Castillo condenado y la represi贸n desatada

馃嚨馃嚜 Mientras la Justicia conden贸 a Pedro Castillo a un a帽o y medio de prisi贸n preventiva, ya suman 21 los muertos por represi贸n en Per煤. Un an谩lisis de la situaci贸n que vive el pa铆s en pleno clima destituyente.

El 8 de diciembre, cuando les peruanes esper谩bamos la tercera moci贸n de vacancia contra el presidente Pedro Castillo, nos sorprendi贸 un mensaje presidencial donde con voz temblorosa convocaba a nuevas elecciones congresales con facultades constituyentes. Acto seguido, la polic铆a lo traslad贸 a seguridad del Estado, el Congreso adelant贸 de manera ilegal la votaci贸n de vacancia, asumi贸 como presidenta la vice Dina Boluarte y horas despu茅s Castillo era trasladado a la prisi贸n de la DIROES.聽

Las reacciones fueron inmediatas: por un lado, un sector mayoritariamente lime帽o de clase media y alta compar贸 la decisi贸n con el Golpe de Estado dado por Fujimori el 5 de abril de 1992. Sin embargo, quienes hab铆an votado en primera vuelta por Castillo -los maestros, los campesinos, los pueblos ind铆genas y los sindicatos- tantas veces se vieron marginados y hoy por fin se sent铆an identificados.

Si bien la crisis pol铆tica no empez贸 en su gobierno, fue bajo el mandato de Castillo cuando alcanz贸 picos m谩s altos de conflicto, con una mayor铆a congresal de derecha y una izquierda fragmentada, con el desbalance de los poderes del Estado peruano se hizo cada vez m谩s insostenible. Interpelaciones y censuras a ministros, la negativa de viajes de representaci贸n presidencial, obstrucci贸n en iniciativas legislativas, sumado a 3 vacancias en 16 meses y un intento de suspensi贸n presidencial.

Con un presidente debilitado, los analistas de medios oficiales no se explicaban por qu茅 consevaba un 30% de aprobaci贸n en las encuestas mientras el Congreso apenas ara帽aba un 10%. Aun as铆, la derecha pens贸 que ser铆a sencillo vacarlo de la presidencia y construir el relato de 鈥淐astillo Dictador鈥, que nadie saldr铆a a protestar por su libertad y su restituci贸n. Pero se volvieron a equivocar: conforme fue llegando la noticia, las calles fueron tomadas. Se levantaron Apur铆mac, Cusco, Cajamarca, Huancavelica, Ica, Lima y luego se fueron sumando cada d铆a m谩s regiones.

El mensaje era claro: el presidente Castillo hab铆a cumplido cerrando el Congreso como su base social le reclamaba, pero finalmente terminaba preso con su lugar usurpado por Dina Boluarte, con las protestas creciendo y la represi贸n tambi茅n.

鈥淪olo el pueblo salva al pueblo, y el pueblo es Castillo鈥

Pero, 驴por qu茅 defender a Castillo si 茅ste no cumpli贸 con sus promesas de campa帽a? Esta sola idea es err贸nea: en sus 16 meses realiz贸 diversas pol铆ticas a favor del pueblo y que disgustaron a la clase alta la cual vive de los contratos estatales.聽

La vacunaci贸n contra el COVID gratuita, el retorno a la presencialidad escolar, fomento al agro, ayuda a las ollas comunes, el fomento a la compra del Estado para productores locales, la cercan铆a con los gobiernos regionales y provinciales. Por primera vez en la historia, una dirigenta ind铆gena shipiba fue nombrada Viceministra de Interculturalidad, el ente encargado de velar por los pueblos ind铆genas.

Es por eso que hoy, a pesar de la represi贸n, las calles est谩n tomadas por el pueblo: maestros de escuelas, se帽oras de las ollas comunes, gente de las diferentes provincias que van llegando a Lima. Mientras tanto brillan por su ausencia los partidos de izquierda, los activistas e intelectuales.

Las demandas son claras:

  1. Cierre del Congreso
  2. Renuncia de la usurpadora Dina Boluarte
  3. Nueva Constituci贸n
  4. Libertad del profesor Castillo y restituci贸n de su mandato.

Si bien hay un consenso m谩s amplio entre los tres primeros puntos, es el 煤ltimo punto el que genera mayor conflicto sobre todo con los sectores de clase media quienes se encuentran convencidos de que Castillo dio un golpe de Estado y por ende es un dictador.

Respuesta de Boluarte

Ante las protestas nacionales, la sra Boluarte opt贸 por reunirse primeramente con las bancadas de derecha y nombrar ministros con serios cuestionamientos La represi贸n policial a las protestas se sinti贸 desde el primer d铆a y solo ha ido creciendo hasta sumar los 21 muertos. La soluci贸n, en lugar de llamar al di谩logo, fue la declaraci贸n del 鈥淓stado de Emergencia Nacional鈥, sacando el Ej茅rcito a las calles.

Hoy el presidente Castillo es un preso pol铆tico, en un proceso judicial oscuro, con un Poder Judicial tomado por el fujimorismo y donde sus abogados vienen denunciando una serie de arbitrariedades. 

El triunvirato conformado por el Parlamento, la Fiscal铆a y el Ejecutivo han respondido con represi贸n y tildando al pueblo movilizado de terrorista, pero las protestas continuar谩n hasta que las demandas sean escuchadas. La derecha (que retorn贸 al poder de la mano de Boluarte) contin煤a deshaciendo las reformas impulsadas por el profesor Castillo, mientras el Profe permanece en la c谩rcel. Pero si de algo estamos seguros es que 鈥渟olo el pueblo, salva al pueblo鈥.

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