utilizar el lenguaje inclusivo. Ese mismo año, unos meses antes, dos proyectos de ley que pedían la eliminación del lenguaje inclusivo habían ingresado a la Cámara de Diputados. Claramente, el uso de formas no sexistas en las maneras de expresarnos es un tema en discusión permanente y forma parte de la agenda pública y de todos los ámbitos en que las personas desarrollamos nuestra vida. 

Uno de esos espacios, y quizás, uno de los más disputados, es el que conforman las instituciones de formación en todos sus niveles, especialmente las escuelas que no son solo herramientas para la transmisión de saberes sino también dispositivos para la formación de personas críticas y capaces de cuestionar lo instituido y lo instituyente.

Julieta Torres es profesora de Historia de Nivel Medio y Superior por el Joaquín V. González y es Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de La Matanza. Para ella, el lenguaje inclusivo no sólo le significó un cambio de paradigma sino también una forma más consciente del lenguaje. “Fui formada con el lenguaje binario, el lenguaje inclusivo me sorprendió en la adultez, y digo me sorprendió porque nunca me lo había cuestionado, fue algo que simplemente me atravesó, me movilizó y me enseñó”, dice Julieta. Ella trabaja en una escuela privada, católica, completamente subvencionada por el Estado y en una escuela pública, ambas en Villa Lugano. La situación que relata es muy diferente en ambos espacios. Mientras que en la escuela católica el equipo directivo sigue usando solamente el masculino para dirigirse a las personas que transitan esa institución, en la escuela pública el lenguaje inclusivo se usa para todas las comunicaciones: desde afiches en las paredes hasta las actas y los documentos de divulgación interna.

“Este colegio cuenta con un taller de ESI que se junta dos veces por semana, con docentes del colegio a cargo y opcional a todes les estudiantes. Considero que ese taller es fundamental, permitió a les estudiantes y docentes acercarnos a cuestiones de género, nos sumergió en un cambio de paradigma, el cual aún estamos transitando”, comenta Julieta, quien además dice: “Considero que el uso del lenguaje inclusivo es esencial sobre todo al momento de dirigirse a les adolescentes, ya que les da un espacio de contención. Actualmente en ambas escuelas hay estudiantes que transitan cambios de género, por eso considero más que necesario la utilización del lenguaje inclusivo”.

Por su parte, Alejandro Ríos, quien da clases de Taller y materias técnicas en la misma escuela católica en la que trabaja Julieta y quien está estudiando Ingeniería y Programación, observa que, adentro del Taller, la cultura machista sigue vigente. “En el ámbito del Taller, un lugar que siempre fue machista y todavía lo sigue siendo, se vuelve difícil aplicar el lenguaje inclusivo o no escuchar diversos comentarios. Por mi parte y la de otrxs profesorxs más jóvenes, tratamos de ir adoptando estas prácticas porque entendemos que se necesita un cambio”, afirma. Para Alejandro, el lenguaje inclusivo “es una forma de expresarse y surgió de la necesidad de representar a todas las personas”. Él entiende que el lenguaje inclusivo no llegó para darle más importancia a un género que a otro, sino que esta forma de expresión brinda una posibilidad de hacer partícipes a todes. Por eso, cuando tiene que escribir alguna nota o comunicado lo hace de este modo. Y también observa que son cada vez más les chiques que optan por el lenguaje inclusivo.

Como vemos, este debate sigue abierto. Aunque es claro que, en un futuro no muy lejano, las juventudes lo van a dar por zanjado. El lenguaje inclusivo no representa solamente la intención de poder nombrar a todes, a todas y a todos. Pone de relieve nuevas maneras de entender el mundo, un mundo al cual si no te adaptás, seguís quedando afuera. 

Como docente trans no binarie, ante la discusión sobre el lenguaje inclusivo me cuestiono: ¿Por qué a las personas trans, travestis y no binarias nos cuesta tanto ingresar, permanecer y egresar de las instituciones de formación sea en el nivel que sea, incluido el sistema académico? ¿Cuántas personas trans, travestis y no binarias forman parte de tus compañeres de trabajo? ¿Cuántas de ellas ocupan cargos de toma de decisiones? ¿Cuántes profes trans, travestis o no binaries te dieron clases?

A esto respondo con un recuerdo: en clase de Lengua y Literatura en un tercer año de una escuela privada, laica, de clase media, en el barrio de Caballito (CABA), el pizarrón tenía escrito lo siguiente: “ellos/ellas/ellxs”. Pasa la Directora de Estudios, lo ve y me hace salir del aula. Una vez afuera me dice que no use el lenguaje inclusivo porque no estaba aprobado por la RAE y que si lo veía el Rector, la iba a retar. Que en esa escuela no se usaba el inclusivo.

Lo difícil, en ese momento, fue entender que aunque estaba intentando formar a sujetes crítiques y con libertad de expresión, también tenía un trabajo que cuidar. Así que me callé la boca. Eso sí, cuando entré al aula nuevamente y les pibis me preguntaron si me habían retado, les dije que sí, que me habían retado por escribir “ellxs”, que lo íbamos a borrar pero que íbamos a aplicar algo llamado “currículum oculto”. ¿Saben lo que significa?, les pregunté y me dijeron que no. Traté de explicarles el concepto lo mejor que pude y después lo ejemplifiqué más o menos así: “esto significa que en el pizarrón vamos a escribir como dice que hay que escribir la Directora de Estudios pero vamos a hablar como cada uno, una y une prefiera”.

En definitiva, hay muchas experiencias docentes en torno del uso del lenguaje inclusivo que ponen sobre el tapete no solo la falta de libertad de expresión que muchas veces existe en las instituciones sino también la resistencia que se genera en torno de un cambio que ya está ocurriendo en las aulas, en las calles, en los trabajos, en la vida. Hablamos, escribimos y vivimos en inclusivo.

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Sasa Testa

Magister en Estudios y Políticas de Género (UNTREF), Diploma Sup. en Formación Política (CLACSO), Esp. Sup. en Cond. de las Inst. Educ. (JVG)
Esp. Sup. en Prof. Tutorx (JVG), Prof. de Cast., Lit. y Latín (JVG)