«Cavalieri está escondido detrás de sus patovicas, no quiere que los compañeros puedan votar»

🗿 Ramón Muerza puede dar la sorpresa del siglo en materia sindical y arrebatarle la conducción de Comercio al octogenario Armando Cavallieri. El dirigente dice que el actual secretario general se esconde en una sede vallada y custodiada para que nadie vote.

En 2018, las estructuras del sindicato de Comercio sufrieron un cimbronazo: las elecciones las había ganado por más de 200 votos Ramón Muerza, un “atrevido” dirigente que se había animado a disputarle el sillón de secretario general al octogenario Armando Cavalieri luego de 32 años de gestión ininterrumpida. Sin embargo, el entonces ministro de Trabajo, Jorge Triaca, intervino y el “Gitano” terminó imponiéndose por muy poco en lo que muchos coinciden, fue una contienda amañada. Dentro de unos meses habrá nuevas elecciones y todo parece indicar que el triunfo será de Muerza, hoy líder indiscutido de la oposición y quien ha sabido estos años, construir apoyos gremiales y políticos variados y una base importante que le pide no aflojar. “Nuestra idea es llegarle a la mayor cantidad posible de compañeros de comercio para demostrarles que se puede hacer otra cosa”, le dijo a El Grito del Sur en una extensa charla el dirigente sindical cuyo triunfo podría alentar una ola de recambios al interior de la CGT.

¿Cómo te estás preparando para volver a enfrentar a Armando Cavalieri en las próximas elecciones del sindicato de Comercio?

Estamos trabajando desde hace casi cuatro años para esta elección, viendo detalles que antes no pensábamos, y trabajando con la gente desde otro lugar. Este año vamos a participar de la Junta Electoral. A la anterior ni siquiera fuimos porque una orden judicial había determinado que se había clausurado. Simplemente había una faja. Ellos sacaron la faja, se metieron e hicieron la Junta Electoral sin nuestra participación. Esto ahora no va pasar. Lo más importante es que en 2018 demostramos que se le podía ganar a la estructura, al aparato, al poder, a lo imposible… se demostró que se podía. Pero bueno, como en todos los casos hay compañeros que eligen la comodidad, el confort, quedarse en un lugar de privilegio, y hay otros que toman la decisión de ser parte de algo, que te vuelva importante para tu familia, para tus compañeros, para tu vida, y eso fue creciendo, y de hecho muchos compañeros que han militado para la lista Azul, hoy están militando con nosotros, porque encontraron que hay un motivo, que hay una razón que del otro lado no la hay. Nosotros estamos trabajando por la gente y ellos sólo para quedarse.  

En las recorridas por los sectores, ¿cómo son recibidas las propuestas que levantan desde el espacio que conducís?

A todos los lugares que vamos no solamente nos reciben bien, sino que ven bien que nos acerquemos. Entonces, esto va a ser un poco el eje de la campaña; recorridas, charlas, encontrarnos, hacernos conocer. Nosotros tenemos una propuesta hacia los trabajadores, que es la discusión salarial por rama, la discusión de cómo vamos a resolver los problemas que tiene hoy la obra social. Hoy a un compañero se le enferma un hijo y es un problema, porque para hacerte atender hay un bono. Por cada especialidad hay otro bono, si tenés que hacerte los estudios, otro bono… Hoy, a un compañero atenderse le cuesta tres mil, cuatro mil, y hasta siete mil pesos. Los compañeros se encuentran con la frustración de no llevar a sus hijos al médico porque no tienen la plata. Lo que antes era “yo estoy en blanco, tengo obra social” ahora es una dificultad. Recordemos que el 50% de los empleados de comercio está en negro. Es el sindicato más grande del país y también es el sindicato que más personal en negro tiene. Nuestra idea es llegarle a la mayor cantidad posible de compañeros de comercio para demostrarles que se puede hacer otra cosa, porque la gente está cansada de esta situación, no quiere ir a votar… y para cambiar esta situación hay que votar, tienen que participar. Nosotros tenemos las puertas abiertas de las oficinas para debatir y dialogar, no tenemos problemas, y si nos invitan a una empresa a charlar, vamos a contarles cuál es nuestra propuesta. Nosotros estamos en esta posición, la gente de Cavalieri está escondida dentro de un sindicato, amurallado, enrejado y con patovicas en la puerta, para que la gente no participe, no vaya, no vote, y sea una elección chiquita que les permita seguir quedándose.

¿Qué diferencias hay en términos de apoyo político y gremial, entre aquella elección del 2018, y la situación que estás transitando actualmente?

En la anterior elección íbamos a contar con el apoyo del peronismo de la Ciudad y de un sector del gobierno porteño. Cristian Ritondo, el colorado Santilli y Larreta mismo, se habían comprometido no a ayudarnos sino a que la elección fuera transparente. En ese contexto, vamos a ver a Triaca por lo mismo, y a partir de ahí no nos recibieron más. “Mirá, tenemos la orden del Uno de soltarte la mano”, me dijeron. Y más, el “Colo” (Santilli) me dijo: “Mirá Ramón, nos citaron en Olivos y nos dijeron que si no jugamos para Cavalieri, no hagamos nada”. Hoy la relación es distinta. Hugo Moyano se comprometió a darnos una mano, para ser interlocutor ante el Gobierno, ante el Ministerio de Trabajo, para que los empleados de Comercio puedan votar sin condicionamientos. Y mirá lo que son las vueltas de la vida, ¿no? Hoy Larreta está bancando a Cavalieri en algunas jugadas políticas que hace y es público… De hecho, el 25 de mayo suspendió el locro de los trabajadores, pero hicieron el locro de los radicales en Parque Norte.

Cavalieri cerró la paritaria en un 59,5%, por debajo de la pauta inflacionaria prevista por el propio Banco Central. ¿Cómo fue recibida la negociación?

Fue mal recibida, porque se cerró con bombos y platillos anunciando que era de casi un 60%, pero cuando se hace público que era en 7 cuotas y la primera era del 6% resultó ser un acuerdo desastroso. El incremento total lo terminás de cobrar en marzo del año que viene, y recién ahí alcanzás el 59,5% con un 11% en la última cuota en 2023. El salario está recontra atrasado por la inflación y la verdad es que los trabajadores de comercio no tienen espalda económica para poder aguantar. Nosotros tenemos tres categorías y las tres categorías están por debajo de la línea de pobreza. Hoy ganás 90 mil pesos, 60 mil pesos, y 45 mil pesos. Ese es el salario de un trabajador. Comercio fue el primero que cerró, sí, pero porque es el primero que negocia, y hace 35 años que viene cerrando a la baja, condicionando el salario de los demás trabajadores. Lo que cierra Cavalieri lo padece el movimiento obrero.

En lo que va del año, estuviste en orden cronológico, con Máximo Kirchner, con Alberto Fernández y con Aníbal Fernández. ¿Qué fue lo que pudiste conversar con ellos?

Estuve con Máximo en el acto de asunción del compañero Adrián Pérez en Quilmes, que le ganó al “Barba” Gutiérrez después de 38 años. Le comenté que fui uno de los cinco dirigentes sindicales que bancaron al padre cuando nadie lo conocía, cuando medía cuatro puntos, y que recorrí todo el país con Néstor y me llevé muchas satisfacciones como militante. Le conté además que, cuando fue electo presidente, me invitó a comer a la casa de Gobierno. Estuvimos con el “Negro” Ledesma, que era su asesor y tenía la oficina pegada. Me preguntó qué intención tenía yo dentro del gremio, y me dijo si te decidís un día… Bueno, cuando me decidí no estaba más Néstor. Con Alberto me vi hace muy poco. Fue durante la inauguración de una nueva autopista en Cañuelas a la que vinieron también Axel Kicillof, Sergio Massa y Katopodis. Durante la charla con Alberto, le conté la problemática que tenemos en el gremio, y se ofreció como interlocutor entre Cavalieri y nosotros, porque interpreta también lo mismo: que es un hombre de 87 años y que el sindicato no está como tendría que estar. Le comenté además lo que nos había pasado en la asamblea anterior, y que tenía miedo que lastimen a nuestros compañeros. De esa conversación se generó que me reciba Aníbal Fernández. Cuando fui a verlo, llegué y había un montón de compañeros esperándolo, y tuvieron el gesto de hacerme pasar. Y bueno, Aníbal se puso a disposición, habló por teléfono con el ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, puso de manifiesto la problemática, lo que pasa, y lo que puede llegar a pasar en la convocatoria a la próxima Junta Electoral. Lo concreto es que llamó al presidente de la Nación para comentarle que estaba encargado del tema. La verdad es que se pusieron todos a disposición.

¿Te sentís secretario general del sindicato de Comercio de la Capital Federal?

Vos sabes que es la primera vez que me lo preguntan, y te voy a responder lo que siento. A nosotros no nos dan la posibilidad de que los compañeros nos elijan, porque nos niegan la posibilidad de ir a elecciones, pero en definitiva el que te elige es el compañero. Es un tema de respeto. Los más de 300 delegados que no tuvieron elecciones, se ganaron el respeto de sus compañeros sin ni siquiera tener el carnet que determina formalmente que son delegados. Eso mismo me pasa a mí. Yo voy a un lugar de trabajo y un compañero me pide sacarse una foto, y le cuenta a sus compañeros, a su familia, que Ramón, es el que va a ser secretario general del gremio. Entonces ellos mismos me hacen sentir eso a mí. Yo voy caminando y me dicen: “Ramón, no aflojes mirá que te vamos a votar”. El otro día se dio una conversación con Cavalieri, que me pidió tomar un café en público, y me preguntó si yo le quería ganar a todos. Y le respondí que yo no le quiero ganar a ninguno, yo simplemente quiero conducir el gremio en beneficio de todos los trabajadores. 

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