Abuelas, Madres y Familiares leyeron frente a una multitud el discurso más confortativo de los tres 24 de marzo celebrados bajo el gobierno de Cambiemos.

“Me acaban de encomendar un mimo para todos los presentes: Ciudadanas y ciudadanos de la Plaza, las madres los abrazan”. No habían pasado diez minutos desde que las Madres habían logrado atravesar el mar de gente portando la tradicional bandera azul con los rostros de los desaparecidos para ubicarse en el escenario cuando una de ellas, Vera Jarach, se levantó de la silla y le dictó a una de las locutoras del acto que devuelva el cariño recibido. A los aplausos le siguió el tradicional “30 mil compañeros detenidos desaparecidos presentes” y otra vez hubo que hacer lugar en la Plaza porque las que ingresaban eran las Abuelas. Como todos los años, estaba todo dado para escuchar los discursos: familiares y militantes de organismos, frente al escenario; gente de a pie, poblando la (media) Plaza y las organizaciones políticas, gremiales y sociales llegando por Diagonal Sur, Diagonal Norte y Avenida de Mayo.

“Hace un año, frente a esta misma Plaza alertamos acerca del negacionismo impulsado por funcionarios del Gobierno, que ha tenido diversos intentos para abrir la puerta a la impunidad. Venimos entonces aquí, también para recordarles a los negacionistas, una vez más, que los desaparecidos son 30.000 y nos faltan a todos”, arrancó la lectura de la carta consensuada, la más crítica pronunciada por los organismos durante los tres 24 de marzo celebrados bajo el gobierno de Cambiemos. Hasta se lo llamó “gobierno antipueblo”.

La dureza del documento estuvo determinada por las preocupaciones que acumularon los organismos durante los últimos meses. Desde el 2×1 hasta la prisión domiciliaria de Miguel Etchecolatz, pasando por la posible libertad de Alfredo Astiz y otro centenar de genocidas, la desaparición forzada y aparición sin vida de Santiago Maldonado, el asesinato a manos de balas policiales de Rafael Nahuel y Facundo Ferreyra y la implementación de la doctrina Chocobar.

“La violencia institucional hoy es una política de Estado, desplegada por el país, refrendada por un Presidente que felicita a un policía que ejerce la pena de muerte, como lo hizo con Luis Chocobar. Es inadmisible ese mensaje en democracia, como también lo es el accionar de Nicolás González Montes de Oca y Mauro Díaz Cáceres, integrantes de la Policía de Tucumán que asesinó a Facundo Ferreira. Decimos una vez más: ¡Basta de matar! ¡Ni un pibe ni una piba menos!”, exclamó en ese tramo del discurso Taty Almeida. “Yo sabía/ yo sabía, que a Santiago, lo mató Gendarmería”, devolvió la gente.

Como en los últimos tres años, los organismos advirtieron sobre los riesgos de la política económica del Gobierno, a la que compararon con la de la última dictadura. “Los argentinos y argentinas vivimos un plan económico que aumenta la riqueza de pocos y la pobreza de muchos. Este Gobierno impulsa una reforma laboral en contra de los derechos del pueblo, cuyo modelo ya vivimos en la década del 90 basado en los preceptos de Martínez de Hoz. Su resultado es flexibilización laboral, explotación, desocupación y más desigualdad. Mauricio Macri queremos decirte: ¡basta de ajuste, represión e impunidad!”. “A 42 años del golpe, denunciamos el mismo plan económico y sostenemos la misma lucha”, agregaron. La gente respondió con el hit del verano.

Desde el escenario se pidió, además, la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que lideró el ranking de los silbidos, compartido con el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, el Grupo Clarín, la embajada norteamerica, Vicente Massot, y Astiz y Etchecolatz.

También hubo espacio para los aplausos y las reivindicaciones. El ex secretario de legal y técnica, Carlos Zannini, fue invitado a subir al escenario y recibió una ovación con los dedos el V y el clásico “Vamos a volver”. Fue el momento más político del acto, que hasta caracterizó a Julio De Vido como “preso político”. Luis Delia, también liberado en la víspera, fue reivindicado y recibió sus aplausos respectivos.

“También queremos destacar que cuando hay voluntad política, los derechos humanos pueden ser políticas de Estado. Así quedó demostrado durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, donde muchas de nuestras banderas se hicieron realidad. Hace 14 años, un 24 de marzo, Néstor Kirchner bajó los cuadros de Jorge Videla y Reynaldo Bignone del Colegio Militar. Esos genocidas murieron juzgados y condenados a prisión perpetua y en una cárcel común gracias a la lucha del pueblo. Por eso, le reiteramos al Gobierno que no permitiremos ni un retroceso en Memoria, Verdad y Justicia”, fue uno de los tramos leídos por la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Charlotto.

Además, madres y abuelas reivindicaron la lucha de género y pidieron “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”, en uno de los tramos más festejados por la gente.

No faltó tampoco un palito para Macri tras el anuncio que hiciera durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, de convertir Campo de Mayo en un parque ecológico. “Mientras hay presos comunes hacinados en las cárceles, hay 100 genocidas que viven en una cárcel vip en Campo de Mayo. El mismo lugar donde en dictadura funcionó un centro clandestino de detención y una maternidad clandestina. Esos sitios contienen pruebas de los delitos cometidos por los dictadores y sus cómplices, y deben ser preservados como prueba de estos crímenes. Es por eso que resulta una ofensa que el presidente Mauricio Macri pretenda convertirlo en un Parque Nacional”.

“Ante un Gobierno que vulnera los derechos del pueblo, seguimos respondiendo con lucha, compromiso y solidaridad. Vamos a seguir en las calles, las plazas, las luchas”, se despidieron.