Mundial de Futbol Femenino

Desigualdad Mundial

A poco de que comience el segundo partido de la selección argentina en el Mundial de Francia te traemos un resumen de las principales luchas que están dando las jugadoras dentro y fuera de la cancha en una disciplina marcada a fuego por la desigualdad.

Empezó el mundial de Francia, pero además de los 24 equipos que buscarán la gloria en la cancha, también hay batallas dándose afuera de las mismas. Un breve repaso de las principales luchas que están dando las jugadoras en el mundo.

El caso más relevante es el de Ada Hegerberg, primera ganadora del Balón de Oro y campeona de la Champions League con su equipo el Olympique de Lyon, que decidió no participar del mundial para denunciar las desiguales condiciones que sufre el fútbol femenino. Su ausencia responde a una lucha que sostiene para alcanzar la equidad total entre hombres y mujeres en su país, aún después de que la Federación Noruega de Fútbol y el sindicato de futbolistas firmaran un histórico acuerdo para igualar los salarios de mujeres y varones futbolistas.

En la ceremonia que coronó a Ada como mejor jugadora del momento, el presentador se tomó la libertad de preguntarle si sabía hacer twerking. “Podría hablar durante horas sobre igualdad, y qué tiene que cambiar en el fútbol, y en la sociedad en general. Pero al final de todo, se trata de respeto” explicó la jugadora en un texto que tituló Not Here to Dance publicado en The Players Tribune tras el incómodo momento.

No se trata de un caso aislado. Las Matildas, apodo con el que se conoce a la Selección de Australia, lanzaron la campaña “Nuestro Objetivo Es Ahora”. Denuncian la desigual recompensa que reciben los seleccionados femeninos en comparación con los ganadores de las competencias masculinas. El Mundial que se está disputando en Francia repartirá 30 millones de dólares en premios, cifra que equivale solo el 7.5% de los 400 millones que la FIFA destinó para Rusia 2018.

En estas circunstancias, en caso de coronarse campeonas mundiales, cada una de ellas se llevará a casa la mitad de lo recibido por cada uno de sus pares varones que fueron eliminados en la primera fase del Mundial de Rusia 2018.

En Estados Unidos, el seleccionado femenino es más exitoso que el masculino: ocupan el primer puesto en el ranking oficial de la FIFA, fueron tres veces campeonas del mundo y conquistaron la medalla de oro en cuatro de los seis Juegos Olímpicos que se celebraron desde el momento en que el fútbol femenino fue aceptado como disciplina olímpica. Aún así, siguen ganando menos que los varones. Las jugadoras empezaron una demanda por discriminación de género institucionalizada.

En España, país que posee una de las ligas de mayor prestigio, en la temporada pasada se batió el récord de asistencia con 60.739 personas que se acercaron a ser testigos de un partido de fútbol femenino. Las jugadoras de 13 de los 16 equipos que componen la liga se encuentran al borde de declararse en huelga si no se avanza en las negociaciones para conseguir su Convenio Colectivo de Trabajo.

También las jugadoras del seleccionado alemán alzaron su voz con un video en el que explican el doble esfuerzo que significa enfrentarse a los rivales y a los prejuicios. “No tenemos pelotas, pero sabemos como usarla”.

Volviendo a nuestras latitudes. En el caso de Argentina los reclamos son más elementales pero las pibas vienen avanzando a paso firme. Hace 2 años se organizó el primer paro y huelga de jugadoras en la historia del equipo nacional femenino. Después llegó la foto de las jugadoras con la mano derecha detrás de la oreja, el famoso gesto del Topo Gigio, que recorrió el mundo y visibilizó la falta de apoyo de la AFA. Pero fue en el 2018 cuando, con la denuncia de Maca Sanchez, se desató un terremoto que en pocos meses forzó a la AFA a anunciar la profesionalización. Sin embargo las jugadoras remarcan que todavía hay mucho por avanzar: 8 contratos para unos pocos clubes no alcanzan, la mayoría de las jugadoras siguen siendo amateurs y, entre otras cosas, falta profundizar la discusión sobre los derechos de televisación.

“Más allá de que es el primer punto en un Mundial, yo me quedo con la actuación del equipo. Pudimos reflejar lo que es la mujer argentina. Somos esto: actitud, pelea y la lucha que estamos haciendo por la igualdad. Eso se reflejó en la cancha”, lanzó Estefanía Banini, la capitana del seleccionado nacional al finalizar el partido ante Japón.

Mientras tanto desde las tribunas las mujeres que viajaron hasta París agitaban. “Qué pasó barrabrava, que esta hinchada está libre de machos;/qué pasó barrabrava, si al final eran todos unos fachos/Y las pibas te copamos la parada/En las calles, en las canchas y en las camas”.