Otro año sin vacantes

Privatizar la educación por otros medios

La ciudad más rica del país sigue sin garantizar las vacantes para les niñes en edad escolar. En 2019, 22 mil pibes y pibas se quedaron sin vacantes en una problemática que afecta en mayor medida al Nivel Inicial y a las comunas del sur.

A pocos días de iniciar un nuevo año escolar, miles de pibes y pibas de la Ciudad de Buenos Aires se quedarán nuevamente sin vacantes.

El dato es alarmante y la problemática lleva casi una década. Si se analiza en su composición geográfica, etaria y de clase, la mayoría de las ausencias de vacantes son para el nivel inicial, que atañe a niños y niñas de entre 45 días y 5 años. Si bien la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires reconoce el derecho a la educación desde el mes y medio de edad, la gestión de Horacio Rodríguez Larreta se excusa señalando que la obligatoriedad de la educación comienza a los 4 años. De esta forma, se retrasa la edad de escolarización de muchísimos pibes y, de manera indirecta, abona a la privatización del sector: de las instituciones del nivel inicial, el 65% (casi dos tercios) son privadas, mientras que apenas el 33% son públicas.

«La escuela es el principal obstáculo para el neoliberalismo»

Si se efectúa un análisis geográfico, la situación revela que el impacto de la falta de vacantes tiene un claro sesgo de clase. En las comunas del sur de la Ciudad, las que registran un menor ingreso per cápita, es donde más vacantes faltan y el gobierno de Larreta propone soluciones «parche» como la oferta de vacantes en colegios a grandes distancias de la zona de origen de les niñes, lo que implica un fuerte gasto en transporte y una importante pérdida de tiempo para madres y padres que suelen trabajar.

Mientras tanto, el Gobierno de la Ciudad publicita la creación de 54 escuelas. Sin embargo, la web oficial del GCBA explica que se completaron menos de la mitad de los polos educativos y que aún no se han finalizado 24 de los establecimientos prometidos en campaña.»Las escuelas que el GCBA dice que creó no son tales sino que son traslados, como el caso del Ramos Mejía: no son escuelas nuevas por lo que no generan vacantes. Al mismo tiempo, las listas de espera en los distritos son interminables y afectan sobre todo a la franja de entre 45 días y 3 años», explicó María José Gutierrez, docente y secretaria de Nivel Inicial de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

«Nosotros apostamos a escuelas donde haya maestras capacitadas y no a Centros de Primera Infancia, que si bien no tenemos nada contra las trabajadoras que allí se desempeñan, nosotros nos preparamos para estar con niñes y realizar nuestra tarea», agrega Gutierrez.

A la problemática de la falta de vacantes se suman las cuestiones ocasionadas por el sistema de inscripción online y las larguísimas filas que se generan para poder conseguir un lugar en la escuela pública. Un formulario engorroso y complejo, un 0800 que no responde y una demanda que excede la capacidad de respuesta del Gobierno porteño son algunos de los elementos que componen este complejo escenario.